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DIARIO DE GUATEMALA, 18 DIAS: lagos, volcanes, selvas y nuevos amigos

23/04/2025 – Volando a Guatemala

Esta noche la he pasado trabajando en el hospital y casi me infarto cuando a las 23h he recibido un correo de la compañía aérea Avianca donde se me comunicaba que el vuelo Barcelona-Bogotá quedaba anulado, que allí es donde iba a hacer escala.

Rápidamente he llamado a la aerolínea para gestionar esto. Como ninguna opción de las que me daban era válida he pedido el reembolso de mis billetes de avión.

Suerte que las aerolíneas son lentas haciendo gestiones porque a las 2h de la madrugada he recibido otro correo electrónico en el que se me informaba que el vuelo se había reanudado y saldría a las 12h del día siguiente (han avisado con menos de 12h de margen). Y aquí estoy ahora, sentada en el avión al lado de Alan y solamente nos queda una hora para llegar a Bogotá.

Si el viaje dura diez horas me he pasado siete durmiendo. Alan es un chico de 18 añitos que venia a Barcelona a ver a su madre. No lo han dejado entrar en el país porque no tenía el dinero suficiente en la cuenta bancaria. Por lo visto piden un mínimo de 100 dólares/día para los que quieren visitar España, o al menos se lo piden a los latinos. Como el chico no los tenía ha tenido que coger el siguiente vuelo de vuelta a su país.

Dentro del avión nos han dado dos comidas y me que abrigado con dos mantas porque hacía un frío para morirse.

Una vez en Bogotá más atrasos, se ve que estos días han anulado muchos vuelos por culpa de la niebla. He aprovechado la espera para ponerme los leggins de invierno y cargar los móviles.

Hemos embarcado y finalmente a las 2:45h llegábamos a Guatemala, a un aeropuerto pequeñito con solamente cinco aviones estacionados. Más pequeño incluso que el de Bogotá, donde creo haber contado solo doce puertas para embarcar y las pantallas mostraban todos los vuelos que salían durante el día de esa misma puerta.

24/04/2025 – Antigua Guatemala

El shuttle  (furgoneta  turística) nos tenía que recoger en el aeropuerto a las 6h pero la puntualidad parece no ser su punto fuerte. A las 5h ya estaba yo en el Café Baretto desayunando, que era el punto de encuentro, mientras esperaba que llegara la hora de la recogida.

En poco rato hemos llegado a Antigua Guatemala, que es la antigua capital de la colonia española. La gracia está en perderse por sus calles donde todas las casas están pintadas de tonos azules, amarillos y rojos. Casi todos los edificios son de estilo colonial con sus correspondientes patios interiores. Si te aventuras a entrar encontrarás talleres artesanales, tiendas secretas, cafés y pastelerías super cuquis y algunas galerías de arte.

El punto más turístico de la ciudad es el Arco de Santa Catalina, construido para que las monjas pudieran cruzar de un lado del convento (y de la calle) al otro lado sin ser vistas. El convento fue derruido por un gran terremoto y únicamente se restauró el arco, añadiéndole una torre del reloj.

Paseando paso por la Plaza Mayor, el Tanque de la Unión (un lavadero público), el Mercado Central y varios conventos.

Aprovecho para comprar la tarjeta de móvil por 80QTZ/15 días, sacar dinero y aprovisionarme de comida. Aquí todo es muy barato, he comprado un melón entero por 20QTZ (3€) que me durará cuatro comidas. También he comprado algunos snacks para la subida al volcán.

Observo la gente de la calle y veo que generalmente aquí son personas bajitas, alegres y muy amables, me parecen bastante graciosos (en el buen sentido).

El hostal Indoor Camp Antigua me ha gustado mucho, tiene mucho ambientillo. Aunque haya poca gente hospedada todo el mundo se pone a hablar unos con otros. El colchón de mi tienda de campaña está bastante bien, estaba en la gloria.

Arriba hay una buena terraza con más tiendas de campaña, un lavadero donde lavar la ropa y unas cuantas cuerdas para poder colgarla para que se seque.

Antes de ponerme a dormir he rehecho las mochilas de nuevo y las he preparado para el trekking de mañana.

25/04/2025 – Subida al Volcán Acatenango

He dormido doce horas y suerte que ha sonado el despertador o me quedaba durmiendo varias horas más. He cogido las mochilas y he desayunado a toda pastilla. Me han venido a buscar los de la excursión puntualísimos a las 7:30h ya que he sido la primera en recoger.

Una horita de camino y llegábamos a San José Calderas, a la base de SoyTour Antigua. Aquí nos han explicado las instrucciones del trekking, nos han dado la ropa de abrigo, nos han ajustado las mochilas y nos han dado la comida para que la subamos. Somos un grupo de 47 personas más seis guías.

Cinco minutos andando por la carretera y hemos llegado al inicio del camino que lleva al volcán. Solo llevaba veinte minutos de subida y ya estaba pensando que me había equivocado apuntándome a este trekking, que no estaba entrenada.

Ha sido un inicio muy duro, con un suelo arenoso de esos que por cada dos pasos que das retrocedes uno porque resbalas hacia abajo.

De vez en cuando el grupo hacía paradas para reagruparse aunque las paradas oficiales fueran cuatro. Al primer punto de descanso he llegado la última junto a otra chica, y nos decían que apenas llevábamos nada de camino. Muy alentador.

El segundo tramo era totalmente distinto, zona de bosque. Aún así el suelo seguía siendo arenoso mezclado con raíces y troncos. Al segundo punto de control he llegado hecha mierda igual pero ya no iba la última porque la gente empezaba a perder las fuerzas. Yo seguía sin pausa pero sin prisa.

No sé en que momento de la subida me han puesto el sobrenombre de España: “no frenes España”, “venga España ánimo”, y todo el camino así. La gente latina nota que soy española con solo verme y no sé porqué, además, era más fácil llamarme pelirroja.

El tercer tramo ya se notaba que estábamos a bastante altura, empezaba a haber niebla y si te parabas a descansar notabas el frío. He estado ratos sin ver a nadie del grupo a parte de los guías que de vez en cuando me venían a vigilar y me hacían compañía un rato. Escuchando sus conversaciones por el walkie-talkie parece ser que el grupo se ha dividido en dos, siendo yo la que cierra el grupo que va delante, soy la número 37. Había dejado atrás a once personas, y eso que iba muuuy lenta: andar 20-30 pasos, descansar 5-10 segundos, e ir haciendo así. La parte buena es que en esta tercera parada era la hora de la comida.

Por el camino había conocido gente de otras agencias con las que íbamos haciendo broma y era agradable reencontrarlos en los descansos. La comida me ha parecido deliciosa, a mi alrededor tenía a los perros apoyados en mis piernas esperando que cayera algo para comer. A una de mis compañeras se le ha meado un perro en la mochila.

Subiendo el cuarto tramo había más polvo y más tierra, sobre todo en la subida de las doce esquinas, ya os podéis imaginar el porqué del nombre. Una vez pasas la última esquina por fin llegas a la zona “llana”. Hace mucho frío, de ese que te cala los huesos y sabes que te podría llegar a matar. No hay árboles que paren el viento aquí arriba, y apenas hay arbustos. Media hora siguiendo el sendero llegas a una zona de desprendimiento, donde después de pasar por encima de las rocas llegas finalmente al campamento. Me han llevado a la caseta número 8 y he conocido a mis compañeras de caseta Fernanda y Lucía. He tardado unas cinco horas en hacer la subida.

Está todo nublado y no se ve nada, eso nos ha desanimado un poco después del gran esfuerzo que hemos tenido que hacer para llegar hasta aquí. El campamento es pequeñito y no hay mucha cosa.

Hemos ido a explorar los baños eco-friendly, que corresponde a una tapa de inodoro sobre una caja, no hay agua corriente, con lo que después de hacer tus necesidades deben echar un poco de serrín.

Luego hemos ido a la caseta-cocina donde hay siempre un fuego encendido para calentarnos, allí esperamos a que escampe la niebla. Parece que todo el mundo ha pensado lo mismo y nos hemos pasado la tarde hablando con unos y otros hasta que al anochecer. Finalmente el cielo ha despejado y ha aparecido el volcán justo enfrente del campamento.

Antes pero, sobre las 17h, han marchado un grupo de valientes que han querido acercarse más al Volcán de Fuego, un total de cuatro horas más de caminata entre ir y volver. Luis el pelirrojo y su pareja, ambos mexicanos, han ido a la caminata, y eso que mientras subíamos se han quedado bien atrás.

A las 19h los guías se han puesto a calentar la cena, que viene medio hecha del campamento base de SoyTours y la suben cargada a la espalda con el resto de cosas. El resto no podíamos evitar mirarlos con cara de hambre. Durante la estancia se puede tomar café cuando uno quiera ya que el fuego siempre está encendido, solamente te van a pedir que les des de tu agua. Lástima que a mi no me gusta el café, no va mal una bebida caliente allí arriba.

Me he fijado que la mayoría de porteadores y guías de SoyTours tienen su barriga, no están precisamente delgados, pero tienen que estar fuertes como robles ya que suben dos veces por semana y encima cargados con los trastos, mochilas y comida. No sabéis como me arrepiento de no haber contratado un portador que me subiera la mochila, siempre me puede el orgullo. Estoy medio muerta de cansancio y tengo agujetas en el muslo derecho.

Con la cena nos han repartido chocolate con leche caliente, cualquier cosa que me dan me parece deliciosa.

Sobre las 21h han vuelto los compañeros que se fueron a la excursión del Volcán de Fuego. Ya era bien oscuro, y si mirabas al volcán veías la cima roja brillando y cambiando.

Hemos ido a dormir temprano para prepararnos para mañana. Cuándo ya estábamos medio dormidas, los de la caseta de al lado se han puesto a gritar y aporrear su puerta porque querían entrar en ella. Su compañero Luis debía estar KO porque ha tardado un buen rato en abrirles la puerta.

26/04/2025 – Bajada del Volcán Acatenango

Nos levantábamos a las 4 de la madrugada para subir a la cima del Acatenango para ver la salida del Sol. Esta noche las agujetas en la pierna me estaban matando y hacía mucho frío. Hemos dormido las tres vestidas con la ropa y abrigos dentro de los sacos de dormir. La parte buena es que al llegar la última me dejaron el colchón del medio y era más fácil mantener el calor.

Sin comer ni nada hemos empezado a subir hacia la cima, otra vez matador, con la linterna en la cabeza, apenas se veía nada, ni el camino. Ha llegado un punto donde se obtenían unas buenas vistas del Volcán del Fuego y he decidido que yo me quedaba allí, que ya no subía más. Mis compañeros han dicho que la vista desde la cima en verdad es la misma que la del campamento pero desde más arriba. La bajada la he hecho sola, con mala visibilidad e intuyendo el camino, es de aquellos días que me podría haber hecho daño de verdad.

Una vez de vuelta al campamento he aprovechado para ir al wc antes que se hiciera cola y coger un buen sitio sentada en los bancos junto al fuego para el desayuno. Aquí me he encontrado con algunas personas que no han querido subir tampoco.

Cuando todo el mundo ha llegado al campamento han empacado rápido las mochilas. Hemos desayunado y a las 7:30h empezábamos la bajada, para la cual esta vez sí he contratado un portador por 300QTZ, el dinero mejor invertido de mi vida.

He tardado tres horas en completar la bajada del Acatenango y solo me he caído una vez. Un milagro que solo me haya raspado una rodilla viendo la de veces que se ha caído la gente o que hemos resbalado. La rodilla me duele un poco, pero es soportable.

Al ser un suelo tan resbaloso había que ir buscando esas zonas donde la tierra estuviera suelta y nos ayudara a frenar, sobre todo en truco era bajar en zig-zag. Por desgracia había zonas y curvas donde no había esta tierra, la solución era arrancar a correr y rezar para poder cogerte a algún tronco, raíz o roca y no irte volcán abajo. En esta excursión he respirado tanto polvo que me salían los mocos negros.

La chica mexicana que iba detrás mío traía puestas unas zapatillas con una suela muy lisa y se ha caído mínimo veinte veces, su cara lo decía todo. Otra ha tenido que bajar enganchada del brazo de uno de los guías, que apenas tiene 18 añitos. El muchacho me comentaba que nunca ha salido de esta región y que le gustaría salir, yo lo he animado a explorar su país.

Al llegar a la base de SoyTours nos han dado un refresco y hemos devuelto la ropa. No me he dado cuenta que he perdido un guante durante la bajada, seguramente al caerme, y me ha tocado pagar, pero da igual.

De regreso a Antigua me han dejado directamente en el hostal Indoor Camp. Mientras esperaba para hacer el check-in otra vez he conocido a Natali, que también viene de hacer la subida al volcán y ahora cogerá un bus para irse a otro lado, ha sido un rato corto pero intenso. Me he hecho una ducha bien a fondo, aún así me sigue saliendo polvo de la nariz y las orejas. Cuando ya estaba limpia he subido a la terraza a lavar la ropa en el lavadero y tenderla al sol.

Aquí en la terraza hay más tiendas de campaña. Hay un hombre marroquí pelirrojo que lleva un tiempo viviendo aquí arriba (todavía dudo que sea marroquí de verdad y no me haya tomado el pelo). He puesto mi asiento junto a su tienda y mientras yo escribía el diario el me iba comentando el partido de final de Copa del Rey Barça-Madrid. En la calle se escuchaban gritos y petardos. He visto que todo el mundo aquí en Antigua estaba siguiendo el partido y viviéndolo con gran pasión. Han celebrado con más petardos la victoria del Barça.

27/04/2025 – Mercado de Chichicastenango y Panajachel (Lago Atitlán)

A las 07:15h me subía al shuttle que me llevaría al mercado de Chichicastenango, el mercado más grande de América Central, que se celebra únicamente los martes y los domingos como hoy.

Ya noté ayer que en esta parte de Guatemala predomina la zona montañosa y los bosques de pinos mezclados con flora autóctona. Los árboles están llenos de plantas de aire, tillandsias, que no necesitan tierra para crecer y las ves en las ramas de los árboles.

Las mujeres visten todas muy parecido, ya que todas usan el traje regional, el Güipil, donde predominan los colores rosa y negro, que luego se mezclan con otros tonos. Aquí en general las personas son muy bajitas, miden entre 1’20 y 1’50m, me llegan a la altura de los pechos. Me siento como un gigante aquí en medio.

He aprovechado a comprar tres super bananas por 10QTZ, no se bien bien que tipo de banana es esta porque es mucho más grande de las que estoy acostumbrada en España, me cuesta terminarme una entera. También he comprado un par de fundas de almohada artesanales para el sofá de mi casa.

Es curioso pasarse por la iglesia no por el edificio sino por los rituales mayas que se celebran todavía en sus escaleras, que se llenan de flores e incienso. Como me sobraba tiempo he ido andando al cementerio, que está solo a cinco minutos andando del mercado. La ida se hace bien fácil porque todo es cuesta abajo, ya verás luego la subida esquivando peatones y animales.

Me ha sorprendido los 1.000 colores que he visto en este cementerio que más bien parece un pueblo, ya que no sólo hay lápidas y nichos, algunos muertos llegan a tener auténticos mausoleos que parecen casas, con sus balconcitos y sus plantas. En mi tierra los cementerios son lugares tristes, de colores blanco negro y gris, aquí en Guatemala los cementerios son lugares bien alegres.

Luego he cogido otro shuttle para ir al Lago Atitlán. Llevábamos unos diez minutos de trayecto que me han llamado al teléfono móvil y he visto que iba en el shuttle que volvía para Antigua, un malentendido con el conductor. Hemos parado y se ha esperado a que me recogiera el otro shuttle, que tenía que pasar por allí igualmente para salir de Chichicastenango.

Panajachel es un pueblo muy pequeño y el punto donde salen la mayoría de transportes desde el lago. Se ha convertido en un lugar que vive del turismo y se nota, en la calle principal todo son restaurantes y tiendas de souvenirs o ropa. En si el lugar no tiene mucha gracia pero sí que es espectacular la vista del lago con los volcanes de fondo, a ver si mañana el cielo amanece despejado y lo puedo ver mejor.

El hostal Dreamboat tiene muy buen ambientillo, está decorado muy chulo y el recepcionista es un hombre super enrollado. Estuvo diez años trabajando como guía turístico y se le nota, me ha explicado muchas cositas sobre la zona.

La habitación compartida de cuatro es muy correcta, con baño en la habitación para nosotras. Arriba del hostel hay una zona de bar con piscina que parece guirilandia, en este hostal vienen sobre todo ingleses y del norte de Europa. Hasta los chicos de la barra lo son! Están de voluntariado en el hostal mientras viajan por el continente. Cada día hay actividades, hoy domingo hacen Family Dinner y me he apuntado.

La cena ha estado divertida, hemos hecho todos bastante piña, hasta los voluntarios se han sentado a cenar con nosotras. El menú de hoy: sopa de calabaza, lasaña con ensalada y coulant con bola de helado. Toca ir a dormir con la panza bien llena.

28/04/2025 – San Marcos La Laguna y San Juan La Laguna (Lago Atitlán)

Me he despertado a las 7h sin despertador, he dormido nueve horas del tirón. He ido al embarcadero donde hoy sí se ve bien el lago y los volcanes de fondo porque el cielo está bien despejado, son las vistas más bonitas que he visto en mi vida. Dejo las mochilas en una de las lanchas que hacen los traslados entre islas y tomo algunas fotografías mientras espero a que esté la lancha llena para zarpar.

He entrado por donde he podido y he dejado caer el culo en el primer sitio que he encontrado, al final de la lancha y de espaldas. Es impresionante la de casitas y hoteles que hay repartidos por el lago y cada uno de ellos con su propio muelle, por eso el trayecto se alarga tanto, porque las lanchas van pasando por todos esos muelles.

El primer pueblo que visito es San Marcos La Laguna, la cuna del zen y el namasté en Guatemala. Tiene una única calle principal que sale del muelle y va subiendo por la montaña. Esta calle está llena de murales, locales de masajes, hoteles y restaurantes super cuquis. En la parte alta de la calle se extiende el pueblo como tal, apareciendo más calles menos extravagantes, con negocios locales, las viviendas de los indígenas y la escuela.

Incluso en estos lares está lleno de perros, pero en general no se ven mal. Por el contrario todavía no he visto ni un gato.

Bajando la calle principal he girado a la derecha siguiendo los muelles hasta llegar al Cerro (entrada 20QTZ). Les he pedido que me guardaran la mochila grande en la garita de tickets y he empezado la subida. Después de la experiencia del volcán me daba mucha pereza subir el cerro, pero ha valido mucho la pena y me sorprende lo bien que me encuentro teniendo en cuenta el esfuerzo que hice apenas hace dos días.

Arriba el cerro hay varios miradores con vistas al lago, que en todas las fotografías sale de color azul inmaculado. Repartidas por el lugar se encuentran restos de velas y rituales indígenas.

En un rincón he encontrado un banco y me he sentado a escribir un rato el diario. He hablado un rato con mi hermanita por whatsapp y le he enviado un video explicándole un poco mi aventura y dándole envidia. Mientras me acompañaba un perro grande blanco con los ojos de distintos colores.

España, Andorra y Portugal se han quedado sin electricidad todo el día de hoy, una catástrofe menos para los ancianos, cuando ellos nacieron no debía haber electricidad y ya saben lo que es vivir esto. Mi hermana me ha podido contactar gracias al wifi del hospital.

He dado una vueltecilla más por el cerro. Hay una plataforma de salto al lago desde 12 metros de altura, me he contentado con verlo. También he hecho una visita a los baños, que están super limpios y cuquis.

He vuelto al muelle y he cogido una lancha que me llevara a San Juan La Laguna, otra hermosura de pueblo y que, al igual que San Marcos, todavía conserva su tradición inca sin verse afectada por el turismo.

Solamente ver el muelle de colores y los campos de trigo ya me he enamorado. Este pueblo se ve más grande que San Marcos. La calle principal tiene un mural en el suelo que va desde el inicio hasta el final del paseo y también tiene un montón de paraguas de colores como techo. Esta es la zona más turística del pueblo pero tampoco veo muchos turistas, se puede pasear bien ancho, solamente hay que vigilar que no te atropelle un tuk-tuk.

Por si esta calle no fuera suficiente empinada una vez arriba veo que el ecohotel Mayachik está a un kilómetro de distancia. No hubiera sido un problema si no hubiese sido todo subida y cargando con las mochilas, aún así he podido ver todo el pueblo yendo para allá.

En el hostal me han hecho un tour por el recinto, y menos mal, porque por aquí dentro me pierdo. En la zona del lago la flora ha cambiado totalmente respecto a Antigua, los bosques de pinos han sido substituidos por plantas tropicales, incluso he visto plataneras. Estamos tan apartados que parece que estemos en la selva, o es que quizá esto se considera selva de verdad?

La cabaña es gigante, la compartimos 10 personas pero si quisieran hubieran podido meter más literas viendo que solo ocupamos la mitad del espacio que hay en la cabaña. Dentro tenemos dos salas con ducha pero el agua caliente tarda un poco en salir. Los inodoros están fuera de la cabaña y vienen con instrucciones ya que son ecofriendly.

El check-in lo he hecho a las 12h. Me he duchado (que lo necesitaba), he lavado la ropa y la he tendido. Luego he pasado las horas explorando el lugar y me he apalancado en una hamaca, era mediodía y no quería volver a quemarme la piel exponiéndome al sol. Me he puesto varias capas de crema de aloe vera 99% que he comprado en una farmacia en San Marcos.

Pasadas las 16h he decidido que ya era hora de empezar a moverme y he ido a ver el pueblo, pasando por la Calle de los Sombreros.

Me dirigía al mirador cuando he visto que me esperaba una buena subida. Como el cielo estaba nublado he preferido dejarlo para mañana. En su lugar he vuelto a la calle principal y he bajado hasta el muelle, que me había encantado. Allí me he sentado un rato en unos bancos mientras veía pasar las lanchas y la gente subir y bajar de ellas. Luego he paseado bordeando la orilla del lago y observando sus aves: patos, garzas, gallinetas y muchas más que no se como se llaman.

Se nota que aquí perdura la cultura de pueblo. La gente que pasa por mi lado me saluda, sobre todo la gente mayor. Ellos me hablan en su dialecto y yo les contesto en castellano, al final un movimiento de cabeza y una sonrisa las entiende todo el mundo.

De camino al hostal me he parado a comprar dos paquetes de fideos instantáneos y pollo frito que me he comido en el hostal. Menos mal que nadie me ha visto, luego he caído que el hostal a parte de ecofriendly también es vegano (hasta el menú de su restaurante lo es), habría quedado fatal si me hubieran visto comiéndome el pollo.

He estado pensando y me quedaré aquí una noche más, me ha encantado el lugar y el pueblo. He hablado con recepción para arreglar la noche y he contratado con ellos mismos el shuttle que en dos días me llevará a Lanquín.

A las 18:30h ha venido el recepcionista a invitarme a la clase de zumba que empezaba en breves. Me había duchado por segunda vez y ya estaba en pijama untada con mis cremas. Si me lo hubieran dicho antes de todo eso habría ido.

Aquí sentada escribiendo el diario me he dado cuenta que algunas de las plantas que hay por aquí ya las vi en Mandor (diario de Perú) de las cuales tengo fotos, incluso me ha parecido ver gallinazos en el cielo. Por el suelo veo un montón de aguacates que deben caer de los árboles y aquí nadie los recoge, con lo caros que se venden en España…

29/04/2025 – Mirador Kaqasiiwaan y San Pedro La Laguna

En la noche no paraban de cantar los grillos, por la mañana los gallos, y a las 6h los pájaros y los perros, así que ya me he levantado.

Quería coger un tuk-tuk que me llevara al mirador Kaqasiiwaan, los de recepción me han comentado que no vale la pena porque el tuc-tuc te deja a las faldas del mirador y desde el hostal son solamente veinte minutos andando todo de bajada, así que he ido a pie.

He llegado a la taquilla del mirador en apenas quince minutos y a medida que me iba acercando a la montaña iba pensando: “mierda”. He pagado los 30QTZ y he empezado a subir escalones, parando de vez en cuando. Apenas eran las 8h y había muy poca gente, los negocios todavía estaban cerrados a esas horas. Aquí todo lo que son tiendas, sean de lo que sean, abren bastante tarde.

Cuando finalmente he llegado arriba he pensado que las vistas valen la pena de verdad, había estado sufriendo por eso, por si estaba subiendo para nada. Desde aquí se aprecian todos los campos de cultivo que rodean el pueblo y te haces una idea de la orografía de la zona. El mirador está construido todo en madera, con murales muy grandes y coloridos que representan escenas del día a día de los indígenas. He tomado algunas fotografías y me he ido.

Una vez a bajo he cogido un tuk-tuk que por 10QTZ (1,2€) me ha llevado hasta el pueblo de al lado, San Pedro La Laguna, más grande que San Juan.

El tuk-tuk me ha dejado justo donde empieza el pueblo porque no tienen permitido entrar, para moverte por el pueblo debes coger un tuk-tuk que pertenezca a San Pedro. De allí al centro se puede ir perfectamente a pie, incluso dando un rodeo como yo por la orilla del lago sigue siendo poco trozo.

A orillas del lago apenas había gente por la mañana, algún barquero inspeccionando las lanchas en los muelles, mujeres lavando la ropa en el lago mientras charlaban… y yo con el agua hasta las rodillas.

San Pedro tiene una calle principal que bordea la orilla del lago y está lleno de locales dedicados al turismo, desde hostales a agencias, bares e incluso discotecas. La gente del local se me dirigía directamente en inglés y no me ha gustado nada. Creo que este pueblo ha perdido totalmente su esencia y la gracia.

Recorro esta calle hasta el final y más allá, adentrándome en los acantilados. Me he sentado un rato en unas piedras a observar el lago y a los bañistas, con el calor que hace me han dado un poco de envidia.

A la vuelta he callejeado un poco por las calles paralelas a la calle principal y son calles grises y tristes. He notado que en este país cuando construyen las casas dejan las barras de acero a la vista, parecen alfileres o pinchos antipalomas. He vuelto a la calle principal y a los muelles, que me parecen más agradables visualmente.

En medio de la calle había una mujer vendiendo comida y mucha gente local comprándosela, así que yo también he querido probar eso, fuera lo que fuera.

Este plato se llama Doblada, es como una crepe de maíz crujiente que encima le ponen un batiburrillo de verduras con salsa de aguacate. En general no soy muy fan de los vegetales pero esto estaba delicioso, y casero! En Guatemala si que saben hacer que las verduras estén ricas.

Poca cosa más había por ver en San Pedro y no pensaba sentarme en uno de esos locales turísticos, así que he ido a buscar un tuk-tuk.

Si lo hubiera cogido en San Pedro pueblo el tuk-tuk no hubiera podido entrar en San Juan y me hubieran dejado a las afueras. Por eso he ido a la entrada de San Pedro a coger un tuk-tuk de San Juan que me llevara hasta el hostal directamente. Un poco lío. El conductor que me ha tocado se llama Juan y apenas tiene dieciséis añitos.

He llegado al hostal que eran solamente las 12h, aún tenía todo el día para hacer cosas.

Me sonaba haber leído en alguna parte que los huéspedes del Mayachik podímos ir a una cooperativa y hacer un tour de abejas. He preguntado a recepción y he ido para allá.

He picado al timbre y enseguida me ha abierto la puerta un chico muy joven que es quien me ha hecho el tour. Me ha contado que los dueños de Xunah Kaab (la cooperativa) llevan cuatro generaciones dedicándose a las abejas. El abuelo fundador trabajaba con abejas comunes y las tenía en la montaña, me ha sorprendido que todavía esté vivo y a sus 75 años siga trabajando.

Las generaciones posteriores se han especializado en abejas sin aguijón y han montado este refugio donde las cuidan. Estas abejas son más pequeñas que las que estoy acostumbrada a ver, de hecho algunas son enanas, y aunque no puedan pincharte si que muerden.

La especie Doncellita es la más pequeña y la que hace la miel más dulce, cada noche sellan la entrada de su colmena con cera y por la mañana la vuelven a abrir.

Las Congo Negror y Congo Alas rojas no les gusta vivir en cajas. De vez en cuando se talan árboles con nidos de estas abejas, que son rescatados y traídos a esta cooperativa.

Las Criolla prefieren la caja y en su entrada siempre hay una guardiana que vigila que no nos acerquemos demasiado.

Todas ellas son muy graciosas. Al final del recorrido he probado las mieles y me he llevado una cerveza de miel para probarla.

En el hostal he cocinado los fideos, he pedido ayuda a otra huésped porque no sabía encender el fogón. Mientras se calentaba el agua me he tomado la cerveza y me ha decepcionado un poco porque no he notado el sabor de la miel, me sabía solo a cerveza, y la verdad es que no me gusta.

El resto de las horas las he pasado tomando el solecito, escribiendo, actualizando redes sociales y viendo pasar colibríes en compañía de los perros. Para cenar me haré el otro paquete de fideos.

30/04/2025 – Llegada a Lanquín y Semuc Champey

Los perros se han puesto a ladrar a las 4h, por lo visto es así cada día. Y el gallo a tocar las narices pasadas las 5h, como cada día también.

A las 6h me he levantado, total ya estaba despierta, y me he puesto a preparar las mochilas para irme. El shuttle en teoría salía de San Pedro a las 07:30h y pasaría por San Juan a recogerme. Los del hostal me han acompañado hasta el punto de recogida, donde el shuttle ha llegado veinte minutos tarde. El furgón iba lleno a tope, así que tenía dos opciones, ponerme atrás e ir apretados como sardinas o ponerme de copiloto, obviamente he preferido ponerme al lado del conductor.

Han sido diez horas y media de viaje con únicamente dos paradas. El viaje ha sido bastante agradable cruzando montañas y charlando con el conductor durante todo el trayecto. Como ya conté aquí son muy fanáticos del futbol español y siendo de Barcelona enseguida hago amigos. El conductor también es culé, así que ha puesto en su móvil el partido en directo del Barça-Inter y lo íbamos viendo y sufriendo.

Hemos llegado a Lanquín a las 18h donde me ha recogido un camión para llevarme al hostal, el chico ha sido muy amable y hasta me ha parecido guapo y alto para ser guatemaltenco. He ido en la caja descubierta del camión hasta el Hotel Oasis (que no era el mío) y allí he hecho tiempo mientras él iba a hacer no sé qué.

El hostal Oasis es precioso, y esperaba que El Portal fuera igual de bonito, ya que el dueño es el mismo. La gente aquí es super divertida y todos me hablan del partido de hace unas horas.

Enseguida ha oscurecido. Finamente me ha venido a buscar el chico del camión y nos hemos ido en medio de la oscuridad hacia El Portal, yo otra vez en la caja del camión. A medio camino se ha bajado el copiloto (supongo que irá a su casa) y yo he ocupado su lugar, charlando y riéndome un buen rato con el chaval. Hasta me ha enseñado fotos de su hija, una niña preciosa, una muñequita.

He llegado la última al Hotel El Portal, lo elegí porque está al lado de las pozas naturales. En recepción había un chico bastante serio y una muchacha pelirroja. No sé que problema ha habido con mi reserva que no aparecía por ningún lado, y eso que les he enseñado el whatsapp. No quedaba cama en la habitación compartida para las dos noches que me quería quedar, así que me han arreglado el precio y me he cogido una habitación privada.

He hablado un poco con todo el mundo, he dejado las mochilas en la habitación y enseguida he vuelto a la zona de recepción-restaurante a cenar porque pronto cerraba la cocina.

Los trabajadores son todos muy amables y usan cualquier escusa para cruzar unas palabras conmigo, y se agradece. Al chico serio lo he apodado Gruñón (Byron) porque se mete mucho conmigo y me ha echado del restaurante porque quería cerrar. Con Feliz (Chepe) hemos estado charlando mínimo una hora sobre temas muy diversos, entre ellos educación de la salud y sexual. De vez en cuando tenía que irse y trabajar un poquito, pero luego volvía.

A las 23h han cerrado todas las luces y ya me he ido a dormir. Por la noche se escuchan los grillos, parece que estén dentro de la habitación.

31/04/2025 – Semuc Champey

Me he despertado que eran casi las 7h, estaba tan cansada que me he perdido los gritos de los monos aulladores, que por lo visto a las 5h estaban a tope.

He desayunado pancakes, fruta de temporada y zumo por 50QTZ. A las 8h ya estaba en la entrada de Semuc Champey, que está literalmente a cinco minutos andando desde el hotel. De hecho el río seguro que es el mismo.

Una vez entras en el Parque Natural hay un desvío a pocos metros que lleva hacia el mirador. Todo escaleras, 500 metros de desnivel que se recorren en treinta minutos, con eso lo digo todo, y encima las chanclas tampoco ayudan a la subida.

Una vez llegas al mirador las vistas son espectaculares, con el agua de las piscinas naturales de color turquesa y apenas nadie en el recinto. Dan ganas de ir corriendo para allá, así que empiezo a bajar y tardo unos 30 minutos más. Por el camino he alcanzado a una pareja y el chico bien majo nos ayudaba a la novia y a mi a bajar.

En las pozas el agua es totalmente transparente, con zonas poco profundas y otras bien oscuras donde puedes saltar dentro y aún así no tocas el suelo. Allí me he encontrado con un guía que he conocido en el hotel El Portal mientras desayunaba y que está acompañando a una pareja de ancianos de Asturias.

El hombre me ha hablado un poco de la reserva y de las pozas. En estas aguas se pueden encontrar serpientes y cocodrilos.

Cuando se detecta un cocodrilo se delimita la zona con cuerdas para que los bañistas no entren en esa piscina. A parte, hay varios socorristas repartidos por las pozas, algo que me ha chocado bastante. A parte de los cocodrilos también vigilan que los bañistas no se ahoguen, he visto que al menos la mitad de la gente local no sabe nadar.

Me he bañado en las distintas pozas y piscinas. En aquellas más profundas el agua está bien fría. Si te quedas quieta enseguida te ves rodeada de peces que empiezan a picotearte el cuerpo y comerte las pieles muertas supongo. Al principio angustia un poco, pero al rato te acostumbras, a parte hace cosquillas.

Pasadas las 12h he vuelto al hotel, ya llevaba cuatro horas en el parque natural y aquí el sol pega muy fuerte, el riesgo de quemarme era muy elevado.

En el hotel quería meterme en la piscina pero todavía estaba cerrada, he visto gente bañándose en el río, será seguro?

Sentada en una mesa del restaurante mientras escribía el diario ha venido a charlar conmigo Gruñón (Byron), que me he enterado que es el encargado. También hemos tenido una charla muy interesante, sobre sexualidad, como no, y la falta de educación que hay en este país sobre el tema. Por aquí ronda también el hijo de los dueños, a quien no le hace mucha gracia ver a los muchachos charlar con las huéspedes (por envidia supongo), pero Byron me comenta que los dueños les han dado permiso, así que no hay problema. Me he pedido un smootie de melón y me lo ha hecho él mismo, al final clienta VIP y todo.

Con este calor he ido un rato al río a bañarme, el agua estaba muy fría. Al poco rato han venido también una familia con los niños. No he aguantado mucho rato dentro el río: el agua helada, las rocas resbaladizas y tenía miedo de ver un cocodrilo.

Yendo para la habitación he preguntado a un trabajador a que hora iban a abrir la piscina y me ha dicho que en media hora. Me ha parecido raro. He visto que enseguida mandaba gente a limpiar la piscina y luego he ido a bañarme. Resumen: la han abierto por mi. He estado como media hora yo sola en la piscina, la gente me miraba pero nadie se animaba a venir.

He visto a la familia del río que volvía para su cabaña y los he invitado a venirse a la piscina, con el agua fría pero agradable. Parece que esto ha hecho un efecto llamada porque enseguida a empezado a venir más gente a la piscina, con quienes he charlado y me he reído un montón. El hotel está lleno de gente del país porque es el puente del 1 de Mayo y han aprovechado para pasar el fin de semana aquí en Semuc Champey.

Ellos mismos me han explicado que la gente de Guatemala son la cultura más amable y educada de Latinoamérica, tanto que les toman el pelo fácilmente cuando salen a los países vecinos, y eso les choca mucho. Al final me he estado en la piscina más de dos horas. A las 18h me he ido a cambiar, ya que pronto abrirían la cocina para hacer las cenas.

Hablando con Pelirroja, que tiene el mismo tono de pelo que yo, me ha enredado para ir a la piscina por la noche con Gruñón.

Durante la cena se ha sentado conmigo una de las chicas que he conocido en la piscina y me ha presentado a su tío, con quien ha venido a pasar el fin de semana para despejarse un poco.

Gruñón (Byron) parece que se ha convertido en encantador, porque me regala bebida y me prepara él mismo los smootie.

No nos hemos dado cuenta y ha oscurecido de golpe. Mis acompañantes se han retirado a descansar y yo me he ido un rato más a la piscina para hacer tiempo hasta las 23h, hora en que terminan de trabajar y lo cierran todo.

Mientras estaba en la piscina se me ha acercado un guatemalteco joven para charlar, no he notado nada raro hasta que se me ha empezado a acercar demasiado. He notado que sus dos amigos nos observaban sentados en la terraza del restaurante y Feliz (Chepe) estaba con ellos. Uno de los amigos nos a venido a traer una cerveza al chico y a mi y se ha ido.

Un momento que el chico ha ido al baño he aprovechado y, con las dos cervezas en la mano, he subido al restaurante a buscar la compañía de Feliz y los dos amigos, para evitar que el otro chico intentara nada más. Sinceramente lo he pasado bien charlando con ellos, son un grupo de amigos bastante divertido.

Poco antes de la hora de cierre hemos vuelto a la piscina donde se han dado un chapuzón, con plancha incluida, que me ha dolido hasta a mi de verla. Aquí es donde el muchacho me ha hecho la propuesta indecente que yo educadamente he rechazado. Mientras preparaban el cierre Byron se iba pasando por detrás nuestro, seguro que por dentro se reía de la situación.

Entre una cosa y otra al final me he puesto a dormir a las 2h y tocaba levantarme a las 5:30h.

02/05/2025 – Río Dulce

Esta mañana tenía un montón de sueño, y el mono aullador no paraba de gritar como jaguar en celo. No aúllan, berrean.

Aquí os dejo el sonido de los monos aulladores por la mañana.

Me han tentado a quedarme una noche más gratis, pero a pesar de las pocas ganas que tenía de abandonar este paraíso tenía que irme. El shuttle salía a las 8h de Lanquín y no podía anularlo todo con tan poco margen. A las 7h me subía otra vez a la caja del camión que me llevaría al pueblo para coger el shuttle. Foto, tristeza y abrazos.

El shuttle ha salido tarde de Lanquín porque había más pasajeros que asientos en la furgoneta, así que la compañía ha mandado un tuk-tuk que fuera a buscar el asiento que nos faltaba y lo trajera, surrealista. He estado las seis horas de trayecto medio dormida, me dolía el cuello de la postura.

Llegando a Río Dulce había un atasco tremendo en la carretera por mantenimiento de ésta, nos han tenido una hora casi parados. Cuando hemos llegado no se donde nos ha dejado el shuttle pero he tenido que ir andando un buen tramo hasta el puente, que debajo tiene el muelle donde paran las lanchas que van a los hoteles.

Antes de eso he llamado al hotel Kangaroo para saber donde tenía que ir y me han dicho que no sabían de mi llegada, que no tenía reserva, otros que me han puesto nerviosa. Por lo visto la lancha había salido hacía poco rato desde el muelle, la han contactado para que volviera a recogerme y iba vacía.

En el hostal no he tenido problema para conseguir cama, de hecho tengo la habitación de 10 camas para mi sola. Duchita, lavar ropa, wc y como nueva, reventada pero nueva. Hoy iré a dormir bien temprano.

03/05/2025 – Tour Bocas del Polochic y Rio Dulce

Ayer caí redonda en la cama. Me he dado cuenta que tengo las piernas llenas de picaduras o mordiscos de insectos, creo que fueron los moscardones que había aquí en al Kangaroo ayer por la tarde y algún bicho más esta noche, y eso que he dormido con el dosel.

A las 5h me levantaba para a las 5:30h salir con la lancha hacia el muelle municipal. Me han hecho el favor de salir antes con la lancha porque apenas hay gente en el hostal, sino hasta las 6h normalmente no salen.

En el muelle me ha recogido un coche y nos hemos desplazado hasta El Estor, donde he cogido una barca durante tres horas por el lago Izabal. Durante la excursión he visto multitud de animales, como iguanas enormes, martín pescador XXL, garzas y monos aulladores. El lanchero aprendió como debía acercarse a los animales porque estuvo unos meses trabajando para una expedición de biólogos que le mandaban callar y apagar el motor. Aún así, el manatí me ha esquivado.

De vuelta al pueblo El Estor tenía treinta minutos para desayunar, ya vuelvo a estar bien de la barriga, pero había tantos pancakes que no he podido terminarlo.

De allí nos hemos ido al cañón El Boquerón, que parece sacado de una película de aventuras. Me han dado un paseo en canoa, pensaba que el cañón era mucho más largo. En las paredes de roca parecía ver caras y formas.

Luego me han llevado a Finca El Paraíso para que me bañara en el río de agua caliente. Me he sentido como caldo de gallina. Yo iba con la idea de refrescarme y nada de nada, el frescor lo he sentido al salir del agua, que olía a huevo.

Hemos vuelto en coche al muelle municipal. Por el camino he visto un montón de animales de corral libres por los campos y carreteras como pavos y cerdos. Hemos llegado a las 13:30h al muelle y la lancha del hotel no venía hasta las 15h.

Me he sentado en el bar del muelle a tomar una coca-cola y, como no, estaban viendo el partido del Barça, que aquí Centroamérica siempre coincide que juegan al mediodía. Incluso en el muelle mismo hay una pantalla donde siguen el partido. He aprovechado para hacer una videollamada con mi familia.

Gente viendo el partido en el muelle

En el Kangaroo me he puesto a escribir el diario sentada delante del río y enseguida han aparecido los moscardones mordedores. Me he mudado a la mesa de camping de detrás del hotel, donde corría el aire, y se ha solicitado el problema. De paso uno de los trabajadores, Ronaldo, ha venido a charlar un rato conmigo y me ha enseñado canciones y música que le gustan, como Historia de Taxi de Ricardo Arjona, a mí también me han gustado bastante, son historias con giro inesperado. También me ha comentado que mañana la lancha colectiva que va a Livingston puede venir directa al hotel a buscarme, por tanto no hace falta que vaya al muelle colectivo ni madrugue. Punto positivo para el muchacho!

En la noche Ronaldo tenía que llevar al resto de trabajadores al pueblo para que fueran a sus casas, y me ha invitado a la salida nocturna. Iba en pijama pero me he unido al grupo sin dudarlo. En el trayecto de vuelta nos ha acercado al Castillo de San Felipe para que yo lo viera iluminado de noche. Se ha portado super bien. En el hotel no he podido cenar, hacía tanto calor que no tenía ni hambre.

04/05/2025 – Livingston y Río Dulce

Hace mucho calor aquí por las noches, y me pican las piernas. He tomado un desayuno clásico: tortitas, revoltijo de huevo, crema de frijoles, queso y plátano frito. Ellos lo llaman Desayuno Chapín, y es lo que la gente local suele desayunar.

Eran casi las 10h cuando ha venido al hotel a buscarme la lacha colectiva que va hacia Livingston, me he sentado a segunda fila, habría como diez. La lancha iba totalmente inclinada y los de primera y segunda fila parecía que voláramos. Nos dolía el culo de los botes que hacía la lancha. El conductor nos ha hecho un poco de tour enseñándonos los animales del rio y el castillo.

A las 11h llegábamos a Livingston y teníamos tiempo libre hasta las 14:30h que salía la lancha de vuelta a Rio Dulce.

La Elisabet no sabía hacia donde ir y se a unido a mi, aunque yo tampoco lo tenía muy claro, pero había buscado cosillas antes de llegar. Hemos empezado visitando las dos playas del pueblo que dan al Mar Caribe. Ves a la gente adentrándose al mar, y andan, y andan, y no les cubre el agua más allá de la cintura. Todos terminan agachándose para que les cubra el agua. Me he metido y está caliente, no refresca nada. A parte estas playas tienen algún rincón bonito pero nada que sea espectacular.

Volvemos al pueblo donde paseamos sin rumbo fijo. En esta área próxima a las playas las casas están llenas de alambre y mecanismos anti robo. A medida que vuelves al centro del pueblo las casas se vuelven más normales.

Te venden Livingston como centro de la cultura garífuna aquí en Guatemala y tampoco lo veo muy distinto al resto de pueblos que he visto en el país.

Volviendo al muelle hemos cogido la calle que va a la derecha y hemos encontrado la calle de los murales y bares garífunas que dan al mar. Hacía un calor insoportable, así que hemos entrado en un bar y, como no, el futbol nos ha servido para entablar conversación. Vaya donde vaya esto no cambia. Hoy me he tomado dos coca-cola con azúcar, como no estoy acostumbrada me pondré como una moto. Tanto hablar con la Elisabet en inglés (es belga) se me olvida que aquí me entienden en castellano.

Hemos ido a buscar algo para comer para ella, que ha terminado siendo pollo frito, y hemos vuelto al muelle a ver si allí había brisa. Efectivamente tenía razón, pasaba viento y se estaba super bien.

En la lancha nos hemos sentado a última fila en el lado de la sombra pero no he tenido en cuenta el viento. He llegado a Rio Dulce mojada de pies a cabeza porque no ha parado de caerme agua encima durante la hora de trayecto, y tampoco me podía cambiar de sitio porque la lancha estaba abarrotada de gente. En Río Dulce me he quedado sola en la lancha y no sabía si debía bajarme o no, pero el lanchero me ha dicho que él mismo me iba a llevar hasta el hotel Kangaroo.

Cuando yo he llegado al hotel Ronaldo justo se iba con su lancha a llevar a unos clientes al pueblo. Ya que estaba empapada de agua he pensado que era un buen momento para bañarse al río, así que he ido corriendo a ponerme el bikini y para el agua. Justo entonces ha llegado Ronaldo que ha venido a meterse conmigo y decirme que se me comerá un cocodrilo, porque sabe que me dan miedo.

El agua estaba en el punto ideal, fresquita pero no fría. Tiene un color como gris y no se ve el fondo, como tampoco llegaba con los pies al suelo me daba un poco de mal rollo.

En un lado había una parejita joven de guatemaltecos intentando hacer cositas, pero mi presencia les cortaba el rollo. He salido del agua y envuelta con la toalla he ido a sentarme en una de las mesas de bar enfrente del río.

Al poco rato ha llegado un grupo bastante escandaloso subidos en motos acuáticas y se han sentado justo en mi mesa (no en cualquiera de las otras que estaban vacías). Han venido al Kangaroo a descansar y tomar algo de comer y beber. Entre broma y broma asomaba alguna propuesta indecente y hasta me han invitado a dar una vuelta en moto acuática con ellos, pero he preferido rechazarlo educadamente. Luego se han ido.

Al poco rato ha llegado al hotel otro grupo de cuatro personas, amigos, a beber por culpa de un mal de amores, y también se han sentado en mi mesa. Empiezo a creer que lo hacen a propósito.

Hemos terminado haciendo terápia psicológica, poniendo música con los altavoces, cantando a pleno pulmón y enseñándome a bailar, que a su lado tengo zero gracia. Hasta han empezado a pedirme copas aunque les dijera que no.

Son una gente peculiar. La mujer más mayor del grupo ya es abuela (con solo 49 años) y ha venido con su pareja que tiene 21 añitos. La mujer del mal de amores se casó con un empresario inglés treinta años mayor que ella y al morirse le dejó la empresa, ahora no encuentra un hombre como él (obviamente lo ha pagado todo ella).

Cuando se han ido no se como han podido entrar en la lancha con todo el alcohol que llevaban en las venas. Me han tirado la caña hasta las mujeres. Este país cada vez me sorprende más. Hoy han hecho trabajar mucho a Ronaldo jajaja. Como estaba con esta gente no he podido unirme al paseo nocturno en lacha.

Finalmente me he quedado como única huésped en el hotel, sola con Ronaldo. Ninguna noche había escuchado tanto silencio, solamente naturaleza en estado puro. Nos hemos quedado hablando un rato en el sofá, tenía tanta coca-cola en mi cuerpo que estaba espitosa. También me iba poniendo capas y capas de crema en las piernas comidas por los bichos y los hombros rojos por el sol.

En la cama he hecho videollamada con Gruñón, que dentro de unos días le toca salir de Semuc Champey para ir a casa a descansar, a ver si podemos coincidir. Me hace gracia que aquí todo el mundo llama al resto de gente corazón, cielo y cosas de esas. A mi me llama bebé y eso que es más joven que yo.

05/05/2025 – Flores

Conseguí convencer a Ronaldo para que me llevara en lancha hasta Río Dulce para coger el shuttle. Se hizo bastante el remolón, pero al final me lo he metido en el bolsillo.

He intentado persuadirlo para que me dejara directamente en el muelle del Café Colifato en vez del muelle principal, para ahorrarme la caminata que hice el primer día, pero eso ya ha sido demasiado, no ha colado.

Hemos cogido la lancha y me he llevado una sorpresa bien grande cuando he visto que pasábamos de largo el muelle principal y que seguíamos río arriba para dejarme en el punto de salida del shuttle, ahorrándome caminar con todo a cuestas. Los dos teníamos una sonrisa de oreja a oreja y nos hemos despedido como hacemos los españoles, dos besos en las mejillas y un gran abrazo. Seguro que echará en falta a alguien que le moleste tanto como yo.

Mientras estaba en el shuttle he empezado a buscar hospedaje y me he agobiado, no sabía en que zona alojarme si en la isla o alrededores. Estos días he ido siguiendo las history que colgaba Natali en instagram (la chica que conocí en Antigua), ella va unos días de viaje por delante mío pero va haciendo más o menos la misma ruta. Le he escrito para preguntarle donde se hospedó ella y sorpresa! Vuelve a estar en Flores ahora mismo. Belize parece ser que le ha sentado bastante mal, así que ella y Luís, su nuevo compañero de viaje, han vuelto antes a Flores. Me he hospedado con ellos en La Casa de Grethel, en la otra orilla del lago, por 60QTZ la noche.

Cuando he llegado a Flores he avisado a Grethel y ha mandado a su barquero a buscarme para llevarme al hostal.

Me he duchado, que lo necesitaba y nos hemos puesto al día con Natali sentadas fuera en la terraza chill out, que es bastante curiosa porque está puesta dentro del lago, con lo que todo el rato tienes metidos los pies en el agua. Luego me han llevado al mirador donde se ve la Isla de Flores rodeada por el lago. No hemos visto la puesta de sol porque estaba el cielo cubierto de nubes. Para ir hasta allí le he dejado a Natali mis chanclas porque sus bambas están bien mojadas y sus chanclas no son aptas para estas caminatas. Hemos intentado llegar hasta la playa del lago, pero está lejos y no hemos encontrado el camino.

En vez de ello me han llevado a su supermercado y taquería favoritos, que también se han convertido en los míos.

Desde que estoy de viaje no he pensado ni una vez en la higiene ni en el lavado de manos, y ahora lo acabo de hacer porque lo han mencionado Luís y Natali.

Hemos vuelto al hostal de noche, no había iluminación en la calle, solamente la de las casas. Me he quedado dormida enseguida.

06/05/2025 Recinto Arqueológico de Tikal

A las 3h me despertaba para a las 4h estar enfrente del cartel de I❤️Petén, en la plaza de la isla de Flores, para coger uno de los buses que van a Tikal. Cuando el barquero me ha dejado allí en la plaza me ha dado un poco de yuyu ya que estaba todo oscuro y no había ni dios en la calle. Si alguien me tenía que atracar durante el viaje hoy hubiera sido el día, pero no ha sucedido nada.

A las 4h super puntuales han llegado los buses colectivos y me he subido a uno de ellos por 100QTZ la ida más la vuelta, que es lo más barato que se puede encontrar. Lo que no sabía yo era que el guía venía incluido en el precio, me he enterado al final de la excursión. La gente a los que se lo he contado ha alucinado.

He aprovechado el trayecto para comprar la entrada al recinto y adelantar faena. Hemos llegado a Tikal sobre las 6h. Entre que hemos pasado la entrada y hemos iniciado el tour se han hecho las 7h.

Menos mal que he comprado la entrada online y he hecho captura de pantalla. En el recinto arqueológico no hay red de telefonía ni internet, por lo que no funcionan las tarjetas de crédito tampoco. Únicamente se puede pagar la entrada en efectivo, así que si no llevas dinero ni tienes la entrada descargada en el móvil tienes un problema, como les ha pasado a algunas personas.

Nuestro grupo era de diez, pero algunos hablaban por veinte. El guía me ha parecido espectacular, él representa a la tercera generación de su familia que trabaja en Tikal, se la conoce como la palma de su mano. Además, de vez en cuando participa en conferencias internacionales sobre la cultura maya, su vida y sus tradiciones.

A diferencia de otros recintos Tikal comparte hábitat con los animales salvajes de la selva, no hay muros que los separen. De hecho te paseas por la selva para ir viendo los distintos restos arqueológicos restaurados, por todas partes ves montículos cubiertos de vegetación donde es seguro que debajo de tanta planta hay más ruinas para desenterrar y más zonas de la antigua ciudad por descubrir. Estos trabajos son muy lentos, se tardan años en sacar toda la vegetación de las pirámides y templos. Las raíces llevan tiempo uniéndose a la piedra a través de grietas y agujeros y ya forman parte de la estructura, si las sacas todas de golpe te arriesgas a destrozar el monumento o que colapse. Hay que sacar la vegetación a trozos y dejarla reposar un tiempo.

Por el camino es posible ver monos, tucanes, cocodrilos y muchos animales más. Hasta nos ha enseñado un vídeo que hizo el mismo de un jaguar! Para eso hay que tener suerte y que tu grupo esté en silencio.

Cuando he visto los templos enseguida me he dado cuenta que ya los había visto en alguna parte, he tardado un poco en recordar que salen en la primera película de Star Wars, tendré que volver a verla.

Todavía da más sensación de inmensidad estar andando en medio de la vegetación y de repente encontrarte con una de estas estructuras como salidas de la nada.

Hemos subido a dos pirámides y a un templo para admirar las vistas. También nos hemos adentrado un poco más en la selva para ir a buscar uno de ellos que está un poco apartado. A los monos araña no les hace mucha gracia ver humanos alejados de las ruinas. El guía nos cuenta que a veces se ponen a tirar ramitas, fruta e incluso a mearse encima la gente, eso es signo de que están estresados por la presencia de personas.

A la salida he aprovechado para comprar los pins para la nevera. A las 11:30h nos poníamos en marcha rumbo a Flores y hacía un calor infernal. Nos han contado que las salidas de Sol en Tikal no valen mucho la pena por la humedad de la selva que no deja ver gran cosa. En cambio las puestas de sol sí dice que son espectaculares, pero eso la gente de los pueblos no lo sabe y solo te quieren vender el ticket del amanecer que es más caro.

El bus nos ha dejado de vuelta en la Isla de Flores, en el cartel de I❤️Petén. Antes de ir al hostal he dado una vuelta por la isla para ver la iglesia y las puertas y casas de colores. Luego he avisado al barquero que me viniera a buscar para cruzar el lago y llegar a la otra orilla donde está el hostal. Antes de entrar he ido a la tienda a comprar agua, pan y jamón, me gustó la idea de Luís con sus bocadillos. He vuelto al hotel a ducharme y… sorpresa! Todavía estaban Natali y Luís durmiendo en la habitación, al final han decidido quedarse un día más en Flores.

Hemos pasado la tarde apalancadas las dos en la terraza del lago, con los pies en el agua. Me ha convencido para no cruzar la frontera con Belice y aprovechar a pasar unos días con Byron, con quien he hecho videollamada para organizarnos, de fondo también estaba Chepe, que también me ha saludado.

Se nos ha unido a la terraza una argentina que está viviendo su jubilación viajando con la mochila por el continente, aunque dice que ya está mayor para ir compartiendo habitación con otros. De mayores queremos ser como esta mujer. Cuando el Sol ha bajado nos hemos bañado un rato en el lago, aquí mismo en el hostal, y Natali se ha puesto un chaleco salvavidas porque no sabe nadar.

Queríamos ir también a ver la playa, pero preguntando a los barqueros nos querían cobrar 75QTZ para solo ir hasta allá así que hemos decidido no ir.

Al anochecer hemos acompañado a Natali a la tienda a comprar, ayer alguien le robó el pan y comida de la nevera dejandole solo los plásticos, todavía no lo había visto en ningún hostal. He comprado tortas en nuestra taquería y me las he comido en la azotea con las vistas a la Isla de Flores.

Me he ido pronto a la cama. A última hora ha venido un grupo de cuatro personas a hospedarse con nosotros, bastante escandalosos. Estábamos demasiado bien cuando los tres teníamos la habitación para nosotros solos. Lo curioso es que la cocinera duerme también en la habitación compartida, supongo que para vigilar, pero está como una más de nosotros.

A las 20h parece se que me he quedado frita en la cama y me ha despertado Byron con su videollamada a las 22h. Me he despertado bien desorientada y he tenido que pararme unos segundos a ver que hora era.

Al final a Byron le han dado mañana el día libre, que yo no contaba con ello y llegaré allí sobre las 16h, suerte que no había cogido hostal ni nada ya que no se que me llevará a ver ni donde. Me he vuelto a quedar frita en seguida.

07/05/2025 – Llegada a Lanquín

Todo el mundo se ha ido muy temprano del hostal hacia nuevos destinos y me he quedado la última. Me he despertado varias veces por el frío, se han pasado poniendo el aire acondicionado a 19 grados.

Ya en la isla he dado una última vuelta para ir tomando fotografías, total, el shuttle que me llevaría a Lanquín no salía hasta las 8h.

Han sido ocho horas de trayecto pero no se me han hecho pesadas. Ha aparecido entre mis pies una bolsa llena de comida y una botella de agua, todo para abrir, alguien se lo habrá dejado en el anterior viaje. La madalena de plátano y el agua no me han parecido sospechosas.

A Coban hemos hecho la parada del almuerzo y hemos tenido que cambiar de bus, ya que el otro se lo llevaban para hacerle mantenimiento. Aquí he charlado un rato con Manuel, el conductor, quien me conseguirá sitio para el shuttle de vuelta a Flores y a mejor precio, solo falta que le escriba y le diga el día. Que hombre más majo.

A las 16h en punto llegábamos a Lanquín y Byron no estaba en la parada de buses ni sabía nada de él, quería matarlo. Le he llamado y en 20 minutos ha aparecido, estaba haciendo recados para su família. La otra vez que estuve aquí me vino a buscar el camión para llevarme al Hotel El Portal, pero esta vez no iba a ir a Semuc Champey sino que me quedaría en el pueblo.

Si quería ser discreta no lo he conseguido, no esperaba que la estación estuviera tan llena de hombres, y al verme esperando todos venían a charlar conmigo. Al ser un pueblo tan pequeño tampoco quería dar yo detalles, no se que relación y chismes tiene aquí la gente. Cuando ha llegado todo el mundo lo ha reconocido, y claro, venía a buscar a la extranjera, chisme asegurado.

Hemos buscado un hotel donde hospedarme y dejar las mochilas. Como no había nadie en la habitación compartida ha quedado entera para nosotros.

Mientras nos poníamos al día se le ha escapado decir que a las 19h tenía entreno de básquet pero que no iba a asistir. Eso no iba a permitirlo, así que lo he enredado para que también me llevara a mi, hemos ido en tuk-tuk.

Hemos llegado que ya había oscurecido del todo y desde la calle escuchaba los gritos del entrenador. Hoy estaban entrenando todos los nuevos del equipo, de los veteranos solamente se ha presentado Byron, y yo me he quedado en un rincón de las gradas intentando no atraer la atención del entrenador, a ver si iba a recibir bronca yo también. Han estado practicando unas cuantas jugadas y han terminado haciendo un partido a 21 puntos.

Pobre Byron Gruñón ya no está para estos trotes. Juega bien pero quiere dar demasiado de si y le falta fondo, y tampoco es que hoy el equipo que le ha tocado le ayudara mucho. Trabajando internado en el hotel tampoco tiene tiempo para entrenar por su cuenta si no es en los pocos días libres que tiene al mes. Encima se ha caído y le vienen rampas, un drama.

Al salir de la cancha hemos bajado un poco por la misma calle para comprar algo para cenar en un puestecillo callejero. Yo he intentado apartarme y evitar que las señoras mayores me vieran para evitar el chisme, pero Byron ha venido a darme las bebidas y todo el mundo se nos ha quedado mirando. O no se da cuenta o le da igual. Hemos cogido un tuk-tuk para volver al hostal Yaxlik River Lodge y poder cenar, yo quería ir andando, pero el muchacho no estaba para caminar.

Para entrar al recinto del hostal pasas por debajo unos arcos cubiertos de flores buganvilias entretejidos con luces que lo hacen muy bonito. Nos hemos sentado en una mesa enfrente del río, aunque estaba tan oscuro que no se veía, pero se podía escuchar el fluir del agua. Los churrascos con verdura que ha comprado para la cena tenían una pinta buenísima, el problema ha sido el chile, él no sabía que yo no podía comer picante y esto mañana me va a pasar factura.

El calor que hace en esta área del país es increíble, suerte que hay un ventilador en la habitación.

08/05/2025 – Lanquín

Me he despertado temprano por el Sol. Byron tenía que hacer más recados y yo he desayunado sola bocadillos con jamón enfrente del río. En un par de horas me ha venido a buscar con el tuk-tuk para ir a ver las Grutas de Lanquín. Él ha entrado con su tarjeta de guía oficial y yo solamente he pagado la entrada al Parque Nacional que es 30QTZ para los turistas.

No había nadie en el parque nacional y me ha podido enseñar las cuevas con total tranquilidad. No me ha avisado que el suelo iba a ser tan resbaladizo y yo llevaba puestas las sandalias, me ha tenido que agarrar en más de una ocasión.

Esta cueva tan grande se ha hecho por la filtración del agua de la lluvia, creando muchas estalagmitas, estalactitas y figuras en la roca. De hecho he visto correr agua por las paredes de la cueva y eso que hace tiempo que llovió por última vez aquí. Además en los agujeritos se ven pequeños murciélagos que están esperando que sea el anochecer para salir a cazar.

Saliendo de las cuevas nos hemos bañado en el río que nace aquí mismo. Estábamos solos y el agua estaba helada pero era totalmente cristalina, veía el fondo y todos los peces que nadaban a nuestro alrededor.

Al poco rato ha venido un señor trabajador del parque para barrer junto a las mesas que hay en la entrada al río, me ha parecido raro que se pasara tanto rato barriendo un trozo de bosque pero no le he dado importancia. Luego Byron me ha contado que eso lo hace porque somos chico y chica, al ser un punto más o menos turístico vigilan que las parejas que vienen no hagan nada en el lugar.

Después de estar un rato en el agua nos hemos sentado en una de las mesas para secarnos mientras poníamos música. Con lo fría que está el agua aquí tenía claro que si salía ya no volvería a entrar, bastante me ha costado la primera vez. Finalmente hemos vuelto al hostal con el tuk-tuk y ha empezado el dolor de barriga.

Sobre las 17h ya me encontraba mejor de la barriga, y como soy un culo inquieto he decidido que volvería a la cueva para ver la salida de los murciélagos. He ido hasta allí andando, creo que me ha tomado media hora. He cruzado el pueblo entero, de casitas bajas edificadas en parcelas entre la vegetación. Es imposible perderse por aquí porque solamente hay una calle principal y es cuestión de seguirla.

He llegado al Parque Nacional de Lanquín que me caía la gota de sudor por el calor. Todavía no había oscurecido y esta vez sí que iba preparada con las zapatillas de trekking. No he tenido que pagar entrada porque el ticket de la mañana sirve para todo el día. Un tal Cristian me ha visto un poco perdida y me ha dicho que entrara en la cueva y me sentara al lado de una chica con el pelo azul que también quería ver los murciélagos, cuando la he visto la he reconocido, vino ayer desde Flores en el mismo shuttle que yo. Al poco rato se nos ha unido una familia de franceses.

Se han hecho las 19h y todavía no veíamos mucho movimiento. De vez en cuando veíamos sombras que volaban. Ha venido Nelson haciendo de guía a una pareja y ha empezado a iluminar la cueva con su linterna, dejándonos ver miles de murciélagos volando y pasando a centímetros de nosotros. Por lo visto llevaban rato saliendo de la cueva y no nos habíamos dado cuenta por la oscuridad.

Al cabo de una rato Nelson se ha ofrecido a enseñarnos un cenote de la cueva y le he dicho que si. Me ha extrañado que Byron no me lo enseñara por la mañana y tampoco me he dado cuenta que me lo ha ofrecido solo a mi. El cenote existe pero la bajada es muy complicada y encima el muchacho ha intentado meterme mano, así que he salido de allí.

He hecho el camino de regreso al hotel andando y Nelson me ha acompañado un trozo. No veas que insistente es el muchacho con apenas 22 años, y eso que me llega a la altura de los hombros. Ha cogido el desvío hacia su casa poco trozo antes de encontrarme con Byron, a quien le he explicado la situación.

Hemos pasado las últimas horas juntos. Mañana él tiene que volver a trasladarse al hotel El Portal para trabajar. Los trabajadores allá trabajan durante doce días seguidos y luego les dan dos días libres que aprovechan para volver a casa o hacer lo que sea. Yo mañana me iré de aquí, ya nada me retiene.

Odio las despedidas. Las odié en Semuc Champey, las odié en Flores con Natali y las odio ahora también, cada vez me cuestan más y lo paso peor.

En Europa tengo amigos en otros países, pero cojo un avión y en tres horas sé que los puedo ver, y así lo hemos ido haciendo, algunas veces yendo yo y otras viniendo la otra persona. Con la gente que conozco aquí no existe esta posibilidad, ya sea por la gran distancia como por su falta de recursos. Ya solo el vuelo de ida y vuelta puede llegar a costar mil euros.

09/05/2025 – Vuelta a Flores

Me he levantado muy temprano y he hecho las mochilas. Al final hoy también tenía la habitación para mi entera. He ido a pagar y he charlado un rato con la propietaria, que parece que ha conseguido dejarle el bebé a alguien un rato y tomarse un respiro. Me ha preguntado por Byron, ya os digo que aquí todo el mundo se conoce.

He ido andando hasta la terminal de autobuses, total, no tenía nada más que hacer. En la terminal había algunos de los chicos que me vieron el primer día y me han reconocido, con lo que enseguida han venido a sentarse y charlar conmigo sobre mi estancia. No veas que memoria tienen, seguro que he estado en boca de más de uno estos días.

En el shuttle me he sentado al lado de Emma, una mujer de Bilbao (España) que habla mucho. Por lo visto estaba hospedada también en el Hotel Yaxlik River, en la habitación justo al lado de la mía, ya es casualidad. Hemos hablado sobre todo de buceo.

Esta vez el viaje se me ha hecho más largo, estaba cansada y el hecho de saber que mañana me voy a la frontera para dejar Guatemala me ha dejado bastante triste. En la carretera había bastantes camiones que no nos dejaban avanzar y me entraba el sueño. No recordaba que en la ida a Lanquín habíamos cruzado un río montado el shuttle en una plataforma, mis compañeros de viaje han alucinado.

Durante este viaje estoy conociendo a Roger por Instagram que va siguiendo mi viaje. Me suele entretener en estos traslados. De momento me parece una persona agradable y tiene mucha curiosidad por las cosas, me lo paso bien haciéndole explotar la cabeza. No es para nada como lo había imaginado, más bien tiene cara de pasota.

Nueve horas de trayecto y hemos llegado a la Isla de Flores. Lo primero que he hecho es ir a nuestra taquería a comer por última vez sus tacos y tortas, como lo echaré de menos.

En el hostal de Grethel ya dejé la habitación pagada hace unos días. Había reservado para tres noches y al final estuve dos porque decidí irme a Lanquín. En vez de perder el dinero Grethel me permitió gastar la noche ahora sin cobrarme nada más. También he tenido la habitación para mi sola, no había nadie hospedado en la habitación compartida, a parte de la cocinera que ha venido a dormir tarde.

He avisado al barquero que mañana también me iré temprano y que necesito que me lleve a la isla de Flores. Para llevarme a Tikal tuvo que levantarse a las 3h de la madrugada. El pobre muchacho debe estar harto de que siempre lo haga madrugar, aunque no se ha quejado. Ha dicho que mañana me llevará otro barquero distinto y que no me preocupe.

Hay mucho silencio en el hostal en comparación a hace unos días cuando estaba hospedada aquí con Luís y Natali, y eso que no éramos ruidosos. Es de esos pocos días en mi vida que me he llegado a sentir sola. He ido a dormir temprano.

10/05/2025 – Cruzar la frontera a Belice

A las 5:30h salía del hotel con la barquita para dirigirnos a la isla de Flores y el motor ha decidido morirse, nos hemos quedado tirados en medio del lago. Nos ha tenido que rescatar el chico que habitualmente me hace de barquero, era el destino, conmigo hasta el último día. Ya le avisé que hoy tenía que llevarme él.

A las 5:45h he llegado a la agencia que me llevará hasta Cayo Caulker directamente, he preferido pagar un poco más por la comodidad de que me lo gestionen todo ellos. Tenía planeado cruzar la frontera hace unos días por mi cuenta y hacer paradas por el interior de Belice hasta llegar a la costa, pero mi regreso a Lanquín me ha hecho cambiar los planes.

En la frontera únicamente me han preguntado dónde me iba a hospedar, ni los días ni nada más. La cola es muy corta y la hemos cruzado bastante rápido. Una vez llegas al otro lado de la frontera se nota un montón que cambias de país por la construcción de las casas, que no tienen las barras de acero a la vista, y los carteles que están en inglés.

Si queréis saber como sigue esta aventura podéis seguir leyendo el diario de Belice 😉