DIARIO DE MEXICO, 27 DIAS: ruinas, selvas, playas y viejas amistades
Empecé mi viaje de 50 días por Centroamérica sola, con la única compañía de mi mochila. Después de un mes viajando me dispuse a cruzar la frontera hacia México en Chetumal, para ir a buscar a mi hermana en el aeropuerto de Cancún y seguir con el viaje. Si queréis saber cómo fueron esos días previos podéis leer las entradas Diario de Guatemala y Diario de Belice.
15/05/2025 – Cruzar la frontera a Chetumal
Nos han hecho llegar cuarenta minutos antes al muelle para controlar pasaportes y billetes, cosa que en cinco minutos ya estaba hecho. Resumen, me han hecho ir allí a las 6:20h y me he pasado media hora sin hacer nada. Me he encontrado con Emma que se va a Belice city para dirigirse a Río Dulce (Guatemala). He aprovechado para desayunar, me he hecho los dos últimos bocadillos con el pan que llevaba desde Flores, me ha durado un montón.
Primero el water taxi ha hecho parada en el control de aduana de San Pedro. El edificio está en el muelle mismo y es ridículamente pequeño. Éramos solo 6 pasajeros para hacer el trayecto. Nos han hecho entrar en el edificio tres veces, para pasar tres controles distintos haciendo cola tres veces. Parecía que nos tomaran el pelo tanto entrar y salir.
A las 8:30h nos íbamos de San Pedro para dirigirnos a Chetumal, el trayecto ha durado un par de horas. Una vez allí nos han hecho pasar por otro pequeño control aduanero donde no había nadie, solo las 6 personas que íbamos en el barco, no me han preguntado ni donde voy a hospedarme.
Por suerte el hostal Downtown está a solo cinco calles del muelle, así que he ido andando. He llegado al hostal pasadas las 12h y no podía hacer el check-in hasta las 15h, han aceptado guardarme las mochilas y me he ido a dar una vuelta para aprovechar el tiempo. También tenía la opción de pagar para adelantar el registro pero ni me lo he planteado.
Primero que todo he ido a comprar una tarjeta de telefonía móvil, me ha costado 10€ la tarjeta de Telcel con llamadas ilimitadas e internet para un mes, lo encuentro muy barato. Luego me he dirigido al mercado a comprar fruta, pero error, no llevaba efectivo.
Igualmente me he parado a comer en la Lonchería Chetumal, un local que hay en el mismo mercado, porque el dueño había sido muy amable dándome las indicaciones para moverme por allí dentro.
He pedido un batido, que tenía ganas de tomar algo fresco, y media ración de Mole Poblano (pollo con arroz y salsa). El problema? Que picaba un montón. Me he pasado las horas siguientes yendo al baño, se terminó comer durante el resto del día.
En el hostal el recepcionista, un chico bastante joven, llevaba una camiseta de los Black Stones, otro fan del manga de Nana. Me ha recomendado salir a pasear sobre las 17:30h hacía el malecón porque a esa hora ya corre el aire. El chico tenía toda la razón.
El mar aquí está más agitado, debe haber más influencia de las mareas. El agua está tan turbia que no se ve el fondo, ni peces ni nada.
Paseando por el malecón se ven un montón de esculturas y zonas ajardinadas. Me ha sorprendido ver a la gente paseando sus perritos bien vestidos y con sus correas, tampoco me esperaba gente haciendo deporte por el paseo. Eso en Guatemala es impensable, bastante tienen con trabajar todas las horas del día. También veo que aquí la gente es generalmente más alta. Y vuelven a tener la calidez latina que he echado en falta estos días en Belice.
Justo enfrente el cartel de I❤️Chetumal me han parado dos hombres para pedirme que les tomara una foto, luego me han visto la cara escondida bajo el gorro y han visto que soy turista, la excusa para empezar a hablar e intercambiar los Instagram.

Andando otro trozo he visto unos hombres lanzando redes en el agua, pero no sacaban nada, me he parado a charlar con un pescador que había sentado en el malecón.
Cuando oscurecía he vuelto al hostal y resulta que ha habido un apagón en el barrio, no hay electricidad. He tenido que ducharme con la linterna del móvil para poder ver. La luz ha vuelto al cabo de dos horas. Ahora estoy escribiendo en la azotea, en esta zona apenas hay color, solo se ve hormigón. De momento parece que en esta ciudad no hay mosquitos ni bichos, hace tanto calor que los debe achicharrar.
16/05/2025 – Chetumal
Hoy no he hecho gran cosa, la verdad. He estado tumbada en la cama hasta tarde porque a las 11h tenía que hacer el check-out. Le he dejado las mochilas al chico para que me las guardara de nuevo unas horas, aunque me he quedado un rato más en el hostal actualizando redes sociales y haciendo videollamada con mi hermana y mi padre. Ella mañana cogerá el avión desde Barcelona para venirse aquí a México.
A las 13h ya me encontraba bien del estómago y he vuelto a la Lonchería Chetumal a tomarme un batido, no me he atrevido a comer nada solido para que no me fastidiara el viaje en autobús de la noche. Ricardo, a quien he conocido en el hostal, me ha acompañado hasta allí. Él es de Puerto Vallarta y me ha ofrecido quedarme en su casa si decidimos pasarnos por allá durante nuestro viaje.
Luego he visitado el Museo Maya, cuesta 110 pesos para los extranjeros. Visualmente es un museo muy bonito, distribuido en tres pisos abiertos e integrados entre ellos que representan los tres mundos en los que creen los mayas: el cielo, la tierra y el Xibalba (el inframundo). No obstante la poca iluminación hacía difícil leer los paneles informativos y ninguna de las piezas que se exponen es original.
En dos horas he terminado de ver el museo y he vuelto al hostal a pasar las horas, hacía demasiado sol para estar en la calle, así que me he quedado allí hasta las 18h, que he cogido las mochilas y he marchado con todo encima.
He parado varios taxis, todos ellos ocupados, pero por lo visto aquí es muy normal compartir taxi. He tardado un rato en encontrar uno que me quisiera llevar a la Terminal de buses ADO de la calle insurgente.
En la estación tenía cinco horas de espera antes no saliera el bus con destino el Aeropuerto de Cancún. Me ha entrado el hambre por aburrimiento y me he atrevido a comer un bocadillo del Subway y un batido de la tienda de al lado, en esta terminal no hay más locales que estos dos. Parece que la comida me ha sentado bien.
A las 23:30h empezaba el trayecto en bus nocturno hacia el aeropuerto, los asientos son muy anchos y al menos hay un baño.
17/05/2025 – Aeropuerto de Cancún y llegada a Valladolid
No he dormido muchas horas pero estoy segura que he dormido a ratos. Poner las mochilas arriba del asiento ha sido un espectáculo porque no cabían y nadie me ha dicho de ponerlas en el maletero, han terminado colocadas en un asiento y con el cinturón puesto.
A las 5:30h llegábamos a la Terminal 2 del aeropuerto y el vuelo de Barcelona no aterrizaba hasta las 18h. Una mujer muy amable me ha indicado donde coger el shuttle gratis para trasladarme entre terminales y me ha comentado que las agencias de coches también operan desde la terminal 4, que es donde debo recoger a Joana, me ha dicho una mentira.
Después de ir a la T4 he tenido que volver a la T2 porque es una terminal enana donde no hay nada y tampoco te dejan esperar en su interior.
A esas horas tampoco podía hacer nada porque era demasiado pronto. He ido al parque de enfrente de la terminal y me he tumbado en un banco de piedra, donde he descansado un rato. No he sido la única que ha tenido esa idea.
A las 9h ya se empezaba a notar el calor, demasiado molesto para seguir allí tumbada. Me he puesto a buscar las oficinas de alquiler de coche y he entrado en varias a preguntar precios y condiciones de alquiler. Finalmente me he quedado con la compañía Localiza, que es donde he encontrado las mejores condiciones y el vendedor ha tenido una paciencia infinita conmigo ya que, Oh no!, me dejé en casa la tarjeta de crédito y las de débito no sirven. Después de mucho rato y varios intentos he conseguido vincular la tarjeta de crédito virtual a mi teléfono móvil y he podido pagar el depósito con ella.
Lo único que no me ha gustado es que me han obligado a llevarme el coche por narices cuando lo he tramitado todo, hubieran podido avisar antes y no contrataba el coche hasta la tarde. Ya me dirás que hago yo con el coche a las 10h si mi hermana no llega hasta las 18h.
He conducido hasta Cancún, una ciudad totalmente artificial y sin ninguna gracia. Se nota que fue creada únicamente para el turismo. Todo son rascacielos con hoteles y locales de ocio como discotecas y restaurantes.
He ido al centro comercial Plaza de las Américas, que me lo ha recomendado el del alquiler del coche. Allí he almorzado, ya que no comía nada desde hacía horas, y me he acercado al supermercado a hacer la compra para una supervivencia básica: agua, pan, Nutella, macarrones, tomate y alguna cosa más.
He hecho tiempo como he podido paseando en coche por la ciudad y alrededores. Las playas son larguísimas y de arena blanca, pero aquí tampoco se libran del problema del sargazo. He terminado en el McDonals que hay justo antes de entrar al aeropuerto. Es triste pero no había más sitios donde aparcar el coche que tuvieran wifi y aire acondicionado.
Pasadas las 19h recogía a mi hermana y nos poníamos rumbo a Valladolid. Hemos pagado el peaje para llegar antes, y aun así hemos tardado dos horas. Leímos que conducir de noche por México no es muy seguro y estábamos un poco nerviosas, aunque no hemos tenido ningún problema.
Por el camino mi hermana me ha contado que para viajar por el país y salir de él se necesita el VISITAX, ella pagó 525MXN. Con eso, te ponen un sello en el pasaporte que te lo pedirán cada vez que cruces las fronteras entre estados
A las 22h ya estábamos en el hostal. Tenemos la habitación compartida para nosotras dos, ya que no hay más huéspedes. La dueña tampoco se queda en el hostal, así que solamente tenemos la compañía del perro guardián, un dóberman marrón bastante desconfiado.

A Joana le da miedo dormir aquí por lo oscuro que está y los sonidos de los animales por la noche. Yo ya me he acostumbrado y no le doy importancia. Le he dicho que tenga miedo en silencio y que me deje dormir.
18/05/2025 – Cenote Suytun, ruinas Ek Balam, reserva natural Río Lagartos y Las Coloradas
Me he despertado antes de que sonara la alarma, para variar, y he empezado a hacer ruido para ver si despertaba a mi hermana, que le ha costado un montón levantarse.
Hemos desayunado bocadillos de Nutella y he conducido hasta el Cenote Suytun, que no me imaginaba que fuera un complejo turístico tan grande, con hotel y todo.
Hemos llegado de los primeros al recinto, apenas había gente y no hemos tenido que hacer cola para comprar los tickets. Antes de bajar al Cenote nos han hecho pasar por las duchas y ponernos los chalecos salvavidas, que son obligatorios en todas las actividades turísticas que tengan que ver con agua.
Una vez cambiadas, limpias y con los chalecos nos hemos adentrado al cenote, que para los mayas representaban la entrada al inframundo.
La bajada daba yuyu, con escalones irregulares y poca iluminación, pero las vistas al cenote y su plataforma central son mágicas, y más a estas horas que apenas hay nadie.
Joana se ha puesto a la cola para hacerse la fotografía y yo me he quedado arriba con la cámara. Hemos tenido mala suerte y la única pareja que había en el cenote se ha pedido matrimonio mientras se hacían la foto, haciendo la sesión de fotos eterna para el resto.

Cuando por fin le ha tocado a Joana se debían pensar que estaba sola, porque yo estaba bien lejos para tomar la fotografía. Cuando he bajado para intercambiarme con ella no me querían dejar pasar, hasta que les he dicho que yo era la fotógrafa y lo han entendido todo.
Luego nos hemos bañado un rato en el cenote. El agua estaba bien fría y a nuestro alrededor veíamos montones de peces negros del tamaño de una mano.
Hemos salido del cenote Suytun para ir al otro cenote que hay en el recinto, bastante desconocido y donde nos hemos quedado solas. Este cenote está semi abierto, del techo caían chorritos de agua y decenas de pájaros volaban entrando y saliendo de sus nidos construidos en las paredes de la cueva. Aquí había los mismos peces negros, que circulan entre cenotes a través de canales subterráneos. También estaba lleno de peces pequeños que todo el rato nos picaban las piernas, haciendo cosquillas.
Sobre las 10:30h nos marchábamos del recinto de Suytun para ir al recinto arqueológico de Ek Balam.
Ha sido bastante extraño llegar a Ek Balam. Nos ha parado un primer control, pero parece que solamente querían registrar nuestra procedencia y explicarnos como llegar a las ruinas. Luego un segundo control para pagar el aparcamiento (100 pesos) y ya luego la tercera parada para dejar el coche en el estacionamiento y ir a las taquillas.
El precio de la entrada es bastante atraco, como 100 pesos para el recinto arqueológico y 400 pesos de impuestos al gobierno.
Una vez dentro del recinto arqueológico el paseo es muy agradable. La ruta es circular y los edificios están muy bien señalados y detallados con paneles informativos. Con los prismáticos observábamos a los pájaros y lagartos.
Cuando ya habíamos visto todo el recinto hemos ido al palacio principal para subirlo. Ek Balam es de los únicos recintos que permiten subir hasta arriba del palacio principal. Hemos tenido que hacer alguna parada durante la subida para no quedarnos sin aire. Las escaleras están muy inclinadas y los escalones son muy altos. Los construyeron así expresamente. Una vez arriba te sientes poderosa al ver los restos de la ciudad a tus pies.

Desde allí he conducido más de una hora para llegar a Rio Lagartos. Recibe este nombre porque los antiguos habitantes de la región pensaban que los cocodrilos que viven allí eran lagartos grandes.
No nos ha dado tiempo a parar en el pueblo, solo cruzar el primer bache ya nos han parado para ofrecernos el tour por el río, que nos ha ido genial porque en verdad veníamos para ello y nos hemos ahorrado buscar. Por 1500 pesos (68€) hemos tenido la barca para nosotras solas, ya es el precio que me habían comentado que costaba.
El tour ha comenzado viendo los flamencos, apenas hay 30 centímetros de profundidad o menos y yo pensaba que encallaríamos, pero este hombre es un hacha con el timón y los remos.
Luego hemos ido a ver a los cocodrilos, que están muy acostumbrados a que les toquen las narices cada día, ya ni se inmutan. Miden dos metros, pero yo los veía enormes. Me ponía de los nervios cuando el barquero se bajaba del barquito para ponerse delante de ellos.
Después nos ha llevado a Las Coloradas, unas salinas donde realmente se ve el agua rosada simple vista. Yo no me lo creía. Es muy chulo andar por la salina y ver a un lado el agua rosa y al otro lado el agua azul del río.

Allí mismo nos hemos llenado la cara de barro blanco, rutina skin-care. Dicen que este barro alto en sal va bien para la piel y nos invitan a todos a probarlo, lo que unos se untan más que otros.
A la vuelta nos ha llevado a una playa poco profunda donde nos hemos bañado y nos hemos quitado todo el barro de la cara. Me había puesto tanto que una vez seco no podía ni sonreír. A Joana le ha hecho reacción y se ha quedado con la cara bien roja.

El tour ha terminado donde ha comenzado, en el restaurante El Manglar, donde nos hemos duchado para quitarnos toda la sal y entrar en el coche limpias.
He conducido hora y media para volver a Valladolid. Hemos parado en una gasolinera y hemos tardado un buen rato porque no te puedes servir tú mismo. Tienes que esperar a que los trabajadores te pongan la gasolina, con lo que se forman colas bastante largas, y mientras te hacen una limpieza de cristales gratis.
En la ciudad todavía había un poco de luz solar y hemos aprovechado esos últimos rayos para ver Valladolid, aunque enseguida ha oscurecido del todo.
En frente del convento esta noche dan un concierto, no hemos averiguado que es lo que celebran. Ya cansadas hemos ido a cenar a la calle de los frailes y nos hemos sentado en la Papillón Taquería, hemos pedido tacos, nachos con guacamole y lo que aquí llaman horchata, que está hecha con agua de arroz. Todo buenísimo, y llena la barriga un montón.
19/05/2025 – Chichen Itzá, cenote Tsukán, Izamal y Mérida
Nos ha sonado el despertador y a Joana le ha vuelto a costar levantarse. El perro ha venido a vigilar mientras nos íbamos del hostal.
Cuarenta y cinco minutos más por esa única carretera que atraviesa todo el norte de Yucatán, pero a partir de Valladolid no tiene marcados ni los carriles. Intuyes por donde debes circular por las marcas de los neumáticos que han quedado en el asfalto, pero eso sí, aquí las carreteras son muy anchas.
Hemos llegado al destino y había el mismo sistema de paradas que en Ek Balam. Nos ha parado Rubi, que es guía oficial del parque, y la hemos contratado para que nos haga el tour completo por el recinto. Se ha subido al coche y con ella ha sido muy fácil llegar a las taquillas, incluso hemos aparcado enfrente la entrada.
CHI: Boca ITZEN: Pozo IT: Brujo/sabio ZA: Agua
Hemos pasado de largo la pirámide, haciendo alguna foto, para buscar una sombra y empezar hablando de las murallas y de la pirámide, que es una gran obra de ingeniería.

La pirámide es un calendario gigante:
- 4 caras: cuatro estaciones del año y cuatro puntos cardinales
- 9 pisos: nueve niveles del inframundo y nueve meses de embarazo
- 91 escalones: 91 escalones x 4 caras dan 364. Si a ello le sumas la pieza que corona la pirámide dan los 365 días del año.
- Desviación de 19°: durante los equinoccios las piedras de la escalera principal dibujan una serpiente emplumada con sus sombras
Antes de seguir con el tour Rubi nos pone en contexto histórico, ya que esta ciudad fue levantada por los mayas, como se puede apreciar en la parte antigua del recinto que dejaremos para lo último. Esta parte donde está el campo de pelota y la pirámide es de una época más reciente, coincide con la época en que la ciudad fue conquistada por los aztecas, quienes impusieron su cultura más violenta.
Ahora sí, ya puestas en contexto nos dirigimos al campo de pelota, que es el más grande encontrado hasta el momento. Este campo también tenia sus leyes físicas que permitían la comunicación entre el rey y el sacerdote, que se sentaban en puntos opuestos del campo.
Las paredes, una enfrente la otra, están dispuestas de tal manera que hacían rebotar las palabras de una de estas personas hasta llegar a orejas del otro. En cambio, las gradas de la nobleza y del pueblo estaban por encima de estas paredes, impidiendo que estos escucharan el mensaje.
El juego duraba desde que el Sol iluminaba uno de los aros hasta que uno de los equipos marcara un gol. En el caso de que el gol no llegara el partido se interrumpía cuando la luz del Sol llegaba a tocar el otro aro. Al día siguiente se reemprendía el juego esperando ese gol.
Repito que en esta época la ciudad estaba en manos de los aztecas, un pueblo guerrero, y fueron ellos quienes implantaron el sistema de ofrendas y sacrificios.
El líder del equipo ganador era sacrificado con todos los honores en un ritual dirigido a la agricultura. Toda la casta de jugadores de pelota eran entrenados únicamente para jugar a esto y todos esperaban el día en que serían capitanes y podrían ser ofrecidos a los dioses. Por el contrario, el líder del equipo perdedor era expulsado de la ciudad, pero antes debía encargarse de decapitar él mismo al líder vencedor.
Al juego de pelota lo llamaban Poctapoc, justo por el sonido que hacía la pelota al rebotar contra el suelo o las paredes.

Luego nos hemos acercado a la pirámide, que han aumentado la distancia de seguridad de las vallas a raíz de aquel turista alemán que subió ilegalmente a la pirámide hace unas pocas semanas. Este es un incidente penal muy grave y el turista fue expulsado del país, con la entrada vetada para siempre, a parte de la multa que debe pagar.
Si das aplausos enfrente de la escalera principal el sonido rebota y suena como el ave Quetzal.
Detrás de la pirámide están el Templo de los Cráneos, donde literalmente colgaban cráneos de personas como señal de advertencia, y el Templo de los Guerreros, donde en época de guerra se hacía un sacrificio bastante sangriento.
Se escogía al mejor guerrero de la ciudad, porque los dioses siempre merecen lo mejor de lo mejor. Se le daba un golpe en la nuca para dejarlo tetrapléjico y así no sentir dolor para lo que venia después. Mientras el guerrero todavía estaba vivo se le arrancaba el corazón, que seguía latiendo durante cinco minutos y colocaban el órgano en una escultura que hay en la parte alta del templo. Como he dicho, muy gore.
Pegadas al templo se ven infinidad de columnas que se extienden a lo largo de un kilómetro, ese espacio anteriormente era el mercado de los nobles, ya que esta área estaba restringida para el resto de la población.
Luego Rubi nos lleva a una zona más apartada del recinto donde los turistas no suelen ir, es la parte más antigua de la ciudad, la que construyeron los mayas antes de que los aztecas llegaran para conquistarlos. Sus edificios eran dedicados a las ciencias, nada de sacrificios humanos.
Empezamos por el Osario, un templo bastante bajito donde el chamán hacía sus rituales, mediante el uso de sustancias psicotrópicas o estupefacientes, para conectar con los dioses. Hay que tener en cuenta que estos nombres se pusieron a posteriori. Enfrente del Osario hay una plataforma donde los bailarines hacían sus danzas como parte del ritual y se ponían objetos como ofrenda.
A pocos metros encontramos El Caracol, el observatorio de astronomía. Era tan preciso que se utilizó para guiar la construcción de la pirámide de Chichén Itzá.
Ya casi para terminar vemos el edificio La Iglesia, dedicado al dios Chaac, el dios de la lluvia, y se ve por los diversos pictogramas que adornan las paredes: el dios Chaac, falos (simulan la fertilidad), mariposas (simbolizan reencarnación), maíz, agua y tierra.
Está junto al Complejo de las Monjas, de 20 habitaciones, donde vivían las doncellas, hijas de la casta de los sabios que eran criadas para ser sacrificadas en el cenote con su primera menstruación. Era casi el único sacrificio humano que hacían los mayas.
Para irnos hemos pasado por la calle de los artesanos y nos han enseñado la réplica de una pelota del Juego de pelota. Esta pesaba tres kilos y estaba hecha de caucho, como las originales. En su momento podían pesar desde tres a siete kilos. La hemos hecho botar en el suelo, sonando poctapoc, e imaginando como sería jugar a Juego de pelota con ella.
Nos hemos marchado bien acaloradas, y eso que todavía era pronto. Nos vamos con el teléfono lleno de buenas fotos gracias a Rubi, quien nos recomienda ir al cenote Tsukán en vez del masificado Ik-kil.
El complejo Tsukán es como ir a un balneario. En el mismo mostrador de los tickets nos han servido bebida de jamaica, llamada así porque se hace con flor de jamaica. Hemos paseado por los jardines buscando las duchas y los chalecos salvavidas para poder entrar al cenote, que está abierto al público desde hace solo un par de años.
Dentro el cenote es increíblemente bonito y está lleno de formaciones rocosas, como estalactitas. Además, el cenote tiene más de cincuenta metros de profundidad lo que lo hace bastante oscuro, pero cuando los rayos del sol pasan entre los agujeros del techo convierten el agua en turquesa. Solamente había tres personas en el cenote con nosotras. Hemos nadado por dentro de las cuevas y por las formaciones rocosas. El agua estaba muy fría y también llena de los peces negros, que son inofensivos.

Previo al cenote hay una sala bastante oscura que es parte de la cueva, donde puedes dejar las mochilas y las cosas encima de unos bancos. Mientras nos estábamos secando allí con las toallas ha llegado un grupo de asiáticos con las gafas de sol puestas, como si el lugar no fuera suficiente oscuro de por sí. Un asiático ha empezado a tocar la espalda de Joana pensándose que era parte de la pared o del mobiliario. Cuando ella se ha girado para ver lo que pasaba, al hombre le ha cambiado la cara y se ha quedado muy apurado, ya que no se había dado cuenta que aquello que estaba tocando era una persona. Yo he visto todo el proceso y todavía me estoy riendo.
Al salir del cenote hemos ido a la parte de actividades del recinto, que vienen incluidas con la entrada: visita a una casa maya, taller de hacer tortitas, taller de plantación de maíz y Joana se ha hecho un ritual purificador con el chamán para luego ir a abrazar la ceiba (el árbol sagrado).
Nos ha pasado la mañana volando, pero aún teníamos tiempo para seguir visitando cosas. Hemos ido a la ciudad de Izamal, la ciudad amarilla. Literalmente todos los edificios coloniales están pintados de tonos ocres y amarillos. En el convento de San Antonio nos hemos sentado en uno de los arcos para admirar el patio y luego la ciudad. Nos a parecido un buen lugar desde el que llamar por teléfono a nuestra abuela, quien se preocupa porque estamos lejos de casa muchos días.
Terminada la llamada hemos ido a subir a una de las dos pirámides mayas que hay dentro de Izamal y que son de acceso público y gratuito, algo que me ha sorprendido mucho hasta que he visto el lugar. Para poder vallarlo habría que enderrocar varias manzanas de casas, ya que se han construido literalmente pegadas a la zona arqueológica. Además la zona de las ruinas es muy pequeña y tampoco es que sea algo espectacular.
Cuando hemos terminado con la visita a Izamal he conducido hasta la ciudad de Mérida, donde dormiremos hoy. Hemos visto la ciudad apurando los últimos rayos de Sol. Durante el paseo hemos comido Marquesitas, un rulo de crepe de maíz con relleno. Nosotras lo hemos pedido de chocolate y queso holandés, como lo suelen pedir la gente local. La combinación nos ha resultado bastante curiosa. Está bueno, pero se rompe a trozos mientras te lo comes, lo que lo convierte en una guarrada, con el chocolate cayendo por los agujeros. Nos falta práctica.
Para cenar hemos comprado Gorditas rellenas de pollo pibil y carne estofada para comerlas en el hotel. Para terminar el día, que ha sido bastante intenso, nos hemos sentado enfrente la Iglesia de San Ildefonso a ver los bailes regionales, por lo visto hacen este espectáculo todos los lunes.
20/05/2025 – Reserva Natural de Celestún, ruinas de Uxmal y Campeche
Nos hemos ido del hostal sin hacer ruido, como si fuéramos ladrones, para no despertar a nadie.
A las 9h llegábamos a Celestún y nos hemos cambiado de ropa dentro del coche, para ponernos los bañadores. Mientras Joana guardaba cosas en el maletero la he escuchar pegar un grito y decir “Mapache!”. No he entendido a lo que se refería hasta que he visto que el coche empezada a estar rodeado de mapaches de todas las edades y tamaños.
Hemos hecho tiempo en el muelle para que viniera más gente y contratar una lancha compartida. El tour ha sido bastante similar al de Río Lagartos: flamencos, cocodrilos, manglares, nidos de termitas y ojos de agua.
Luego he conducido hasta el recinto arqueológico de Uxmal. Nos ha cruzado un coatí medio cojo por en medio de la carretera y lo he tenido que esquivar. Otro día lo van a atropellar.
Las ruinas están poco restauradas y no hay un circuito establecido. La gente pasa por donde quiere o por donde puede, si hace falta subiendo a las ruinas, y eso me ha incomodado bastante. En un par de ocasiones hemos tenido que usar unas escaleras mayas un tanto peligrosas. Eso no quita que los edificios sean bonitos. Esta vez la visita al complejo arqueológico ha sido al mediodía y nos moríamos de calor, en este recinto apenas hay rincones con sombra.
No hemos podido visitar la cuevas Grutas de Loltun porque están cerradas al público, así que he conducido dos horas hasta Campeche, adelantando los planes. Hemos llegado justo para ver la puesta de Sol desde el malecón, junto a la escultura “La novia del mar”.

Luego hemos vuelto al hostal, que por dentro nos ha sorprendido mucho. Está ubicado en una casa colonial con un patio interior ajardinado y con piscina. He hecho videollamada con Chepe y Byron, así Joana los ha podido conocer.
Mientras estábamos en la cocina haciendo la cena hemos conocido a Lluc, de Barcelona como nosotras. Me ha dado un poco de envidia, porque lo ha dejado todo (trabajo y piso) y se pasará un año viajando por el continente.
21/05/2025 – Campeche, ruinas de Edzná, reserva natural de Calakmul y Cueva de los muercielagos
Nos hemos ido las primeras de la habitación haciendo un poco de ruido porque estaba todo muy oscuro y nos chocábamos. Hemos desayunado unos bocadillos de Nutella y hemos salido a explorar Campeche un rato.
La ciudad es una antigua fortaleza española que todavía conserva la muralla, las puertas de entrada y los fuertes. Las calles, que están muy bien ordenadas y numeradas, están formadas por casas coloniales de una planta, con patios interiores ajardinados y fachadas de colores. Todo eso y los malecones hacen de Campeche una ciudad muy chula, de momento mi favorita de México.
He conducido cuarenta y cinco minutos hasta el recinto arqueológico de Edzná, que forman parte de la Ruta Puuc. Me han gustado más que las de Uxmal porque aquí volvía a haber un orden, podíamos identificar un circuito y los caminos donde pasar. Hemos entrado bastante temprano, pero hasta a estas horas hace un calor que te mueres.
Los edificios son grandiosos. Es la Gran Acrópolis que más me ha gustado por el momento. Es curiosa porque para llegar a la acrópolis hay que subir por las escalinatas hasta un patio que está a seis o siete metros de altura, y allí rodeando ese patio se encuentran todos los edificios importantes.
Desde allí he vuelto a conducir hacia la costa para ir a Calakmul. Existe una ruta más directa con la que tardas solo tres horas en llegar, pero esa ruta es peligrosa porque circulas por un puerto de montaña por el que no pasa nadie y tampoco hay cobertura telefónica. Si te ocurre algo por el camino te quedas allí tirado. Por eso hemos escogido la ruta de cinco horas que va por la costa. Ya la teníamos fichada, pero por si acaso hemos preguntado a los trabajadores de Edzná sobre que ruta escoger.
Por el camino hemos ido haciendo paradas, ya fuera para comprar comida, poner gasolina, ver cosas, etc. El tema de los vados es para darles de comer a parte. Los hay muy bien señalizados, sin señalizar, de altos, bajos, de colores, negros que no se ven y alguno que otro que nos ha hecho volar. Puedo entender que pongan los vados en los pueblos, pero en medio de una autopista? Todavía le estoy buscando el sentido.
Nuestro campamento está dentro de la reserva de Calakmul, en el kilómetro cinco, y las ruinas están en el kilometro 20. Cuando hemos llegado a la entrada de la reserva, en el kilómetro 0, nos han hecho comprar las pulseras para poder ir mañana a las ruinas atravesando la reserva natural, y ahorrarnos tener que volver aquí a buscarlas.
Hemos llegado al alojamiento antes de lo que pensábamos, sobre las 16h. Nos ha recibido Carlos, el dueño del eco-camping, a quien se le ha acoplado una familia de monos aulladores y ya son parte de los huéspedes habituales del campamento desde hace unos años. En este campamento no hay ni agua corriente ni electricidad, para mi no supondrá un problema.
Como teníamos tiempo de sobras hemos salido con el coche hacia la Cueva de los Murciélagos, para ir hay que salir de la reserva y conducir unos diez kilómetros por la carretera nacional. Nos hemos equivocado de dirección y hemos seguido adentrándonos por la carretera de la reserva.
En el kilómetro 17 hemos visto los carteles que indicaban que allí hay una aguada y tapires y… allí mismo había un ejemplar bañándose! Enorme! Hemos salido del coche tan emocionadas que creo que lo hemos asustado porque se ha ido, fallo nuestro.

Seguía conduciendo hasta el kilómetro 18, momento en que Joana ha hecho un comentario sobre encontrar civilización y me he dado cuenta de que íbamos por la carretera que no tocaba. He dado media vuelta corriendo y hemos llegado a la Cueva de los Murciélagos justo a las 18h, con Ulises que nos ha hecho de guía.
Yo me esperaba estar dentro de la cueva, como en Lanquín (diario de Guatemala), pero no. Sigues el camino hacia una pared vertical, cuando miras hacia abajo ves allí la gran cueva, como un monstruo abriendo la boca para comerte.
Los murciélagos han tardado todavía un rato en salir, pero una vez han empezado ha sido imparable, formando una espiral negra en el cielo creada por los miles de murciélagos saliendo todos a la vez. También han aparecido los depredadores como halcones, intentando cazar murciélagos al vuelo. Lástima que el espectáculo se ve poco porque no hay luz artificial, pero eso molestaría a los animales.
Ulises nos había comentado que nos tapáramos la nariz con un pañuelo, porque la salida de los murciélagos lleva consigo un olor muy fuerte. Yo estoy resfriada por culpa del aire acondicionado de los hostales, así que no he olido nada.
Hemos cenado en el restaurante del hermano de Carlos, que está a 400 metros del campamento. Hemos probado las quesadillas i las pellizcadas, estaba muy rico pero llena la barriga una barbaridad, nos ha costado un montón terminar toda la comida. Para beber que no faltaran las jamaicas.

Cuando hemos llegado al campamento estaba totalmente a oscuras y no se veía nada, ni una luz. Suerte que he cogido la linterna que traje para subir al volcán Acatenango. Joana estaba muerta de miedo cuando tenía que ir al wc, a oscuras y con tanto insecto corriendo. En el suelo del baño había como un escarabajo del tamaño de mi mano. A la pobre tampoco le ha sido fácil poder dormir con tanto ruido de los animales salvajes por la noche.
22/05/2025 – Tour por la selva y ruinas de Calakmul
Nos hemos levantado a las 5h. Lástima que por la madrugada no han gritado los monos aulladores, tenía ganas de que Joana los escuchara.
A las 5:30h llegaba Ulises para hacernos el tour de los animales por la selva. Nos hemos quedado todos sorprendidos porque ni él ni nosotras sabíamos que volvería a ser hoy nuestro guía. Hemos pasado de largo la aguada del kilómetro 17, donde hemos visto dos tapires, y nos ha llevado hasta el kilometro 27 de la reserva natural, donde hay un camino llamado El Ramonal que rodea dos aguadas.
Recordemos que en el kilómetro 20 había el punto de control de entrada a la reserva, donde hemos tenido que enseñar las pulseras que compramos ayer.
La aguada más grande está completamente seca, estamos a finales de la estación seca y pronto debería empezar a llover. En la época de los mayas ponían capas de piedra en la aguada para evitar la filtración del agua. Hemos visto monos aulladores, monos araña, un culo enorme que ha resultado ser de un venado y multitud de pájaros. Por el camino hemos pasado por el lado de una madriguera de roedores y hemos desperdigado a las crías sin querer, han estado tamborileando el suelo para echarnos de allí.
Nos hemos acercado a la otra aguada donde todavía queda agua, hemos comprobado que el cartel “Cuidado con el cocodrilo” es cierto. Hemos podido verlo porque allí había un grupito que previamente habían visto al cocodrilo intentar cazar un faisán, y nos lo han señalado. Si no llega a ser por eso hubiera sido imposible ver al animal, que estaba muy bien camuflado. La balsa estaba cubierta de algas y solo se le veían los ojos.
Cuando hemos terminado el paseo por El Ramonal nos hemos despedido de Ulises y hemos continuado en coche por la carretera de la reserva natural hasta el kilómetro 60, donde está la entrada al recinto arqueológico. El trayecto se ha hecho largo, los animales campan libremente por la selva y la carretera y solo se puede circular a 30km/h. Nos hemos encontrado con muchos pavos de cabeza azul, a los machos les encanta exhibir sus plumas en medio de la carretera, porque es un espacio abierto donde las hembras los pueden ver bien.
Hemos entrado a las ruinas comprando el ticket por solo 100 pesos, sin impuestos ni sorpresas, me extraña porque son las ruinas más importantes de la región, pero no debe venir mucha gente. Hemos empezado por el museo y luego hemos tenido que andar un kilometro por el sendero hasta llegar a las ruinas, se ha hecho eterno porque en ningún lado ponía la distancia que había. A parte, estoy segura que tiene que haber atajos.
Calakmul en su momento ocupaba un espacio enorme, era una ciudad importante, aliada de Chichén Itzá y en guerra continua durante siglos con Tikal, quien terminó ganando la guerra. A diferencia de otras áreas de la península, Calakmul no tiene cenotes, ya que está a más altitud respecto el nivel del mar. Eso hace que la región tenga más dificultades para conseguir agua.
Suerte que el cielo estaba medio nublado, porque la Gran Acrópolis es muuuuy alta, y subirla cansa muchísimo. Los escalones son algunos muy altos y otros bastante estrechos, lo que dificultan todavía más la subida, suerte que ya tenemos práctica y subimos con la técnica del zig-zag.

Cuando hemos bajado nos hemos quedado un rato descansando ya que estábamos sobrecalentadas por el Sol, pero no hemos sido las únicas que han necesitado un parón.
Por el recinto he visto que había bastantes militares y, sin vergüenza ninguna, le he preguntado a uno de ellos que hacían allí. Por lo visto en México no existe la figura del guarda forestal, es competencia del ejército, y su grupo está destinado a la reserva natural y las ruinas de Calakmul.
Cuando nos disponíamos a marchar de allí ha aparecido un coatí a beber agua de un recipiente que tienen allí para que los animales puedan beber durante la estación seca. Se a asustado un poco cuando nos ha visto, pero enseguida ha vuelto al ver que no nos movíamos ni le hacíamos nada.
Otra vez hemos recorrido el camino kilométrico hasta llegar a la entrada del recinto arqueológico e irnos. Hay bastantes sitios con obras por el camino, aunque no tengo claro que los obreros trabajen mucho con este calor que hace.
Con el coche nos hemos parado en el kilometro 17 para ver un rato los tapires y nos hemos ido al campamento a sacarnos de encima el olor a jaguar. Antes pero, como ya estábamos sucias, hemos ido a recorrer el sendero de un kilómetro que envuelve el camping. El sendero pasa por delante de un mirador de madera que mide cuatro pisos de altura. Los niveles de seguridad no eran muy buenos, pero los hemos subido todos. Hemos sufrido más bajando del mirador.

No hay agua corriente en el campamento, pero nos hemos hecho una regada bien a fondo con agua de lluvia que tienen almacenada. Está marrón por las hojas de los árboles que caen dentro, pero estaba fresquita, algo que se agradece.
Carlos nos ha contado la historia de los ocho perros y siete gatos que tiene en el campamento. Son animales abandonados en la carretera y él los ha adoptado a medida que los encontraba o aparecían por el campamento. A él no le gustaban especialmente los gatos, pero no dejará de ayudar a cualquier animal que lo necesite. No se dio cuenta que la gata estaba embarazada, y donde una vez tuvo una gata aparecieron la gata y seis gatitos.
Nos ha recomendado volver a la aguada del kilometro 17 sobre las 17h y esperar allí a la puesta de Sol porque es la hora favorita de muchos animales para ir a beber agua.
Como todavía eran las 16h hemos ido al restaurante a tomar unas aguas de jamaica fresquitas y avisar que luego iríamos a cenar.
En la aguada había una tapir con su cría. Poco a poco iban apareciendo pavos y faisanes, pero los tapires no los han dejado acercarse al agua hasta que se han ido, momento en que todos los animales han aprovechado para ir a beber. Hemos visto muchos pájaros distintos. Lástima que Joana no ha visto ningún tucán en este viaje.
Hemos vuelto al restaurante, donde todavía estaba toda la familia de Carlos y los perros. Se les ha vuelto a ir la mano con las cantidades de comida que sirven, pero estaba todo buenísimo. Hoy hemos evitado la mesa que tiene en el techo un nido de avispas.
Hemos ido a dormir tempranito, a las 21h ya estábamos en la cama, escuchando los ruidos de los animales nocturnos y de las chicharras.
23/05/2025 – Laguna de Bacalar: Los Rápidos, el Cenote Azul y la laguna
No teníamos ninguna prisa para levantarnos, pero entre el calor y la luz nos hemos despertado a las 6h, hemos empacado las cosas con tranquilidad y nos hemos ido hacia la Laguna de Bacalar. No teníamos un plan determinado, así que hemos improvisado bastante.
La primera parada han sido los Rápidos de Bacalar. En un extremo de la laguna se encuentra un canal de 1.ooo años de antigüedad creado por los estromatolitos que viven allí (me ha costado mucho aprender el nombre). Los dueños de Los Rápidos han montado allá un chiringuito playero y pasarelas para moverse andando por el canal. La gracia es ir lo más lejos posible y tirarte al agua con el chaleco salvavidas para que te lleve la corriente de vuelta al chiringuito.

El agua es bien turquesa y nos lo hemos pasado muy bien con el equipo de snorkel viendo los peces y la formación rocosa. Nos hemos tirado al canal tres veces. Ha sido todo un acierto parar con el coche aquí.
Nos ha costado un poco abrir la taquilla alquilada pero esta vez lo hemos podido hacer solas, antes nos han tenido que venir a ayudar y cambiarnos el candado.
La siguiente parada ha sido el Cenote Azul, a pocos kilómetros de distancia siguiendo la carretera que bordea la laguna. Por el camino vemos entre las casas de lejos la laguna color turquesa radiante, pero es imposible llegar al agua, todo son viviendas o locales privados, sobre todo bares y restaurantes, sin espacios públicos por donde poder pasar.
El Cenote Azul es enorme, con dos-cientos metros de diámetro y noventa de profundidad. Para llegar hay que bajar andando por una cuesta llena de tiendas de souvenirs y un restaurante.
El sitio de entrada al agua para bañarse es bastante resbaladizo, hay muchas algas enganchadas en la roca, pero es super bonito, y hay un columpio colgado de un árbol que da al agua.
Yo me he adentrado un trozo para nadar y observar todo lo que rodea el cenote. Da bastante cague eso de estar flotando con el chaleco por allí en medio y no ver el fondo. Me era muy fácil reconocer a mi hermana porque era la única muchacha del recinto que estaba blanca. Los peces nos iban persiguiendo, y eran más grandes que los vistos en otros cenotes.

Al Cenote Negro no fuimos porque Joana no se atrevía a meterse, demasiado oscuro y demasiadas emociones estos días.
Adentrándonos en el pueblo hemos visto un pequeño paseo que llegaba hasta el agua de la laguna, ha resultado ser un paseo público que da a un muelle donde es posible bañarse en la laguna de Bacalar. Toda el agua del lago de esta zona está calentita, y nos hemos estado bañando solas en las aguas turquesas.
Para terminar el día he conducido hasta Tulum donde nos alojaremos por dos noches en el hotel Moonshine que, sorpresa, tiene piscina en el ático!
Hemos hecho una lavada de piel y ropa y a dormir.
24/05/2025 – Reserva de Sian Ka’an
Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz 🎶 He llegado a los 30 años. Hoy toca visitar la reserva natural de Sian Ka’an, a ver si por fin encontramos al esquivo manatí.
El trayecto en coche ha sido solamente de 20 minutos hasta Muyil, el pueblo donde Community Tours Siankaan tiene su local.
Hemos llegado con tiempo de sobras y hemos hecho una videollamada con nuestra abuelita, que sigue rezando mucho por nosotras. Esta mujer es sufridora. Cuando hemos colgado nos venían a buscar para empezar el desayuno mientras llegaba el resto del grupo, que ha resultado ser de 6 personas. El desayuno ha sido tipo buffet de platos mexicanos, y alguno adaptado a cocina europea o americana, para los más tiquismiquis.
Nos han llevado en coche hasta el muelle, que está dentro de la reserva, y nos han puesto la pulserita, como en todos lados. La embarcación nos han contado que está modificada, para que tengamos cuidado al entrar, y tiene solamente 6 asientos que son giratorios. Lástima que no tenga techo, aunque luego he entendido por qué lo han quitado.
La barca volaba entre los canales de manglares, tenia la sensación de estar dentro de un videojuego, con curvas muy cerradas y esquivando los manglares por centímetros. Este hombre es un hacha de la navegación.

Había zonas donde los manglares juntaban sus ramas por encima del canal y teníamos que agacharnos para no terminar decapitados. Por eso le quitaron el techo a la barca.
Nos hemos adentrado en un canal estrecho que lleva a unas ruinas mayas, viendo un cocodrilo de la especie pequeña reposando en el agua. Se cree que este canal fue abierto artificialmente.
Volviendo de las ruinas no hemos subido a la barca, sino que nos hemos metido directos al canal con el chaleco salvavidas y nos hemos dejado llevar por la corriente durante media hora. Hemos visto cangrejos azules gigantes, peces y muchas aves. Si tienes suerte puedes llegar a ver boas constrictor en los árboles.
Luego hemos navegado hasta una zona más cercana al mar en busca del manatí, les gusta que se mezcle el agua dulce con la salada. No ha sido fácil, ya que en el primer y segundo punto de búsqueda no hemos visto nada. Lo hemos encontrado en el tercer punto, allí estaba, el escurridizo y vivaracho manatí, que ha salido a respirar varias veces, llegando a enseñarnos su cola redonda, que según el guía es un hecho raro.
Los manatí suelen moverse en parejas, así que el otro manatí tenía que estar por aquí cerca.
Hemos seguido navegando hacia la costa hasta llegar a la desembocadura de los canales, que es la zona de cría de algunas aves. Allí nos hemos bañado y hemos paseado por su playa blanca virgen mientras observábamos las aves con los prismáticos para no molestarlas.

Después hemos vuelto a los canales a buscar cocodrilos de la especie grande pero no hemos llegado muy lejos, uno de los ingleses se había olvidado la mochila en la playa y hemos tenido que ir a buscarla. Luego si, los cocodrilos, solo hemos encontrado una cría.
El tiempo ha pasado muy rápido. Hemos vuelto a Muyil para comer, todos estábamos muy contentos y teníamos hambre. No ha sido un grupo muy hablador, ya que unos hablaban francés, otros inglés y nosotras castellano. Aún así hemos hecho más migas con la pareja mayor belga. El pollo pibil estaba para chuparse los dedos, y ha venido tal cual la pata envuelta en una hoja de platanera. Se me ha hecho raro no comerlo en taco, ya que aquí todo se come en tacos.
Cuando todos hemos terminado con el plato principal han repartido los platos para el postre y me han traído una tarta de cumpleaños enorme. Me ha cogido totalmente desprevenida. Hemos cantado Las Mañanitas y he repartido el pastel entre todos los presentes. Después del postre ya nos hemos ido.
A las 14:15h comprábamos los tickets para el Cenote Dos Ojos y en quince minutos llegábamos en coche al recinto, que está a unos kilómetros del punto de venta de boletos.
Dos Ojos es un sistema de cuevas que se extiende a lo largo de ochenta kilómetros, hay zonas que únicamente se pueden explorar buceando.
Nos dirigimos al primer ojo y nos quedamos un poco decepcionadas, ya que nos esperábamos cenotes cerrados en cuevas, pero este ojo en cambio es semiabierto. Es bonito pero no es espectacular. El agua es totalmente transparente y se ve toda la forma de la cueva, tanto dentro como fuera del agua.
Se notan corrientes de agua (y eso que el ojo no es muy grande), y vemos túneles por debajo nuestro que conectan con otras partes del sistema de cuevas, por allí es por donde van los buceadores. Ya se pueden poner un buen traje de neopreno porque el agua aquí está helada, nos preocupa que nos dé un corte de digestión después de comer semejante tarta de cumpleaños.
Cuando nos cansamos nos trasladamos al segundo ojo, que nos ha costado un poco encontrarlo porque no está muy bien señalizado, pero antes nos pasamos por la caseta de los chalecos salvavidas para que me ajusten el mío, que me va grande y se me pone de sombrero.
Cuando llegamos al segundo ojo me sorprende el paisaje, hay que bajar a una isla de tierra rodeada toda por el agua del Cenote, como un río que la envuelve toda ella, y cubierta por parte de la caverna.
Me fijo detenidamente y llego a la conclusión que todo ese espacio debió ser en su momento una cámara enorme del sistema de cuevas, el techo se derrumbaría creando esa “plataforma” de tierra en medio del Cenote, que es donde vamos a bajar con las escaleras para luego meternos al agua.
Haciendo snorkel se pueden ver el cúmulo de piedras que formaron la plataforma, donde cayeron se quedaron hasta día de hoy. También se puede ver un sistema de pasadizos y cuevas debajo del agua, algunos muy oscuros que dan miedo, pero pasamos igualmente por delante o encima de ellos. Incluso Joana, con lo miedica que es, los atraviesa, aunque quizá le dé más miedo quedarse atrás sola.

Vamos rodeando la plataforma haciendo snorkel hasta que nos cansamos, este ojo es enorme. Entonces decidimos ponernos los chalecos como si fueran pañales, lo que nos permite flotar fácilmente sentadas mientras nos lleva la corriente. Se lo hemos visto hacer a otra gente y nos ha gustado la idea.
Ya nos hemos ido al hotel Moonshine a descansar. En la habitación vive una chica desde hace unos meses. Hoy ha apagado la música cuando hemos ido de noche a la habitación, no ha sido tan maleducada como ayer.
25/05/2025 – Ruinas de Tulum y llegada a Holbox
Nos hemos levantado con la calma pasadas las 7h, total, el recinto arqueológico no abría hasta las 8h. Hemos empacado todo y nos hemos ido.
Hemos parado en el primer control (recordemos que los recintos arqueológicos siempre tienen tres) y nos han explicado que a parte de la tarifa del recinto arqueológico también es obligatorio pagar si o si la entrada al Parque del Jaguar y su correspondiente tasa estatal, ya que el recinto arqueológico está dentro del parque. Lo veo un robo.
Decidimos que ya que nos obligan a pagar la entrada al parque luego iremos a visitar sus playas y miradores.
Dentro del Parque del Jaguar hay un trenecito con ruedas que te traslada entre los distintos puntos de interés. Lo cogemos para ir hasta las ruinas y me ha dado vergüenza, porque apenas estaban a quinientos. Hay que reconocer que el parque y las ruinas se ven bonitos y ordenados, todo muy ajardinado.
El problema del recinto arqueológico es que fue reconstruido y no restaurado, por lo que no se hizo bien, poniendo las piedras donde les pareció bien sin hacer un estudio previo. Saber que este recinto no es fidedigno le resta encanto, es un parque hecho solo para el turismo.
No obstante impresiona ver una ciudad maya arriba de los acantilados, una muralla natural contra los invasores y los piratas. El resto de la ciudad estaba envuelta por una muralla.

El recinto arqueológico es pequeño y se recorre rápido, empiezas entrando por las murallas y terminas por la zona de los acantilados, admirando las vistas al mar.
Turisteando había un grupo que celebraba los 60 años de alguien, y todo el grupo se ha hecho camisas hawaianas donde el estampado era la cara del cumpleañero, estaban chulas. Hasta el guía se ha tenido que poner la camisa.
Al salir de las ruinas hemos pasado por los baños a ponernos los trajes de baño. Mientras yo estaba esperando me he puesto a charlar con un señor que me ha enseñado frases mayas que suenan así:
- Haxkilcà: que calor!
- Chocokin: sol caliente
- Kanantabá: cuídate!
Perdonadme la ortografía, si alguien sabe escribirlo bien que lo deje en comentarios y lo arreglaré.
Hemos cogido el trenecito y nos hemos bajado a El Faro. Para llegar a él hay que subir un tramo de escaleras, donde casi pisamos una serpiente verde césped, era delgada pero debía medir metro y medio. El faro es pequeño, pero en verdad no hace falta más altura porque está arriba del acantilado y ya se ve de lejos.
Al lado del faro empieza el camino que lleva a las primeras playas del Parque del Jaguar, y apenas hay gente. Nos han obligado a tirar las botellas de agua en la entrada, el Sol daba fuerte y teníamos sed, así que nos hemos parado a comprar un coco y tomarlo sentadas. Primero nos hemos bebido su agua y luego nos lo han cortado para poder comerlo.
Con las barrigas llenas hemos terminado de recorrer la playa. Aquí está lleno de barqueros que nos ofrecían los mismos tours que a la entrada pero a mitad de precio, hoy no queríamos hacer ningún tour. Hemos cogido el tren para explorar otras playas y miradores hasta que hemos decidido irnos.
En la salida del parque había montones de tiendas artesanales, hemos comprado tres máscaras y dos atrapasueños de 40 centímetros de diámetro. En ese momento no era consciente del tamaño, ahora veo que no van a caber en las mochilas. Me he sentido bien cuando el segundo comerciante me ha dicho que habíamos comprado las máscaras por muy buen precio. El también nos ha terminado haciendo más descuento, y eso que ya habíamos acordado un precio, no entiendo nada.
Buscando el coche nos hemos perdido, el recinto es enorme y tiene distintas salidas, hemos cogido la que no era. Y eso que teníamos el coche en el aparcamiento más cercano a la entrada principal.
Al final lo hemos encontrado nosotras mismas. Mientras yo esperaba dentro del coche Joana ha ido a comprarse un conjunto de ropa turquesa. Hay que dejar de pasar por delante de las tiendas.
Hemos tardado unas tres horas en llegar al pueblo de Chiquilá por distintas razones: poner gasolina, buscar un cajero para sacar dinero, parar a buscar horchata, vados…
En llegar a Chiquilá buscábamos el aparcamiento Dos Hermanos, que tiene buenas reseñas en Google, pero por lo visto el negocio cerró hace poco. Hemos buscado otro cerca del muelle y allí hemos dejado el coche, a 100 pesos por día, que lo pagaremos cuando volvamos de Holbox.
Rápidamente hemos ido al muelle, sabíamos que el siguiente water-taxi salía a las 16h y solo faltaban quince minutos para que zarpara. Hemos pagado cada una los 600MXN para la ida y vuelta y en menos de cinco minutos ya habíamos embarcado.
La embarcación tiene capacidad para noventa y dos pasajeros, éramos únicamente quince, todos juntos en la planta baja por el aire acondicionado. Yo me he ido arriba a la cubierta a tomar unas fotografías y ver el paisaje sentada en los asientos que están al lado del capitán del barco. Al poco rato me ardía la piel y tenía el cabello como El Rey León por culpa del viento, así que he ido a esconderme abajo con el resto de pasajeros.
Justo llegar a Holbox me ha llegado un SMS que se me terminaban los datos móviles, pero que seguía teniendo cobertura ilimitada para redes sociales y llamadas. El chico de la tienda me aseguró que me durarían todo el mes, no veas como gasta el Google Maps. Hemos encontrado el Hostal Mapache callejeando, suerte que el pueblo es pequeño.
Nos quedaremos a dormir en una tienda de campaña pequeñita, no llega ni a la mitad de la que tuvimos en Calakmul, nada que ver.
Nos ubicamos, dejamos las cosas en la tienda y vamos a la playa que está a doscientos metros, al final de la calle. Ésta si que es como la de las películas, una playa infinita y limpia de arena blanca, de esas que por mucho que te adentres en el mar el agua nunca te cubre.
Nos quedamos un rato por allí haciendo la croqueta en la arena e intentando que mi trasero también coja color, me ha quedado toda la marca por el día que fui a hacer buceo en Belice, cuando me puse el bañador deportivo.
Luego nos hemos puesto a pasear por la costa, paseando entre hoteles espectaculares mezclados con playas sucias y llenas de barro o algas.
Hemos tardado media hora en llegar a Punta Coco, una zona muy mona. A esta hora la marea está baja por lo que hay que andar bastante hasta llegar al mar. El Sol tiñe los charcos y la arena de mil colores, todo un espectáculo visual. Hay que ir con cuidado de no pisar las estrellas de mar ni una cosa que parece un moco del tamaño de un puño.

Nos hemos quedado hasta que se ha puesto el Sol. A la vuelta hemos pagado un taxi, el precio ya viene establecido por zonas y horarios de la isla. Le hemos pedido que nos dejara en el supermercado para comprar la cena: arroz, salsa de frijoles, pan y frankfurts. Nos hemos ido al hostal a cocinar.
Mientras yo lavaba la ropa Joana se encargaba de la cena y se ha quemado una mano con la olla. Se ha embadurnado la mano de aloe vera que todavía tengo de San Marcos La Laguna y que me ha salvado más de una vez. Hemos terminado de cenar que eran las 22h, hora de volver a Punta Coco a ver la bioluminiscencia.
Está muy chula, me recuerda la película de Moana. Mientras caminas van apareciendo chispitas en la arena, creando un camino de luces que indican por donde has pasado. En zonas con poca agua al pisar salen las gotas disparadas y parece que las chispas salgan volando. Todo eso en plena oscuridad, sin la luz de la luna porque es luna nueva, bajo el cielo estrellado.

De vez en cuando ves que a alguien se le ocurre la idea de encender la luz del móvil, o ves siluetas oscuras de personas que como nosotras buscan las chispas. Dicen que es imposible grabar la bioluminiscencia con el teléfono o una cámara, pero yo lo tengo grabado en mi móvil.
Después de media hora buscando luces hemos vuelto a la orilla a buscar un taxi. Para hacerlo nos hemos subido a la cabaña que pertenece al beach club y hemos usado la pasarela. Por la tarde nos han echada de allí, pero a estas horas nadie nos dirá nada. La puerta de madera que hay al final de la pasarela está cerrada con candado, pero una persona puede pasar fácilmente entre las puertas.
Ya en el carrito de golf (taxi) solo podíamos pensar en llegar al hotel y dormir.
26/05/2025 – Tour del tiburón ballena (1r intento)
A las 4h parece ser que había una fiesta de animales fuera de la tienda, escuchábamos ladridos, maullidos, y otros sonidos que no identificamos. A las 6:30h nos hemos levantado muy emocionadas para ir al tour del tiburón ballena. A las 7h nos venían a buscar en la puerta del hostal para llevarnos hasta el muelle que queda enfrente del letrero de Holbox.
Hemos esperado a que todo el mundo terminara de pagar y nos han dividido en dos lanchas, siendo nuestro grupo de ocho personas.
Después de navegar durante una hora para llegar a la zona de tiburones hemos llegado y la niebla lo cubría todo. Nosotras que no sabíamos de lo que iba el tema no le hemos dado importancia, pero si lo era. La niebla es un indicador de que el agua superficial está fría y entonces los tiburones no salen a la superficie, se quedan en la profundidad del mar. Ya podíamos ir buscando que no hemos visto ni uno.
Hace unos días llegó a la región una “corriente mala”, como la llaman ellos, que mata a los peces y aleja a los tiburones, supongo que será una corriente de agua fría. Por lo visto ayer tampoco vieron ningún tiburón. Según Alan, nuestro guía experto, en siete años que lleva de experiencia solo le ha ocurrido seis veces que no hayan visto al tiburón. Pero nunca le había ocurrido que no se viera durante dos días consecutivos.
Como premio de consolación hemos visto tortugas copulando y mantas Ray. Las adultas pueden llegar a medir nueve metros y verlas saltar es mágico, parece que vuelen.

En el grupo había una pareja mayor de argentinos que no tenían muy claro lo que venían a hacer en el tour. Él no se ha querido tirar al agua con la Manta Ray y ella se ha visto claramente que no sabe utilizar la máscara y el tubo de snorkel. Alucinaban con los peces voladores, que había a montones.
También hemos intentado hacer snorkel en la barrera de coral pero el agua estaba muy revuelta y no se veía nada, tal cual me he metido he vuelto a salir. Estoy bastante desilusionada.
La comida la hemos hecho en la zona de picnic de Isla Catoche, un ceviche buenísimo hecho por Alan y el capitán. De allí nos han devuelto a Holbox.
Una vez en el hostal pensábamos pasar la tarde sin hacer nada, estábamos desanimadas, pero aquí en el hostal está lleno de voluntarios que cada día hacen actividades.
Nos hemos apuntado al paseo vespertino hasta Punta Mosquitos que llega hasta la valla donde comienza la zona protegida de la isla. Hace seis años se dieron cuenta que allí anidan tortugas marinas y la declararon zona protegida, siendo delito federal internarse en ella.
Por el camino hemos visto garzas, flamencos y cangrejos herradura, los de la sangre azul. Con la puesta de Sol hemos dado media vuelta y hemos visto que toda esa playa que habíamos cruzado para llegar hasta allí ahora era agua de mar, la marea estaba subiendo.

Como anécdota durante el paseo he encontrado la batería de la cámara que perdió uno de los chicos hace dos días. Pensaba que me tomaba el pelo, pero es suya de verdad.
Para la cena hemos cocinado lo mismo que ayer, pero nos hemos pasado con la cantidad de arroz. Joaquín nos ha contado algunos trucos y consejos para ir a Guanajuato, ya que él es de allí.
Por la noche hemos vuelto a Punta Coco para ver la bioluminiscencia. Hoy hay luna nueva, la noche más oscura del mes, y es la mejor noche para ver la bioluminiscencia. Todo el paisaje en conjunto sigo pensando que parece sacado de una película.
La vuelta la hemos tenido que hacer a pie. No había ningún taxi en la playa y al hombre que he llamado no me ha cogido el teléfono, debía estar durmiendo. Cuando hemos visto taxis ya íbamos por medio camino y ya no valía la pena subirse a uno.
27/05/2025 – Isla de Holbox
Free time, día sin planes. Go Slow como dicen en Belice. Joana está desesperada con la idea ya que lo ve un día perdido, pero hemos decidido quedarnos unos días más para ver si hay la posibilidad de mañana ver el tiburón ballena, lo que nos ha llevado a cambiar el itinerario.
Nos hemos levantado pasadas las 8h, se oía gente yendo para arriba y para abajo. El desayuno viene incluido en el precio y hemos desayunado con mucha calma: pan con mantequilla y sirope de arce, gachas de avena con papaya y un vaso de leche. No había tomado leche desde Barcelona.
He aprovechado la mañana para actualizar el diario y avanzar los reels de IG, iba con cuatro días de retraso.
A las 11h he querido salir a pasear para ver el pueblo y comprar algunas cosas. Las casas están decoradas con murales de animales, vegetación e indígenas. Las calles no están pavimentadas sino que pisas tierra y arena.
He visto un mercado donde he comprado aguacates y un melón, ya llevaba días con ganas de comer fruta. He intentado recargar la tarjeta de telefonía Telcel en un supermercado pero le ha fallado el sistema informático y al final me lo ha hecho el chico de la tienda de souvenirs de enfrente. El chico era muy agradable y no nos pedía nada a cambio, Joana le ha comprado un gorro para el sol, está con la cara bien quemada. En otro local se ha comprado una camiseta que cambia de color con el sol y un estampado de fauna marina muy chulo.
Para mí el pueblo tiene su encanto, pero el calor es infernal y hemos vuelto al hotel a ducharnos. Al terminar he recibido un mensaje de WhatsApp de Alan donde me contaba que los que han salido hoy al mar si han visto al tiburón ballena. Me han entrado ganas de matar a alguien. He quedado con él para vernos en el mostrador de la agencia para hablar de precios y descuentos. Como todavía llevo puesta la pulsera del tour de ayer me ahorro volver a pagar el impuesto de la reserva.
Mientras iba para allá me he encontrado con Chris que justo llegaba de hacer el tour de las tres islas (un chico belga que se hospeda en hostal Mapache también). Se ha interesado por el tiburón ballena, ya que salió el mismo día que nosotras y tampoco lo pudo ver. Me ha acompañado a ver a Alan.
He buscado un cajero automático y he dejado el tour pagado por 2.400 pesos las dos, mi hermana y yo. La comisión de los cajeros en esta isla son un robo (125MXN) y los más altos que he visto en todo el viaje. Al volver al hostal he ido rápidamente a hablar con Joana para que guardara su pulsera.
Entre una cosa y otra ya pasaban de las 14h, hora de comer. El melón apetecía un montón a esta hora fresquito, recién sacado de la nevera, y lo hemos acompañado con unos frankfurts. Ha pasado un vendedor ambulante de tamales por delante del hostal y le hemos comprado un par, pero Emiliano nos ha recomendado comerlos en la cena.

Yo ya tenía decidido que la tarde la pasaría bañándome en la playa y he considerado que las 17h era buena hora para ir. He ido sola y me he tumbado en el agua boca abajo como los cocodrilos. De vez en cuando me rozaban cosas viscosas y al rato he descubierto que eran peces. Me ha sorprendido lo grandes que eran estos peces y cerca de la orilla que estaban, el agua apenas me llegaba a cubrir la espalda.
Me ha pasado por encima un pelícano, volaba demasiado bajo y el primer pensamiento que me ha venido a la mente es que no se me cagara encima. La verdad es que todavía no he visto a ningún pájaro cagar en la playa ni se ve el suelo sucio.
Mientras yo me bañaba Joana se ha unido a la actividad del hostal: pasear perros de la perrera. Se lo ha pasado bien aunque al principio no quería ir.
Mientras yo esperaba que volviera el grupo de los perros ha venido Chris (el belga) y me ha contado que venía de hacer kayak por el río para ver los cocodrilos, y tampoco los ha visto. Ya he descubierto quien es el gafe, le he dicho de broma que ya no lo quiero en la excursión de mañana para el tiburón, que seguro que nos chafa el día.
Al cabo de un rato ha vuelto uno de los franceses, al que le devolví la batería de la cámara. Él había ido a pasear perros y me ha extrañado que volviera solo. Por lo visto el perro que le ha tocado es bastante cabezota e iba a su aire, por lo que han perdido al grupo. El hombre es muy grande pero le daba miedo el perro.
Ya había oscurecido cuando ha llegado el resto del grupo. Emiliano nos ha cocido los tamales al vapor con un invento casero, mientras nosotras veíamos a Joaquín trabajar en sus obras artísticas. Nos hemos comido los tamales con los frankfurts, mañana nos vamos y hay que vaciar la nevera.
28/05/2025 – Tour del tiburón ballena (2ndo intento)
Llevo unos días que me cuesta dormir, me despierto entre las 2h y las 3h. Hoy además se le ha sumado que estaba bastante nerviosa porque será la segunda vez que intentamos ver el tiburón ballena, y he visto en el parte meteorológico que había probabilidad de que estuviera nublado y lloviera.
A las 6h nos levantábamos para empacar rápidamente las mochilas y ser a la puerta del hostal a las 6:30h. Chris también ha sido muy puntual, estaba igual de nervioso que nosotras. He entrado a la cocina a buscar las cosas de la nevera y se me ha colado el gato dentro, maullando y despertando a todo el mundo porque quería comida. Al final nos han venido a buscar que eran casi las 7h.
Quedé con Alan que su agencia nos guardaría las mochilas mientras hiciéramos la excursión. Las hemos dejado en el carro de golf y el conductor también se ha ido al muelle dejando el vehículo solo, eso nos ha dejado un poco intranquilas. Finalmente ha aparecido Alan y hemos embarcado para irnos, dejando las mochilas solas.
Navegando en el barco parecía que el día estaba despejado, veíamos la isla mientras nos alejábamos, cosa que fue imposible hace dos días. Del grupo de ocho personas hoy cinco éramos repetidores, y nos hemos puesto nerviosillos cuando hemos llegado a la zona de tiburones y no veíamos nada, solo tortugas copulando.
Al cabo de un rato el capitán (Miguel) ha tenido buena vista y ha visto un conjunto de lanchas a lo lejos. Allí había un tiburón ballena.
Mi hermana y yo seríamos la primera pareja que saltaríamos al agua para verlo y nos hemos preparado para ser rápidas mientras nos acercábamos. Cuando me he sentado en el borde del barco Alan ha insistido en que debía sacar ambas piernas y me he caído al mar con el barco en marcha, pero he sido rápida agarrándome a la pierna de Alan para no quedarme atrás. Han tenido que parar el barco para dejarme subir e ir a buscar al tiburón.
Cuando una lancha ve un tiburón ballena avisa por radio al resto de agencias, les interesa que el resto de turistas vean al animal y se lo cuenten a otra gente para que vayan.
Para evitar conflictos las lanchas hacen cola una detrás de otra. Cada vez se tiran dos parejas al agua, una pareja por lancha, y una se coloca a la izquierda y otra a la derecha del animal, a la altura de la cabeza para molestarlo lo mínimo posible. Luego hay que volver a hacer cola.
Al tirarnos al agua había de juntarse rápidamente con Alan quien nos cogía y nos llevaba a la cabeza del animal, que impresiona por su tamaño. Los turistas que no estamos acostumbramos lo perdemos enseguida en el agua, pero para eso están los guías, y Alan es muy bueno en su trabajo. Lo pudimos ver muy bien de cerca y bastante rato, sin molestarlo y sin que se hundiera.

Mientras esperábamos en la cola han venido saltando dos mantas ray. Miguel nos ha contado que lleva veinticinco años siendo patrón de barco y fue de los primeros en hacer el tour del tiburón, aprendiendo sobre el animal y creando las normas por ensayo y error.
La compañía de hoy ha sido Paradise Holbox y el itinerario ha sido un poco distinto, pero me daba igual la compañía turística mientras el tour nos lo hiciera Alan. En vez de Cabo Catoche nos han llevado a comer a una isla virgen y nos han mandado a explorarla mientras nos preparaban el ceviche en el barco.
La playa era bien blanca y al entrar al agua te hundías como si fuera barro. A la orilla estaba lleno de cangrejos herradura vivos, que en Holbox estaban la mayoría muertos.
Hemos comido el ceviche en el barco y lo he encontrado más rico que el otro día. Alan ha confesado que se ha equivocado y ha puesto un limón de más, lo que le ha quitado el picante al plato, para mí perfecto. A ver si logra mudarse pronto a España, su novia es de cerca de Barcelona, del pueblo de Rosalía.
Al terminar el tour nos hemos tomado unas fotografías y le he dicho que en Barcelona tiene a una amiga.
Hemos salido disparadas hacia el local de Paradise Holbox a buscar las mochilas y allí estaban, sanas y salvas. No recordaba que había dejado unas bragas colgando en una de las mochilas para que se secaran, a saber que habrán pensado esta gente.
Andando hasta el muelle hemos parado a comprar los imanes para la nevera y nos hemos encontrado de nuevo a Miguel y Alan, de hecho nos han visto ellos desde su vehículo, tocando el claxon y gritando adiós. Hemos llegado justas al water-taxi de las 15h.
En treinta minutos hemos llegado al otro lado, Chiquilá, donde también hemos llegado justas a recoger el coche. Por poco no nos cobran un día más.
Al final hemos decidido devolver el coche al aeropuerto de Cancún, nos sobra tiempo y evitaremos recargas. El coche está un poco sucio y se nos han encendido un montón de alarmas, como la de aire en los neumáticos y airbags, pero no ha sido un problema, ya estarán acostumbrados con tanto bache en las carreteras.
La misma empresa del coche, Localiza, nos ha llevado en furgoneta hasta la terminal de buses para poder coger el bus ADO que nos iba a llevar hasta Cancún, para luego allá coger el bus ADO que nos llevará a CDMX. Un trayecto de veintiséis horas. El bus ha salido casi sin pasajeros.
29/05/2025 – Traslado a CDMX
Ha sido todo un día de viaje pero se me ha pasado relativamente rápido. Quizá es que ya me he acostumbrado a pasar muchas horas de viaje. La noche hemos intentado dormir, cambiando de posición cada dos por tres, nos han salido hasta moratones por las piernas.
El bus ha hecho unas pocas paradas: Mérida, Villahermosa, Veracruz y alguna otra donde nos han hecho bajar del bus para repostar gasolina mientras tomábamos el desayuno. El resto de horas las hemos pasado en su mayoría viendo películas que nos ponían, todas sobre racismo y el mensaje de Black Lives Matter.
A las 22:30h llegábamos a CDMX estación TADO, donde hemos cogido el transporte público para llegar hasta el hostal.
El metro de esta ciudad es fantástico, está muy bien señalizado todo, de los mejores que he visto. Se nos hace un poco extraño el tema de ir en vagones exclusivos para mujeres, pero la verdad es que están más vacíos. Lo único malo del metro es que las estaciones son tan grandes que los trasbordos pueden ser kilométricos. Solo cuesta 5MXN el trayecto, y la tarjeta recargable se puede usar en el resto de transportes de la ciudad.
El metrobús es parecido a un sistema de buses ya que no usa raíles, sino ruedas. Van por la carretera pero tiene un carril exclusivo para ello. El viaje en metrobús cuesta 7MXN. Luego también hemos visto tranvías, pero no nos hemos subido en ellos.
30/05/2025 – Centro histórico de CDMX
Nuestra habitación está al lado de recepción y nos ha despertado el jaleo que estaban organizando el grupo que hacía el chek-out. Como ya estábamos despiertas nos hemos vestido y hemos ido al centro de la ciudad a ver si salía algún free-tour a las 12h pero no hemos encontrado ninguno. Los siguientes salían a las 14:30h, teníamos tiempo para ir a ver otras cosas de mientras.
La plaza principal (el Zoco) y las calles colindantes están llenas de tiendas de campaña. Es una manifestación muy grande de profesores que llevan acampados allí dos semanas, luego se les unió más gente para quejarse por el sistema de las pensiones. Me sorprende lo bien organizados que están y lo limpios que mantienen los espacios, las calles no apestan ni se ve basura tirada.
Hemos entrado a la Catedral, que es gratuita. Se aprecian distintos estilos arquitectónicos, pero la gracia está en que la catedral se está hundiendo entre 5-10 centímetros al año, como la mayoría de edificios en CDMX, y eso hace que se tuerza cada vez más. Dentro la Catedral colgaron un péndulo gigante para marcar la inclinación del edificio.
La ciudad fue construida realmente sobre una laguna, tal y como cuenta la historia del águila y la serpiente, y drenaron la laguna poco a poco, por partes. A menudo hay inundaciones porque al final el agua siempre vuelve a su sitio.
Luego hemos dado una vuelta por el Zoco, esquivando gente y tiendas de campaña, para terminar yendo al Templo Mayor. Por el camino veíamos gente disfrazada como de indios. Son los Concheros, se les llama así porque su instrumento de viento tiene forma de concha y representa el viento y la fertilidad. No es un disfraz, son indígenas evangelizados que bailan durante horas alrededor de la plaza para celebrar sus rituales.
Antiguamente la ciudad Mexica tenía dieciséis templos, que están bajo los edificios coloniales, solamente accesibles para los arqueólogos. El único templo rescatado es el Templo Mayor, que era el más importante de la ciudad.

En este templo se pueden ver siete etapas de construcción o siete pirámides. Los mexicas no derruían sino que con cada gobernante construían una nueva pirámide encima de la anterior, como las muñecas rusas Matrioskas. Por tanto esta construcción corresponde a siete generaciones de gobernantes, y todos ellos quisieron demostrar su poder construyendo su pirámide. Hay muchas decoraciones que hacen referencia a la serpiente, la deidad mayor.
El estilo de la ciudad de Mexica era una copia de la ciudad de Teotihuacan, que es setecientos años más antigua que Mexica. Cuando los aztecas llegaron a Teotihuacan alucinaron y copiaron el estilo para fundar su ciudad: Mexica.
A las 14:30h iniciábamos el free tour por el centro histórico. Lo hemos hecho en inglés, ya que nadie más se ha presentado al tour en español.
A parte de los edificios anteriores hemos paseado por las plazas de Santo Domingo y Manuel Tulza. Hemos repasado la historia de sus iglesias (que solían ser conventos), del Edificio de recaptación de impuestos y la creación de la primera moneda internacional, ya que México colonial era el punto de conexión entre el comercio europeo, el americano y el asiático.
Hemos terminado el tour en la Casa de los Azulejos hablando de dictadores y de la historia más reciente. El edificio por dentro es una galería con tiendas y un restaurante bastante fino, allí está el cajero ATM, un buen lugar para sacar dinero.
Hemos dado una vuelta por el Palacio de Bellas Artes y hemos ido a tomar horchata a Los Callejeros, un local muy chulo que nos ha recomendado la guía del tour, aquí es donde ella viene a beber la horchata de fresa. A Joana le ha encantado la mezcla, yo prefiero la horchata normal que hacen aquí con arroz. Estaban tan ricas que hemos repetido.
Ya se acercaba la hora en que habíamos quedado con Irasema. Hemos cruzado por el medio de la protesta que había en el Eje Central Lázaro Cárdenas para ir a buscar el metro. Hemos visto alguna ventana rota, una hoguera en medio de la carretera y la policía antidisturbios preparados para entrar a la acción en cualquier momento. El ambiente no estaba agitado pero era tenso.
En el metro me sigue chocando lo de los vagones para mujeres. Son tres vagones y realmente la mayoría de mujeres los usan. Si un hombre entra en ellos o en la zona del anden reservada a mujeres, aunque sea por error, las mismas mujeres empiezan a gritarle y echarlo de allí, la policía también se mete en el asunto. Esto lo hemos visto de primera mano. Que un hombre entre en la zona reservada a mujeres es una falta muy grave.

En la plaza Garibaldi el ambiente era bien alegre, llena de mariachis repartidos en grupos por la plaza. Por fin ha aparecido Irasema y nos hemos saludado como los mexicanos, un beso (no dos) y un abrazo. Había reservado en el restaurante Tenampa para cenar, y también ha venido Toño, que lo recordaba un hombre más serio.
Toño odia los mariachis pero a Ira le encantan, así que ha pagado para que vinieran a cantar varias veces. La comida estaba deliciosa, y no veas como bebe este hombre. Hemos probado el mezcal que tiene un sabor ahumado que no nos ha terminado de convencer.
Hemos pedido un postre con una velita para celebrar mi cumpleaños. Toño lo ha pagado todo y a mi eso me pone un poco incómoda. Nos hemos despedido y hemos quedado para vernos mañana.
31/05/2025 – Xochimilco y Coyoacán
Hemos quedado con ellos en el metro del Parque Chapultepec. Parece que Ira es experta en llegar tarde a los sitios, como la mayoría de mexicanos. Mientras esperábamos hemos visto la exposición fotográfica temporal sobre setas que hay en el parque.
Cuando ya llegaban con el coche nos han mandado su ubicación y hemos ido para allá. Joana no se ha dado cuenta que eso era su ubicación en directo y no el punto de quedada. Han terminado viniéndonos a buscar.
Hemos ido a sentarnos en los asientos de atrás, cada una por una puerta, sin saber que allí había un hombre sentado, lo hemos terminado echando al asiento del medio del coche. Es Elias, el mejor amigo de Toño.
Nos hemos ido alejando cada vez más del parque y yo no entendía nada ya que pensaba que hoy visitábamos el parque y el castillo de Chapultepec.
El trayecto en coche ha durado unos treinta minutos cruzando la ciudad por una carretera periférica construida a las alturas. Han aprovechado para contarnos la disposición de la ciudad, y así hasta llegar al barrio de Xochimilco, el barrio de los canales, uno de los más antiguos de CDMX.
Ira ya había alquilado una góndola para hoy, lo que aquí llaman trajineras, llena de colores y un cartel que ponía “Bienvenidas Xènia y Joana”. Se me ha quedado la cara de tonta, no me lo esperaba para nada. Me ha encantado la sorpresa. Además han llenado la mesa de vasos y bebida en plan picnic. La mamá de Ira ha preparado una bebida muy típica mexicana hecha a base de maíz y cacao que estaba re buena, me he bebido tres vasos yo sola.

El paseo ha comenzado por el canal principal, bastante transitado no solo por trajineras, sino por góndolas de venta de comida, de pulke, regalos, mariachis, vecinos…
En barquero nos ha contado la historia y curiosidades del barrio ya que él nació allí. Luego nos ha llevado a una zona menos transitada, para hacerlo hemos tenido que cruzar una esclusa, que ha levantado la trajinera y la ha hecho pasar de un lado al otro mientras nosotros teníamos que cruzarla andando.
Estas esclusas son para controlar el nivel del agua de los ciento ochenta kilómetros de canal que hay, y existen desde la época de los aztecas. En la antigüedad estos canales llegaban hasta el zoco.
En este lado de la esclusa se está muy tranquilo, apenas hay nadie en los canales. Se observan aves y abundante lirio de agua que se ha convertido en una plaga. Para combatirla a alguien se le ocurrió la genial idea de introducir tilapias en los canales, y ahora se han comido a casi todos los ajolotes.
Pronto nos adentramos en la zona de las chinampas de agricultura, islas artificiales donde se cultivan plantas para luego venderlas. Vamos a una de estas tiendas de plantas que en su interior tiene un ajolotario para criar y preservar la especie (a parte de hacer negocio con su exhibición, claro). Nos han enseñado otros reptiles y hemos podido sujetar lagartos, un camaleón (Pascal) y una serpiente (Veto). Veto se enroscaba por todo nuestro cuerpo para sujetarse y realmente iba donde él quería. Elias nos veía con los reptiles encima y casi se marea, le dan mucho asco los reptiles y los anfibios.

A la vuelta hemos cruzado otra vez por la esclusa. Yo sufría por si alguien se caía en el canal por que todo el rato bebían mezcal. Antes pero, hemos pasado enfrente del lugar donde construyen y reparan las trajineras.
El canal principal estaba a reventar de trajineras, había atascos. Hemos pasado de nuevo por delante de la Casa de las Muñecas, que da muy mal rollo. Después de casi cuatro horas hemos vuelto al muelle.
La experiencia me ha encantado, muy latina, llena de colores y músicas. Es el plan típico de las familias o grupos de amigos para los fines de semana.
Hemos ido a buscar el coche y el barrio estaba lleno de autos haciendo cola y buscando donde estacionar. Por lo visto pasado el mediodía empieza la segunda ronda de trajineras con todos aquellos que van a pasar la tarde.
Nosotros nos hemos ido al barrio de Coyoacán, donde nos ha pillado la lluvia. Ha sido bastante gracioso que todos llevábamos el chubasquero menos Elias. Vaya mexicano, no sabe que es temporada de lluvias? (sonrisa). Ha terminado comprando una capelina plateada hecha con una bolsa, parecía un gnomo.
Hemos cruzado la plaza principal por delante de la fuente con los dos coyotes, y nos hemos ido a refugiar dentro de la iglesia, me ha sorprendido lo bajo que es el techo allá dentro. Luego hemos ido al mercado artesanal donde hemos comprado algunas cositas, como un colgador de Frida Kahlo para mi casa. Hemos descubierto la existencia de los alebrijes, no termino de ver el sentido a estos monstruos de colores que parecen estar en todos lados.
En la calle se han parado a comprar chapulines a un vendedor ambulante. El aspecto de los grillos no es el mejor del mundo pero se tiene que probar todo lo que se pueda. Tienen un sabor peculiar y a veces se queda alguna pata perdida por la boca, pero con limón no están mal.

Para colmo hemos ido a cenar al restaurante Los Danzantes, que durante mayo y junio celebran el Festival de Bichos. Hemos probado los escamoles, que parecen gambitas rojo radiante y pican.
Ya en la noche nos han devuelto al hostal en coche. Había gente hablando en voz alta junto a nuestra habitación, he abierto la ventana y los he mandado callar.
01/06/2025 – Reforma, bosque de Chapultepec y Lucha Libre
Hemos quedado con Elias a las 11h, tiene un plan ecléctico preparado. Nos hemos encontrado en Reforma 222 y por sorpresa también iban en el coche Toño, Ira y Adri, la novia de Elias. Hemos vuelto a ir las cuatro chicas sentadas en los asientos traseros, todo muy legal.
El mercadillo es ecléctico porque es una mezcla de muchas cosas random: antigüedades, comida, artistas incomprendidos (yo tampoco entendía su arte), ropa, cuadros… Por allí en medio también suelen haber grupos de rock tocando en directo pero hoy han fallado.
Hoy es día de elecciones del poder judicial y es la primera vez que se hace en el país. Seguramente por eso el mercado está más apagado y faltan tiendas. También nos ha fallado el Azulito que Elias nos prometió, le ha sabido muy mal. Aquí Toño ha cogido las riendas y nos ha llevado a comer a la taquería favorita de Aby, la hermana de Elias. Aun y estar a medias me sigue pareciendo un mercado enorme.
Para irnos nos hemos dividido porque con Aby ya éramos siete personas y no cabíamos todos en el coche. Nosotras habíamos propuesto que Aby, al ser pequeñita, se tumbara sobre nosotras cuatro, pero los chicos ya habían pedido un Uber.
Así que Toño, Ira, Joana y yo nos hemos ido con el coche de Elias sin Elias a visitar la avenida Reforma y el Ángel de la Independencia. Ellos tenían que volver a casa para alimentar y pasear a las perras. Nos hemos separado y hemos quedado en encontrarnos luego en las luchas.
La Avenida de la Reforma es muy ancha y es una de las arterias principales de la ciudad. El emperador Maximiliano la mandó construir para conectar el Castillo de Chapultepec con el Zoco, resumen: para unir los lugares donde trabajaba y dormía.
Paseando hemos visto unos edificios muy altos, la mayoría de ellos centros de oficinas y grandes hoteles internacionales. Había un edificio de color rosa muy feo. Hemos encontrado varios mercadillos por el camino y no nos hemos podido resistir a las compras. Ya estamos teniendo problemas para meterlo todo en las mochilas.
Hemos llegado andando al Bosque de Chapultepec y hemos paseado por sus jardines, tachando una cosa más de la lista. En la entrada han puesto decoración con temática de setas, supongo que tiene algo que ver con la exposición que vimos ayer.
Siguiendo al camino principal del parque se llega fácilmente a las taquillas del castillo, que también se ve muy fácil porque está encima de una colina, pero por falta de tiempo hoy no hemos entrado.
Veo un montón de gente con monos de colores en la cabeza y no le encuentro ningún sentido. Los venden en las tiendas del parque, en ofertas de tres monos por 100MXN. Supongo que los compran porque les hace gracia, a parte, algunos están tuneados con gafas de sol y gorros. Nosotras hemos comprado el peluche del ajolote rosa que Joana quería desde ayer.
Hemos dado media vuelta para ir a buscar el metro para ir a las luchas, que empiezan a las 17h. Los hemos esperado en el parking de la arena de lucha y también han llegado tarde. Nosotras dos nos íbamos animando escuchando a la multitud gritar, y los comentaristas del espectáculo han empezado muy puntuales. Cuando han llegado hemos entrado corriendo al recinto y nos han examinado las mochilas, tirando las botellas de agua. Suerte que estaban casi vacías.
Miriam es amiga de Ira y la conocí en Barcelona, se ha animado a venir a las luchas con nosotras, también era su primera vez.
Las luchas son puro espectáculo, se nota que están actuadas, pero reconozco que son unos grandes acróbatas. La forma en que se lanzan fuera del ring a través de las cuerdas me pone los pelos de punta. Me sorprende que con todos los golpes que reciben no se pongan rojos ni les quede ninguna marca en el cuerpo.

Hemos compartido una bolsa de palomitas entre todas. Es gracioso escuchar los gritos y comentarios de la gente: “quítate gordo!”, “bájale los calzones carajo!”, y cosas por el estilo. Incluso la señora que se sentaba detrás mío parecía haberse transformado y casi me deja sorda de tanto gritar. Obviamente los luchadores que están mejor de cuerpo son los que llevan menos ropa, esa es una regla internacional no escrita.
Al terminar los combates e irse del ring los luchadores se acercaban al público para hacerse fotos con ellos y firmar autógrafos, sobre todo con los niños, quienes iban con las máscaras de sus ídolos.
02/06/2025 – Puebla de Zaragoza
Hemos perdido el bus de las 7:30h que iba a Puebla, suerte que no compramos los boletos. En la estación ADO hemos comprado los tickets para el bus de las 8:30h, llegando allí a las 11h.
Buscando la manera de llegar al centro de la ciudad hemos visto que existe el TaxiAmigo, más barato y seguro que los taxis normales, pero tardas más porque tienes que ponerte a la cola y esperar que la gente se vaya subiendo a los taxis. Nos han dado una tarjeta con el teléfono y un 30% de descuento para la vuelta.
Ya en el taxi la ciudad me ha parecido monísima, sacando la cabeza por la ventanilla para ver la calle de los dulces.
Nos ha dejado en el Zócalo, en el cartel de I❤️Puebla, enfrente de la Catedral. Hemos entrado para verla pero por dentro ni fu ni fa, así que la visita ha sido súper rápida. Al salir hemos paseado por las calles que rodean la Catedral, todos de estilo colonial muy bien conservados y bien coloridos. Queríamos entrar en la biblioteca de la Casa de la Cultura pero no pudimos pasar del patio interior, al ser lunes estaba cerrada y nos hemos quedado con las ganas.
Siguiendo la calle nos hemos parado enfrente de la fachada principal de la Catedral y ahora sí que la vemos realmente bonita, con la baranda forjada en hierro que protege su patio. La veíamos fea porque estábamos en el lado equivocado.

Joana ha aprovechado para ponerse los compeed ampolla (tiritas) en las heridas que le hacen los zapatos, y eso que ya llevamos días de viaje, que raro que le hagan herida ahora. Mientras tanto un guía turístico ha venido a charlar un rato con nosotras, yo pensaba que nos quería vender algún tour pero no.
Paseando por las zonas peatonales hemos llegado a la iglesia de Santo Domingo pero tampoco hemos podido entrar, únicamente se permite el acceso si contratas el tour que hay en su entrada, y la verdad es que no somos religiosas, así que hemos preferido no contratarlo. Como no, está iglesia también fue parte de un convento y todo el recinto está pintado de color rojo.
Llegando a la Calle de los Dulces hemos parado a comer a Saborcito Corazón porque el local nos ha parecido cuqui. Pedimos que la comida no tuviera picante y es de los pocos restaurantes que han cumplido bien. Además nos han partido la comida en dos para que pudiéramos compartir los platos, todo genial. Si hacíamos un comentario en Google nos regalaban una agua de sabor, no podíamos comer ni beber nada más de lo llenas que estábamos pero hemos dejado el comentario igualmente.
En la Calle de los Dulces se nos iba la vista a los escaparates. Hemos comprado Camotes, un dulce típico de Puebla, pero no nos han terminado de gustar, a mí no me gustan los caramelos tan blandos.
Llegábamos al Barrio de los artistas cuando nos hemos dado cuenta que nos habíamos saltado un punto del itinerario, así que hemos vuelto atrás para ver una casa con restos de metralla en su fachada.
El Barrio de los Artistas es una placeta pequeña pero muy curiosa. A lo largo de la plaza se encuentra un conjunto de casitas, todas con el mismo estilo arquitectónico, que da la sensación que sea todo una misma unidad. En cada una de estas casitas hay un artista que las usa como taller y los puedes ver allí trabajando en sus obras mientras paseas.

Al final del paseo se encuentra el mercado de artesanías El Parián, un mercado pequeñito pero muy colorido, incluso el suelo está hecho con piedras pintadas que crean murales.
Para terminar la ruta nos hemos dirigido a la calle de Los Sapos, llamada así por una leyenda que dice que la calle se inundó y se lleno de estos animales. Hoy en día tiene tiendas artesanales, tiendas de antigüedades y casas de colores vivos que la convierten en una de las calles más bonitas de Puebla.
Al final de esta calle he llamado al taxi-amigo que nos viniera a recoger y nos llevara de vuelta a la terminal de buses (con el descuento) para dirigirnos a Oaxaca, donde hemos llegado ya en plena noche.
Durante el trayecto en bus hemos contratado el tour para mañana. Querían que pagáramos un depósito, pero era absurdo hacer una transferencia bancaria que tardaría días en llegarles cuando el tour era al día siguiente. Hemos acordado pagar el tour mañana en la oficina.
03/06/2025 – Monte Albán y Oaxaca
A las 8:30h hemos ido a la oficina de Lescas Co Tours para pagar la excursión a Monte Albán. Sobre la mesa tenían un cartel con más tours y hemos contratado con ellos el de Oaxaca Mágico para mañana, que dura un día entero. A las 9h nos subíamos al shuttle para empezar la excursión. Han contratado al guía en la misma puerta del recinto arqueológico.
Monte Albán fue una de las ciudades más importantes de la cultura zapoteca, que data del año 500aC al 1.000dC. Los zapotecos son muy anteriores a los aztecas. Aquí se aprecian bien los inicios de la cultura precolombina, ya que en todas las culturas la base es más o menos la misma y esta fue de las pioneras.
Esta ciudad está ubicada sobre una montaña en la que allanaron zonas para poder construir sus enormes edificios. Se ven perfectamente los canales de drenaje del agua que se recogía en cisternas para su uso posterior. La mayoría de edificios están construidos con el sistema de talud (una plataforma inclinada) y tablero (un muro vertical), muy presente en Mesoamérica.

El tour ha sido muy interesante ya que ha hablado sobre todo de los zapotecos, una cultura que todavía pervive en la región de Oaxaca y que yo no sabía ni que existía.
El guía ha utilizado muchas piezas de los artesanos del recinto para hacer las explicaciones más entendedoras, y luego quién quisiera comprar podía aprovechar. Todo el mundo salía beneficiado.
Al terminar el tour hemos tenido una hora para explorar el recinto por nuestra cuenta, subiendo a las pirámides o admirando las vistas.
En una parte del recinto se encuentran restos de “tallas” con figuras de hombres castrados danzando. Al lado se encuentra un edificio cuya entrada lleva a una sala llena de estos relieves en sus paredes, por lo que fue bautizada la Sala de los Danzantes. Hoy en día se cree que más que danza simbolizan el sacrificio de líderes rivales.
Como nos sobraba tiempo hemos ido a visitar el museo, con piezas originales de todo tipo, restos de tumbas y esqueletos, muchos de ellos con el cráneo deformado a propósito y decoraciones en los dientes.
A las 13h volvíamos a estar en el hostal. Hemos lavado la ropa y pasado el rato hasta las 16h, que sabíamos que a esa hora salía un free tour desde el Teatro Macedonio. Intenté contactar con ellos por WhatsApp pero no me contestaron, así que fuimos al teatro igualmente a ver si encontrábamos algún grupo, y hemos tenido suerte.
Mientras esperábamos que llegara todo el mundo nos hemos tomado una horchata en La Michoacana, la mejor horchata mexicana que he probado hasta ahora. El sabor era muy intenso, y un poco más densa que la horchata aguada que hacen aquí México, también había restos de fruta mezcladas con la bebida. Una delicia.
Empezamos el tour viendo el teatro (un antiguo casino VIP), la universidad, la Catedral y la Plaza del Zócalo. La guía nos ha comentado que la piedra que se usó para construir la ciudad tiene un alto porcentaje de cobre, por su culpa hora vemos todos los edificios de color verde, no nos habíamos dado cuenta de ello.
Por el camino hemos visto gigantes y hemos preguntado sobre ello a la guía. Estos muñecos de madera son como los de casa, Cataluña, y son construidos de tal forma que una persona se puede meter dentro y levantarlos.

Hacemos parada en la exposición Voces del Copal, con los alebrijes de Jacobo y Maria Ángeles. Nos explican los conceptos de tona y nawal, y dejamos de ver a los alebrijes como a monstruos, cobrando un sentido más espiritual. Cada persona tiene un tona y un nawal que lo acompañaran antes y después de la muerte, en nuestros casos son estos:
Xènia
- Tona: Conejo –> fertilidad y abundancia, no tiene por que referirse a hijos, sino en sus proyectos
- Nawal: Rana –> sinceridad, ternura, una persona que enseguida se le notan los sentimientos y no los puede esconder
Joana
- Tona: Armadillo –> buenos maestros, les gusta romper las reglas
- Nawal: Coyote –> personas muy desconfiadas y cautelosas
Seguimos andando por las calles donde todavía se puede ver alguna decoración de Semana Santa. Llegamos a la iglesia de Santo Domingo, mucho más popular que la Catedral, y no me extraña. Por fuera es mucho más bonita y no tan verde. Por dentro mires donde mires es dorado, y eso que solamente queda un 20% de la decoración original.

Al lado de la iglesia está el taller El Alacram, donde el señor Francisco Toledo creaba su arte a la vez que reivindicaba y luchaba por la ciudad de Oaxaca. Fue un activista que defendió la cultura mexicana hasta el último momento, evitando que multinacionales como McDonalds entraran en la ciudad. En 2019 falleció, dejando varios espacios públicos para la ciudad.
Paseando por la zona más alta de la ciudad se ve en la ladera de la montaña la carpa del Auditorio. En una de estas callejuelas está el puestecillo callejero de comida Empanadas del Carmen Alto, que sale en el documental de Netflix “Street Food Latinoamérica”. Más tarde vendremos aquí a cenar.
El recorrido continuaba por una calle de murales hasta llegar a la calle García Vigil, que sigue el recorrido del antiguo acueducto que traía agua a la ciudad y que todavía sigue ahí. Hoy en día tiene casas adosadas, y cada arco del acueducto corresponde a una casa de una sola habitación. Es bastante curioso.
La última parada la hemos hecho enfrente del Mercado La Cosecha, fundado por Francisco Toledo (el activista) como mercado de productos locales y orgánicos. A esta hora estaba cerrado, habrá que volver algún día por la mañana. Nos hemos despedido de la guía y hemos vuelto al puestecillo de Carmen Alto a probar las quesadillas de flor de calabaza y queso de Oaxaca. Todo el país conoce a este queso con este nombre, pero a los de Oaxaca les ofende muchísimo, así que ni se os ocurra llamarle queso de Oaxaca.
Ha oscurecido y nos hemos ido a dormir. Nuestras compañeras de habitación son mujeres bastante mayores y muy respetuosas, y suelen ir a dormir pronto también.
04/06/2025 – Oaxaca Mágico: Tule, Mitla y Cascadas de Hierve el agua
El shuttle nos ha venido a buscar al hostal un poco tarde, hemos sido las penúltimas en recoger. Hemos sido listas en ponernos en los últimos asientos del shuttle ya que hemos tenido los cuatro asientos para nosotras y nuestras mochilas, los de enfrente iban un poco más apretados.
La primera parada ha sido a Santa María del Tule y ha sido bastante corta. En este pueblo está el Sabino de Tule, un árbol inmenso de más de dos mil años de antigüedad. Es tan grande que deja en ridículo la iglesia que hay construida justo al lado. Si pones imaginación puedes ver figuras de animales en el tronco y ramas del árbol. Está ubicado en la plaza principal, totalmente ajardinada.

La segunda parada nos han llevado a un taller artesanal de tapetes, donde nos han enseñado como transforman la lana en hilo, de donde sacan los tintes naturales y como hacen los tapetes. Además cada tapete lo debe empezar y terminar la misma persona, ya que cada individuo tiene una manera distinta de tejer y no quedaría bien, por lo que se tarda meses en terminar cada pieza. Yo esto ya lo vi en Perú, pero ha sido interesante para Joana que ha terminado comprando una funda de almohada.
La tercera parada es el recinto arqueológico de Mitla, como indican sus decoraciones está dedicado mayormente a la muerte y el inframundo. Es el único lugar que se ha encontrado hasta ahora que tenga este simbolismo.
Me veo en las fotografías y me veo la piel negra, en estos países es imposible no ponerse moreno.
Para llegar a Hierve el Agua, la cuarta parada, hemos estado un hora cruzando montañas por carretera. Hierve el Agua son unas pozas medio naturales, pero la atracción principal son las cascadas de piedra. Aquí los guías de los shuttles no pueden entrar al recinto porque tiene sus propios guías, así que nos dan unas indicaciones sobre el recinto y sobre como llegar a los sitios.
Salimos flechadas hacia las cascadas de piedra y empezamos a bajar escalones, y bajar, y bajar… Según la guía eran 110 escalones pero nos ha mentido, cuando hemos llegado a los 110 hemos dejado de contar, todavía faltaban unos cuantos. Además, el camino tampoco es que esté muy bien señalizado, al inicio por poco nos caemos por unas piedras. Pero una vez llegas a bajo ves que la caminata merece la pena. No cae ni un chorrito de agua, son literalmente cascadas de piedra, un hecho natural extraordinario.

Nos hemos tomado unas fotos y también se las hemos hecho a una pareja con su cámara Polaroid, en mi opinión no han salido muy bien, ya que el campo de visión de la polaroid es muy estrecho y únicamente salían ellos en la fotografía, apenas se veía cascada.
Todo lo que se baja luego hay que volver a subirlo. Hemos llegado arriba que notábamos las piernas que nos flojeaban un poco. Nos hemos adueñado de un banco que hay bajo un árbol junto a las pozas. Había unas cuantas personas en la zona: algunos bañándose, otros tomándose fotos o explorando. El agua estaba fría porque esta noche estuvo lloviendo. Mientras estábamos en las pozas nos ha pillado de lleno la lluvia. Ha empezado de repente y con mucha intensidad, suerte que llevábamos encima los chubasqueros.
Como ya lo habíamos visto todo hemos vuelto al shuttle en medio de la lluvia, siendo las primeras en llegar. Mientras estábamos dentro la furgoneta esperando parecía que paraba de llover, para luego volver a caer agua con más fuerza.
Cuando nos hemos reunido todo el grupo nos han llevado al último punto del tour, el Rey de Matatlan, un lugar de fabricación de mezcal.
Al no gustarme el mezcal la visita me interesaba más bien poco pero ha habido partes de la explicación interesantes. No sabía que del mismo proceso de elaboración de mezcal también sacaban miel de la planta, que nos la han dado a probar y es muy dulce.
En la cata dejaban probar varios mezcales, empezaban por el más flojo e iban subiendo de graduación alcohólica. Yo no he pasado del primero y me he ido a pasear por el recinto mientras el resto del grupo seguían probando mezcales. En la tienda he visto algunos tarros de mezcal con gusanos o serpientes para darles sabor. Cuando he regresado a la cata iban por el grupo de mezcales con sabor a frutas, que al ser dulces me han gustado más.
Hemos llegado al hostal sobre las 19h. El shuttle ha pasado por enfrente y les he pedido que nos dejaran bajar. Hemos dejado las mochilas y hemos ido al restaurante Tlayudas El Negro, donde a las 20h hacen espectáculo de bailes regionales.
Hemos pedido recomendaciones a la camarera sobre platos que no picaran, hemos pedido tlayudas y guacamole con nachos. Por desgracia las tlayudas sí que picaban. Hemos avisado a la camarera que no iba a comérmelo y que a ver como lo arreglábamos.
Mientras ella hablaba con su jefe nosotras hemos averiguado que el picante venía de la verdura. Hemos acordado que me las prepararían de nuevo sin nada de verdura y sin coste extra. El encargado ha venido rápidamente a nuestra mesa para comprobar que todo fuera correcto y nos vigilaba desde lejos. Hemos terminado la cena, nos hemos quedado un rato más viendo los bailes y luego nos hemos ido, dejando propina por el buen trato.
05/06/2025 – Oaxaca
Por la mañana hemos vuelto a recorrer las calles que vimos en el free tour, ya que entonces ya estaba oscureciendo y ahora las apreciaremos mejor con la luz del día. Hemos parado a desayunar en el Mercado La Cosecha, pequeño pero encantador, con artesanos preparando objetos o comida, y mesas de picnic al centro para poder comer tranquilas.
Detrás la iglesia de Santo Domingo está el Jardín Etnobotánico, también construido gracias a Francisco Toledo con el objetivo de traer todo tipo de plantas autóctonas para fomentar su cuidado, reproducción y educación de la población sobre la flora de la zona. Las visitas son cada 30 minutos, y aunque el recinto oficialmente abre a las 10h no se puede entrar hasta las 10:30h que sale el primer grupo de visitantes.
A las 11h salíamos del jardín y nos dirigíamos corriendo a la estación de buses de la periferia para subirnos al bus AU de las 12h que nos llevaría a CDMX. Hemos tardado unos 20 minutos en llegar a la estación, el barrio se iba volviendo más pobre a medida que avanzábamos. La estación apenas era un descampado.
El trayecto han sido unas siete horas sin televisión ni baño. Nos hemos pasado las horas viendo netflix. A CDMX hemos cambiado de hostal, Roomies igual pero en otra zona cercana a Cibeles, a ver si hay menos jaleo. Hemos llegado a la habitación y las cortinas estaban caídas, nos han cambiado a otra habitación más espaciosa y un gran armario. La cocina del hostal está que da pena, así que mejor no la vamos a usar.
06/06/2025 – Recinto arqueológico de Teotihuacan y Torre Latinoamericana
Irasema ha llevado el coche al taller en la periferia de la ciudad y hemos quedado allá para ganar tiempo. Hemos ido al parque de Chapultepec a buscar un bus que en teoría salía desde allí y nos dejaba cerca del taller. Cuando llevábamos media hora esperando un señor nos ha dicho que ese bus que esperábamos no existe, que el cartel está mal. Hemos salido corriendo a buscar el metro y luego un Uber. Hemos llegado media hora tarde.
Hemos encontrado a nuestros amigos y hemos ido al recinto arqueológico de Teotihuacan. No podíamos empezar el día sin que ellos desayunaran, nos han llevado al hotel del recinto arqueológico.
Luego si, hemos ido a las ruinas y como siempre se nos han adelantado comprando las entradas, lo han hecho online. Además han contratado un guía oficial para que nos hiciera el recorrido largo por el recinto.
Teotihuacán es muy anterior a la llegada de los aztecas, allí habían convivido hasta cuatro culturas a la vez, incluida la maya. Estas culturas debían tener diferentes creencias religiosas, así que me pregunto como lo hacían para convivir en paz.
Hemos empezado por un patio rodeado por muchos templos. Uno de ellos es característico porque se construyó para bloquear el paso a otro templo más antiguo dedicado a la Serpiente Emplumada, como si lo hubieran desterrado. La parte buena es que se puede llegar al templo de la serpiente pasando primero por encima del primer templo.
Nosotras ya tenemos práctica en hacer zig-zag y subimos bastante rápido las escaleras. A la mayoría de la gente vemos que les cuesta bastante. Ira tiene vértigo y lo ha pasado mal subiendo y bajando las escaleras.
En época del COVID se abrió un gran agujero en el suelo del patio, justo enfrente del primer templo. Los arqueólogos descubrieron que por allá pasa un túnel que une la plaza con ambos templos. A raíz de eso se cree que por debajo de Teotihuacan tiene que haber más túneles subterráneos.
El templo de la Serpiente Emplumada tiene una de sus caras restaurada, con muchas cabezas de serpiente y todavía se aprecian restos de pintura. Una de las cabezas hasta conserva los ojos de obsidiana. Detrás del templo se ve los restos de lo que era la zona residencial de la casta noble.
Andando por el kilométrico Paseo de los Muertos se pueden ver los canales de drenaje originales. Este tramo hay que hacerlo si o si para llegar a los templos del Sol y la Luna. Los aztecas llegaron a la ciudad de Teotihuacán siglos después de que esta fuera abandonada, y bautizaron a las pirámides por los colores en que estaban pintadas: la Pirámide del Sol era roja y la Pirámide de la Luna era blanca.
La Pirámide del Sol está cerrada al público des del COVID con la excusa del mantenimiento, pero nadie ve que estén haciendo mantenimiento alguno. El Templo de la Luna lo han abierto hace apenas diez días, leímos la noticia mientras estábamos viajando por el Yucatán.

Con el guía hemos ido a ver el mural de un felino sobre agua, es original y se conserva muy bien, incluso sobrevivió a la época de los incendios. El único problema que tiene es que no se puede terminar de identificar al animal porque al mural le falta la parte de la cabeza. También hemos ido al Patio de los Pilares para ver como era por dentro una casa de clase alta, conserva los colores y los grabados de colibrís.
Allí ha terminado el servicio del guía y hemos ido con Toño a una zona apartada donde la gente no suele ir porque apenas hay carteles, y ninguno es explicativo. Allí se baja unas escaleras y se coge un pasadizo que pasa por debajo la casa de Los Pilares y lleva al Templo de los Caracoles Emplumados, uno de los edificios más antiguos del recinto y en el que todavía se pueden ver los grabados y las pinturas. Es seguramente uno de los lugares más interesantes y más bien conservados de Teotihuacan y es totalmente desconocido para el público.
De allí hemos vuelto a la superficie para subir al Templo de la Luna. Hemos subido todos, incluso Ira, ya sea para salir en las fotografías jajaja. Ellos han bajado primero pensando que irían poquito a poquito, cuando nos hemos dado cuenta ya estaban abajo.

Para salir del recinto hemos pasado por detrás del Templo del Sol, ahorrándonos pasar de nuevo por el Paseo de los Muertos.
Y como no, hemos ido a comer al restaurante La Gruta, al lado del recinto arqueológico. Este restaurante se abrió en 1906 y está literalmente en una gruta medio oscura. La parte del fondo de la gruta es un gran altar, cada mesa ofrece una vela al altar cuando termina de comer.

Para volver a CDMX había bastante caravana en la carretera y hemos cogido el metro en la periferia para ir a la Torre Latinoamericana. Hemos ido volando. Mientras pasábamos por el parque La Alameda había música en directo y gente bailando, teníamos muchas ganas de pararnos, pero no teníamos tiempo.
Hemos llegado a la torre que todavía quedaba un poco de luz del día y yo estaba histérica. Después de subir los 44 pisos nos ha dado tiempo a ver toda la ciudad con la puesta de sol. Allí arriba corría mucho aire, los gorros nos salían volando. Joana era la encargada de sujetar los gorros y las cajas mientras yo tomaba las fotografías. Había algunos edificios iluminados de colores, pero se veían mejor con la luz diurna que con la nocturna. Finalmente nos hemos ido al hotel a descansar.
07/06/2025 – Castillo de Chapultepec
Como nos daba pereza madrugar no hemos ido al barrio de San Angel. Hemos salido directamente a las 9h para mandar por Correo los atrapasueños, lo haremos con las cajas que nos dio ayer Ira. Los llevamos arrastrando en bolsas desde Tulum.
Luego hemos ido despacito andando hasta el parque de Chapultepec. Por el camino nos hemos parado a almorzar a una taquería que por fuera tenía una pinta muy de barrio, una vez dentro ya sentadas hemos visto un cartel bastante grande donde dice que ese local aparece el el documental de Netflix “Crónicas del taco”. La dueña, salvadoreña, lleva cuarenta años en México, desde que se casó, y tampoco come picante. Nos hemos sentido muy comprendidas, y los tacos nos han gustado mucho.

Luego hemos entrado al parque, donde la gente sigue llevando los monos de colores en la cabeza, y hemos comprado las entradas para el Castillo de Chapultepec. Dos cientos metros más adelante hay las taquillas donde dejar obligatoriamente las mochilas, pero nadie nos ha avisado que hay que comprar las fichas de la taquilla donde la venta de boletos. Así que Joana y mas gente cabreada han ido a buscar y pagar las fichas de las taquillas.
Probando la taquilla nos ha tocado una de las defectuosas que se ha tragado la ficha sin cerrar, y no hemos sido las únicas a las que les ha pasado. Joana y más gente cabreada han vuelto a la venta de boletos otra vez a reclamar. A la tercera hemos conseguido dejar las mochilas sin incidencias y empezar a subir al castillo.
Ya íbamos calentitas por todo lo ocurrido cuando uno de los guardias nos ha llamado la atención por no pasar por el segundo punto de control de los tickets. Le he soltado que si en vez de estar de cháchara hicieran bien su faena la gente no los pasaría de largo. Se han callado de golpe. También han llamado la atención a dos turistas que también habían pasado de largo.
Finalmente hemos logrado lo que parecía imposible, llegar al castillo, que es el Museo de Historia de Mexico. El circuito empieza por la planta baja, donde cada sala es un capítulo de la historia del país. Antes de subir a la segunda planta hemos dado una vuelta por los jardines. Cuando hemos terminado de ver la parte que corresponde al museo hemos ido a la parte de atrás del castillo y hemos iniciado el circuito por el alcázar. Tiene una exposición de carrozas y salas que representan el día a día de la familia Habsburgo y los posteriores presidentes cuando vivían aquí.
Reconozco que el castillo es bonito, pero acostumbradas a ver los castillos europeos este se queda corto. En la azotea del alcázar ha coincidido que hacían un concierto de orquesta sinfónica y cantaba el coro de México. Han sacado el piano que perteneció al emperador Maximiliano de Habsburgo.
Ya nos íbamos del recinto y habíamos cogida las mochilas de las taquillas cuando han avisado que empezaba un tour gratis por las partes bajas del castillo, que normalmente están cerradas al público, y hemos ido para allá rápidamente. Este tour lo hacen únicamente dos sábados al mes, hemos tenido suerte.
Nos han mostrado una máquina hidráulica de la época de Porfirio Diaz que era la que hacía mover los ascensores. Luego hemos recorrido la ladera de la montaña del castillo para ver un glifo azteca y los depósitos de agua. Nos esperábamos otra cosa del tour. Hemos terminado con los pies llenos de tierra, íbamos con sandalias y no sabíamos que el recorrido sería por la ladera.
Subiendo por a escalera de la emperatriz Carlota hemos llegado a un descansillo redondo con un efecto muy particular. Si te pones en medio del descansillo y hablas bajito la voz te es devuelta con eco. Arriba de las escaleras está la Casa del director del Colegio Militar, donde termina el recorrido. De allí el grupo ha ido al castillo y nosotras nos hemos ido, pasando de nuevo por las taquillas.
He escrito a Ira que ya habíamos terminado y para hacer tiempo hemos ido al mercadillo que ya conocemos a tomar una horchata. Pronto nos han indicado donde quedaríamos para comer, y también veríamos al resto de la familia, la suegra y su cuñado.
Hemos comido en el hotel Intercontinental Presidente, todo muy fresa. Como Toño es cliente habitual han procurado que nuestros platos no tuvieran nada de picante. Los postres los hemos tomado en otro local del hostal, todavía más fino que el anterior. Allí hemos hecho la hora del té, donde cada una tenía su tetera y su taza de porcelana con el te, y en medio una cesta dorada con variedad de pastelitos.
Hemos hecho el camino de vuelta al hotel en metro. Hay un tramo de la línea de metro que está en obras y nos han hecho salir a la calle para tomar el bus conexión. El problema es que lo hemos cogido en la dirección contraria y hemos terminado en la otra punta de la ciudad. Hemos contratado un Uber o hubiéramos tardado más de una hora en llegar al hostal.
08/06/2025 – Guanajuato
Nos hemos subido al bus de las 8h para ir a Guanajuato. Queríamos coger el de las 6h pero era complicado, el metro no abre hasta las 5h y además hubiéramos tenido que madrugar un montón.
Hemos llegado a la ciudad sobre las 13h y hemos pillado un Uber para que nos dejara en el hotel. Lo que no contábamos con que la cuesta es peatonal y tendríamos que subirla andando, pero ha sido poco trozo. El hotel es una antigua casa y la habitación es genial, grande, donde cada una tiene una cama de matrimonio para dormir. Hoy no nos pelearemos entre nosotras por las sábanas. Quizá nos peleemos con la puerta, que no terminamos de entender como funciona.
Hemos empezado a andar por el centro. Son callejones estrechos, empedrados y la mayoría son cuestas, con casas a lado y lado pintadas con colores cálidos como rojo, naranja, amarillo y arena.
Primero hemos ido a la Plaza Allende que más tarde se dedicó a Miguel de Cervantes como espacio de cultura para el pueblo. No hemos podido entrar en el Teatro Cervantes pero tiene pinta de ser un teatro pequeñito, muy de pueblo, y está en un edificio hecho de piedra.
Hemos pasado por delante de una iglesia roja y hemos ido a buscar los pasos subterráneos, que nos hacían más ilusión que los edificios religiosos.

Al principio nos ha parecido raro porque al bajar las escaleras que van a uno de los pasos subterráneos nos hemos encontrado con que daba a una calle con paredes muy altas pero descubierta, una calle normal. Hemos avanzado un poco por la calle y ya nos hemos metido dentro del túnel, el paso subterráneo. Es oscuro y lúgubre, la iluminación no abunda, y caen gotas de agua creando charcos en algunos lugares. Dan mucho yuyu y yo no entraría aquí sola de noche ni loca. Estoy segura que de noche aquí vienen a buscar refugio vagabundos, alcohólicos, delincuentes y drogadictos. Las salidas hay que decir que están muy bien señalizadas y no hemos tenido ningún problema para salir a la plaza.
Con el calor que hacía nos ha venido antojo de helado y nos lo hemos comido sentadas en el sofá de una heladería. Observando la calle veo que esta zona siguen siendo calles estrechas, con lo que se nota más el turismo que hay en la ciudad porque todos se concentran en estas calles.
Hemos llegado al Jardín de la Unión, lleno de restaurantes y mariachis cantando a todas horas. Por las noches se celebran aquí las tunas universitarias. Aquí en la plaza está el Teatro Benito Juárez, se ve de lejos porque en la parte alta de la fachada hay muchas esculturas de estilo clásico. Enfrente del teatro es donde se colocan vendedores ambulantes, agentes que venden tours y artistas que pintan cuadros. Detrás del teatro se encuentra el teleférico que sube hasta el mirador, pero nosotras vamos a subir andando más tarde para ver el anochecer.

Hemos pasado por delante de otra iglesia, esta era amarilla. Este estado está lleno de edificios religiosos. Por dentro la decoración es muy sencilla y opino que no merecen la pena. A estas horas el sol era muy intenso y en esta plaza de la iglesia no hay una sola sombra donde refugiarse.
Nos hemos escondido entre los callejones hasta llegar a la Universidad y sus escaleras infinitas. Mientras intentaba tomar las fotos había un hombre muy pesado que no paraba de ponerse en medio del objetivo diciéndome que me tomaría el las fotos e intentaba hacerme explicaciones de la Universidad. Ya le he dicho que no iba a pagarle propina y que hiciera el favor de apartarse, pero le ha costado marcharse. Des de arriba las escaleras se tienen unas primeras vistas de la ciudad desde las alturas.
De allí nos hemos ido a una zona menos transitada y donde se estaba más fresco. Hemos pasado por delante de varios restaurantes y nos venía olor a pollo asado que nos entraba el hambre. Hemos pasado enfrente del Callejón del Beso, con una anchura de poco más de sesenta centímetros. Había una cola larguísima para hacerse una foto y nosotras hemos pasado de largo.
Poco quedaba ya por ver en la ciudad, así que hemos ido al mercado a tomar unos licuados fresquitos. No queríamos caer en la tentación de seguir comprando, así que las tiendas las hemos mirado un poco así por encima.
Como ya se hacía tarde hemos subido a pie al mirador. La verdad que el camino se puede ahorrar, no tiene nada de especial y te cansas menos subiendo con el teleférico. La vistas desde arriba sí que valen realmente la pena y puedes ver la distribución completa de la ciudad.

En el mirador había una persona disfrazada de muerte para hacerse fotos con la gente y cobrar por ello. Lo divertido es que la gente le pedía que hiciera de fotógrafo en vez de ponerse con él en la foto.
Cuando ya empezaba a oscurecer ha aparecido un grupo de chavales jóvenes que han empezado a hacer tonterías y acrobacias de animadoras para hacerse videos y fotografías. La gente se los quedaba mirando y aplaudía, yo los encontraba molestos e innecesarios.
Nos hemos ido al teleférico antes que oscureciera del todo, evitando así la cola de toda la gente que querría bajar luego. Cuando hemos llegado al terminal justo salía una cabina del teleférico. Nos hemos tenido que esperar a que viniera la siguiente, que no ha sido mucho rato. Apenas éramos seis personas y he podido ponerme enfrente de todo y disfrutar de la bajada. He visto que la cabina no tiene cristales y he sido rápida en sacarme el gorro, sino hubiera salido volando.
Nos ha dejado de nuevo en el Jardín de la Unión donde nos hemos quedado un rato escuchando música. Mientras nos íbamos un chico nos ha intentado vender entradas para la tuna, pero no nos ha convencido, aunque el chico era gracioso.
Era oscuro, estábamos cansadas y teníamos hambre. Hemos buscado algún sitio donde comer de camino al hotel. Nos hemos sentado en un restaurante justo antes de subir la cuesta del hotel. No estoy muy fina de la barriga y no me la he querido jugar con la comida mexicana. Hemos pedido platos de pasta y unas tortas que estaban riquísimas, con atún crudo, palta y mango.
09/06/2025 – San Miguel de Allende
Como ayer pudimos terminar de ver Guanajuato hoy nos hemos subido al bus de las 9h para ir a San Miguel de Allende.
Nos hemos subido a un Uber que nos ha dejado al centro de la ciudad y hemos empezado a pasear por el Jardín Allende, la plaza principal, con todas las mochilas a cuestas. Toda la ciudad tiene un aire a Guanajuato: calles empedradas, cuestas, subidas, bajadas y edificios pintados con colores cálidos. La ciudad tiene una cosa muy buena, y es que a partir de las 9h se cierran todos los accesos a la plaza y calles colindantes y se vuelve zona peatonal.
La plaza Allende es de estilo colonial, como todo aquí en México. Los únicos edificios que destacan a su alrededor son la Casa del Mayorazgo de la Canal, que hoy en día es de un banco, y la Catedral, toda roja y bonita por fuera pero sin interés por dentro. El resto de edificios son bonitos en conjunto con la plaza pero no tienen encanto por si solos.
Luego hemos empezado a buscar las distintas iglesias por la ciudad, que parece ser lo único turístico que tiene.
Los portales de los edificios esconden patios interiores con galerías y talleres. Hemos entrado a uno que tenía una exposición de figuras hechas con piedras chaquira, me han parecido impresionantes. Para hacer un sola de esas piezas se tardan meses.
Luego hemos visto que nos habíamos equivocado de dirección y hemos tenido que retroceder bastante.
La parte buena es que las iglesias están bastante cercas unas de otras, casi juntas. La parte mala es que con tanto edificio religioso te puedes llegar a saturar si no eres creyente, como es nuestro caso. Por dentro las decoraciones son muy sencillas y simples.
El peso de las mochilas y el calor han empezado a pasarnos factura, pero todavía nos faltaba subir al mirador y hemos querido hacerlo a pie. Error garrafal.
Mientras nos dirigíamos a la parte alta hemos pasado por un parque y nos hemos sentado un rato para recobrar el aire, además pensábamos que aquí encontraríamos algún lugar para comer. Todos los restaurantes que hay por esa zona son muy finos y además no abren hasta las 14h, todavía faltaba una hora.
Hemos seguido la subida a pie por unos callejones bastante empinados, con las mochilas a cuestas y unas vistas bastante feas.
Cuando ya nos quedaba poco para llegar arriba Joana ha empezado a hiperventilar, roja como un tomate. Yo no podía hacer nada más que cogerle una de las mochilas y seguir subiendo, esperando que ella se recuperara. No tengo claro que en ese callejón pudiera circular un vehículo.
Finalmente hemos logrado llegar y nos hemos parado a comer al primer sitio que hemos visto. Estábamos solas en el local y nos hemos bebido las aguas de jamaica de un trago. Luego ya nos empezábamos a recuperar. La comida ha estado bien, casera y sin picante, como nos gusta a nosotras.
Para terminar nos hemos acercado al mirador y, la verdad, es bastante decepcionante. Es un trozo de calle donde han puesto dos binoculares. Las vistas no merecen todo el esfuerzo que hemos hecho para llegar hasta allí. Hemos estado unos cinco minutos y he pedido un Uber que nos viniera a buscar y nos llevara de nuevo a la estación de autobuses.
Hemos reservado el hotel de camino de CDMX. No sabíamos cual coger ni en que zona hospedarnos, estábamos saturadas. Al final lo hemos reservado en Pino Suárez, al límite de la zona segura. Cuando hemos salido del metro y hemos visto el barrio no nos ha hecho mucha gracia, pero como todavía era de día y había gente en la calle no hemos sentido miedo.
El Hotel Único por fuera parece el típico hotel cutre de carretera pero por dentro nos ha sorprendido un montón. La habitación estás super bien, espaciosa, con muebles donde dejas las cosas y un baño privado grande. Hemos quedado contentas.
10/06/2025 – Museo Nacional de Antropología
Dejamos este día como comodín, que si pasaba algo por el camino tuviéramos un día de margen para llegar a CDMX y poder volar a casa. El viaje ha ido todo perfecto, así que hoy hemos dedicado este día al museo de antropología.
Queríamos desayunar en la taquería del Netflix que descubrimos el día que fuimos al castillo de Chapultepec, pero hoy estaba cerrado. Hemos terminado comprando dulces a los vendedores de la calle como hace la mayoría de la gente.
A las 9h en punto, hora de apertura del museo, estábamos en la cola para entrar. Éramos las terceras y hemos podido ver la plaza y el Espejo del Agua sin gente. Nos dijeron que se tarda dos días en ver el museo, así que hemos ido por faena para poder verlo todo.

Las salas de exposiciones se hayan rodeando la plaza y hemos empezado por las de enfrente. No termino de verles un orden cronológico sino que son más bien salas temáticas. La primera sala va enfocada a la historia de la evolución, pero el resto de salas se centran cada una en un pueblo y culturas distintos, así que el orden es bastante indiferente. Puedes ir al que te llame más la atención.
Nos ha hecho gracia ver que las culturas precolombinas eran muy explícitas cuando hacían sus figuras antropomórficas, no solo los genitales masculinos, los femeninos también, algo que no suele pasar en las culturas europeas.
Al fondo de cada sala hay un jardín con representaciones de edificios o monumentos típicos de aquella cultura. Están tan bien ambientados que parece que estés en medio de la selva de verdad.
De vez en cuando encontrábamos escaleras que bajan al piso inferior, simulan ser tumbas y/o el inframundo. Me ha gustado muchísimo.
La lástima es que nos hemos encontrado con salas de video cerradas y algunas pantallas explicativas apagadas.
A medida que pasaban las horas el museo se llenaba de gente y de grupos que iban con guía. Nosotras habíamos intentado apuntarnos a una de las visitas guiadas gratuitas en la entrada, pero a esas horas todavía no había ningún guía disponible. Cada vez que nos cruzábamos un grupo nos acercábamos y poníamos la oreja.
De vez en cuando hacíamos alguna parada técnica al WC, tengo la barriga revuelta y no retengo nada de lo que como desde hace unos días, pero hoy todavía peor.
Hemos ido tan deprisa que hemos terminado de ver el museo más rápido de lo que nos pensábamos, hasta demasiado rápido. En parte también ha ocurrido esto porque nos saltábamos las lecturas de las partes que ya nos sabíamos y de las ruinas que ya habíamos visitado. Visitar este museo sin haber visitado primero todos los recintos arqueológicos y habernos empapado de la cultura creo que no tendría sentido, no lo hubiéramos disfrutado igual.

Al sobrarnos tiempo nos hemos parado a comer al restaurante del mismo museo, queríamos aprovechar este último día para comer platos locales. Los platos estaban muy buenos, los productos muy frescos y la presentación espectacular pero… ¿A quien se le ocurre echar picante en la sopa de queso? Me ha sentado fatal, y eso que le había preguntado al camarero expresamente, pero como siempre aquí no son conscientes de lo que pica y lo que no pica.
Hemos estado un par de horas sentadas en la entrada, aprovechándonos del wifi y pasando el tiempo para que yo lo echara todo en el wc.
A la salida del museo yo no estaba bien del estomago, pero ya que estábamos en el parque había que aprovechar este último día. En el lago hemos alquilado una barca a pedales por una hora. Pensaba que la posición mía dentro de la barca me terminaría de rematar pero ha sido todo lo contrario. La posición semi tumbada para pedalear me hacía encontrarme mejor.
Nos hemos puesto los chalecos salvavidas y hemos dado la vuelta al lago haciendo un ocho. Siempre buscábamos las sombras de los árboles mientras veíamos garzas blancas, chismosas y otros pájaros. No hemos caído en que esa zona era peligrosa hasta que un pájaro se ha cagado sobre el brazo de Joana. Poco después ha caído otra super cagada en el agua a dos metros de mi. Hemos pedaleado todo lo rápido que hemos podido para salir de allí mientras nos daba la risa.

Suerte que estas barcas apenas corren porque en general la gente es bastante mala conduciéndolas, incluidas nosotras. Ha sido divertido ver a la gente con los monos en la cabeza y chocando unos con otros o con otras barcas.
Hemos terminado de dar la vuelta que nos sobraban quince minutos y nos hemos quedado un rato enfrente del muelle paradas viendo los peces, las garzas pescar y la gente pasear. Cuando se acercaba la hora de devolver la barca hemos vuelto al muelle y ya nos hemos ido a buscar el metro.
En la plaza Pino Suárez nos ha podido la gula y hemos parado a comprar helados. De repente ha empezado a llover de mala manera y nos hemos escondido dentro de un mercado municipal. Llovía tan fuerte que el suelo se iba inundando. Si no hubiera sido por los helados hubiéramos llegado al hotel antes de que lloviera.
Cuando parecía que aflojaba hemos salido de nuestro escondite y nos hemos ido a la habitación a preparar las mochilas para mañana.
11/06/2025 – Vuelta a Barcelona
Este viaje llega a su fin y toca volver a casa. Hemos salido del hotel sin prisa alguna, no había que llegar al aeropuerto hasta las 11h. Hemos desayunado enfrente mismo del hotel, justo cruzando la calle, en un taquería de la calle donde hemos visto una oferta. Yo he picoteado un poco, no tengo el estómago para historias hoy.
Cuando escogimos este hotel ya lo hicimos pensando en la L1 de metro pensando en hoy, que no hubiera que hacer trasbordos. Bajaremos en la parada de Pantitlán, la última de la línea, y luego hay que andar unas calles hasta llegar a la terminal 2 del aeropuerto. Por suerte una señora mayor muy amable nos ha visto perdidas y nos ha acompañado un tramo.
Por fuera el aeropuerto parece una cárcel, con unos muros muy altos que terminan en alambre con pinchos. Hemos entrado por el parking y hemos alucinado un poco al ver los coches subir por una rampa y meterse dentro del edificio del aeropuerto.
Dentro hemos ido a cambiar los pesos de Joana por euros. Los míos me los había terminado hacía días. Luego hemos ido a por los billetes y facturar una de las mochilas. Antes de pasar los controles de seguridad hemos visto una exposición de figuras de animales carnívoros hechos con piedra de chaquira que nos ha llamado mucho la atención.
El primer trasbordo ha sido Nueva York. Hemos tenido que coger la mochila que habíamos embarcado, cambiar de terminal y volver a hacer todo el proceso de facturación, cuando en México nos habían asegurado que Delta se encargaba de todo, pero por lo visto a estas horas tan tardías ya no. En setiembre estuvimos en Nueva York de viaje diez días y ya tramitamos el permiso de entrada ESTA, como no caduca hasta dentro de dos años nos ha servido para este viaje también.
12/06/2025 – Vuelta a Barcelona
El vuelo hacia París ha salido a la 1h de la mañana. Las chicas que se sentaban en mi fila han preferido sentarse en otro lado, por lo que ha quedado la fila para mi sola. He ido a buscar a Joana para que se sentara conmigo. A esas horas no estábamos seguras que nos dieran cena y teníamos hambre. Al cabo de una hora de vuelo han repartido las cenas. Hemos jugado unas partidas al Monopoly y luego hemos dormido unas tres horas, hasta que hemos escuchado que repartían el desayuno.
En París teníamos menos de una hora para hacer el trasbordo, tanto sufrir y al final nos ha sobrado media hora. Me ha tocado sentarme en medio de una guardería, mirara donde mirara había familias con niños pequeños. Suerte que hasta Barcelona han sido pocas horas.
Finalmente hemos llegado a nuestra ciudad, donde hemos cambiado de terminal para ir a buscar el tren.


