GUATEMALA

¿Es seguro viajar a Guatemala? Miedos y realidades

Guatemala es uno de los países más fascinantes de Centroamérica porque tiene de todo: volcanes activos, lagos de postal, ruinas mayas, mercados llenos de color y una cultura muy viva.

Antes de viajar a Guatemala hice lo mismo que hacemos casi todos: buscar información. Y cuanto más leía, más dudas aparecían. No sobre qué ver, ni sobre cuántos días dedicarle, sino una pregunta mucho más básica: ¿Hago bien yendo allí? ¿Es seguro viajar a Guatemala?

Esa pregunta pesó durante días. Pesó más que la ropa, más que la cámara, más que el neceser. Más que en la mochila pesó, sobre todo, en mi cabeza.

Después de recorrer el país, hablar con otros viajeros y convivir con la gente local, mi respuesta es clara: sí, pero con precauciones. Como en la mayoría de destinos del mundo, la seguridad depende mucho de dónde vas, cómo te mueves y qué actitud tienes como viajero. Guatemala te pide atención, respeto y sentido común, y a cambio te regala experiencias muy difíciles de olvidar.

La reputación de Guatemala: ¿Una realidad o exageración?

Guatemala arrastra una fama de país peligroso, en gran parte asociada a problemas de violencia y desigualdad. Mi familia y amigos me lo recordaban continuamente con el objetivo de que renunciara a ese viaje. Tengo que decir que esta imagen suele ser generalista y poco matizada.

La realidad es que:

  • Hay zonas con altos niveles de delincuencia, sobre todo en barrios concretos de Ciudad de Guatemala. Ya de primeras no tenía planeado visitar la ciudad, además varios guatemaltecos me contaron que en la capital los habían atracado, ya fuera de día o de noche, así que aún tenía menos ganas de visitarla. 
  • Pero también hay regiones muy visitadas por viajeros donde el turismo es habitual y la seguridad es razonable.

Zonas turísticas más seguras

  • Antigua Guatemala: desde el primer día sentí que era una ciudad acostumbrada al viajero. Calles llenas de mochileros, cafés, tours, gente paseando… Nada que me hiciera sentir insegura.
  • Lago Atitlán: cada pueblo tiene su personalidad, pero en general el ambiente es relajado y su economía depende en gran parte del turismo.
  • Flores y Tikal: están totalmente orientados al turismo. Yo estuve paseando a las 4h de la madrugada para ir a buscar un autobús y no vi nada que me hiciera sospechar.
  • Semuc Champey: un lugar remoto, pero muy seguro al ir con shuttle. Los mismos hoteles te van a recoger al pueblo con sus camiones y transportes. Incluso visité Lanquín por mi cuenta y todo fueron caras amables.
  • Rio Dulce: alejado de todo pero bien comunicado con shuttle. Los hoteles se encargan de organizar tu transporte por el río con lo que no tienes nada de lo que preocuparte.

Esto no significa que en estos lugares no pueda pasar nada, sino que el riesgo es similar al de otros destinos turísticos de América latina. La clave está en informarse bien y no bajar la guardia, no en descartar el país por completo.

Transporte y desplazamientos

Aprendí rápido que en América Latina uno de los aspectos más importantes para la seguridad es cómo te mueves:

  • Evita viajar de noche, especialmente por carretera, y menos todavía si conduces un auto.
  • Usa shuttles turísticos o transporte privado recomendado por alojamientos.
  • Los famosos chicken bus son baratos, pero no son la opción más segura. Además de incómodos no suele haber chiken bus directo entre los destinos turísticos, lo que conlleva mil trasbordos en los pueblos y horas de más para trasladarte.
  • En ciudades, utiliza taxis autorizados, apps de transporte o habla con tu hostal para que te contraten a alguien de confianza.

Yo opté casi siempre por shuttles turísticos. Probé algún chicken bus para trayectos cortos para vivir la experiencia, pero sinceramente, no es mi transporte favorito. No tanto por miedo, sino por comodidad y tranquilidad.

Delitos más comunes

Durante mi viaje no viví ningún episodio violento, nadie me robó, ni me amenazó ni tuve sensación de peligro. Hablando con otros viajeros tampoco conocí a nadie que hubiera tenido experiencias de este tipo.

La única experiencia que viví de hecho es bastante absurda, y es que a mi compañera de habitación le robaron el pan y el jamón de la nevera compartida del hostal. Nunca descubrimos al ladrón.

Aún así se oyen historias y la mayoría de problemas que pueden tener los viajeros no suelen ser violentos, sino más bien robos por ir despistado y alguna estafa o engaño. Como veis no es muy distinto a lo que os puede pasar en cualquier otra parte del mundo.

A estas alturas de la vida ya no tendría que deciros esto pero es recomendable:

  • No mostrar objetos de valor
  • Evita zonas conflictivas, especialmente de noche
  • Llevar el móvil y la cámara con discreción, al menos fuera de los lugares más turísticos
  • Usar mochilas seguras y copias de documentos
  • Confía en tu intuición
  • Elige alojamientos bien valorados
  • Escucha a la gente local, suelen dar los mejores consejos!

Algo que sorprende a muchos viajeros es la amabilidad y hospitalidad de la población guatemalteca. Es una barbaridad. La mayoría de personas están dispuestas a ayudar, conversar y compartir su cultura con los viajeros. ¿Quieres hacer amigos rápido? Háblales de futbol, para ellos lo es todo! Cuando juegan el Barça o el Madrid para ellos se para el mundo.

Entonces, ¿vale la pena viajar a Guatemala?

Sin dudarlo: y mil veces . Guatemala es un destino de muchos contrastes, intenso, auténtico y profundamente enriquecedor. No es un país para viajar de forma imprudente, pero tampoco es un lugar que deba evitarse por miedo. Con información, sentido común y una actitud responsable, Guatemala puede ser una experiencia inolvidable.

Como he dicho antes los guatemaltecos son gente muy abierta (incluso inocentes) y no dudarán en echarte una mano cuando lo necesites.