DIARIO DE BELICE, 6 DIAS: islas, buceo y la segunda barrera de coral más grande del mundo
En mi viaje de 50 días por Centroamérica descubrí la existencia de este país, Belice. Apareció en el mapa mientras buscaba la manera de cruzar de Guatemala a la península del Yucatán. Ya llevaba 18 días de viaje cuando crucé la frontera que me llevaría a Belice, si queréis saber cómo fueron esos días previos podéis leer el Diario de Guatemala.
10/05/2025 – Cruzar la frontera y llegada a Cayo Caulker
A las 5:30h salía del hotel con la barquita para dirigirnos a la isla de Flores y el motor ha decidido morirse, nos hemos quedado tirados en medio del lago. Nos ha tenido que rescatar el chico que habitualmente me hace de barquero, era el destino, conmigo hasta el último día. Ya le avisé que hoy tenía que llevarme él.
A las 5:45h he llegado a la agencia que me llevará hasta Cayo Caulker directamente, he preferido pagar un poco más por la comodidad de que me lo gestionen todo ellos. Tenía planeado cruzar la frontera hace unos días por mi cuenta y hacer paradas por el interior de Belice hasta llegar a la costa, pero mi regreso a Lanquín me ha hecho cambiar los planes.
En la frontera únicamente me han preguntado dónde me iba a hospedar, ni los días ni nada más. La cola es muy corta y la hemos cruzado bastante rápido. Una vez llegas al otro lado de la frontera se nota un montón que cambias de país por la construcción de las casas, que no tienen las barras de acero a la vista, y los carteles que están en inglés.

Hemos llegado a la terminal de buses de Belice city, y en menos de un minuto andando hemos llegado a la terminal acuática de los water taxi y todo allá dentro parece un caos, y lo es.
Los de la agencia ya me habían dado el comprobante de pago del ticket del water taxi, que he tenido que ir a cambiar por el ticket oficial a una tienda dentro del mismo muelle, pero esta tienda es de comida, todo muy raro. Luego con ese ticket he ido a otro punto de la terminal a hacer cola para que me lo ficharan. He preguntado si tenía que embarcar las mochilas, pero por el tamaño me las han dejado llevar encima. Finalmente hacer otra cola para subirnos al barco.

Me he pasado todo el trayecto en la cubierta del water taxi, me ha parecido bastante grande el barco. A mi alrededor estaban todos los asientos ocupados, todo el mundo aguantando las gafas y los gorros para que no salieran volando por el fuerte viento que soplaba. El muchacho que estaba sentado enfrente mío atraía las miradas de todo el mundo, no por su uniforme de militar, sino porque llevaba un cachorro pequeñito escondido en una bolsa de plástico, pero el perrito intentaba salir a explorar continuamente.

Por cierto, en Guatemala me han engañado. La tarjeta Claro sirve para ambos países, hasta aquí todo correcto, pero la recarga que hice en Guatemala antes de cruzar la frontera no me sirve para este país, tendría que hacer otra vez una recarga para tener internet y no me hace especial ilusión, ya veré lo que hago.
Hemos llegado a la isla Caye Caulker, muy garífuna y muy caribeña. He ido al hotel Go Slow Guesthouse y me he quedado allí un par de horas hasta las 16h, hacía demasiado calor para ir a ningún lado. En este hostal nadie habla, al menos el perro me sigue y me hace compañía.
A las 16h he ido al Frenchie’s Diving a probarme el traje de neopreno, las aletas y rellenar el papeleo para hacer mañana la salida de buceo. Está a dos minutos andando del hostal, y al lado tengo un supermercado que lo lleva un chino, están en todos lados. La isla es muy pequeña y enseguida te la recorres.
Me han recomendado que pase el resto del día en la playa que hay enfrente del hotel Iguana Reef Inn. Cuando he llegado he alucinado. No por la imagen de postal de la playa, que también, sino porque estaba lleno de peces manta nadando entre las piernas de los visitantes, no tienen ningún miedo en acercarse a los pies y hasta te pasan por encima.
Por debajo las mantas tienen un tacto gelatinoso y dan un poco de repelús, en cambio por encima son más ásperas, quizá por la arena donde les gusta esconderse.
Por lo visto ahora con la llegada del sunset las alimentan y por eso vienen. El día estaba parcialmente nublado, ya volveré otro día.
Me he pasado por el supermercado donde he encontrado queso en lonchas, por fin algo que añadir al pan que no sea jamón! también he comprado fruta y un par de fideos instantáneos. Aquí he conocido a un chico y he quedado con él más tarde para ir a tomar algo. Me ha enseñado un par de locales y la bebida típica de aquí. Al cabo de un rato se ha puesto a llover y caer relámpagos y he decidido que era hora de irme a dormir.

11/05/2025 – Buceo al Blue Hole
A las 5:30h puntualísima estaba en el Frenchie’s. He llegado de las primeras y hemos sido un grupo de 11 personas pero no todos buceábamos, una pareja ha venido a hacer snorkel y una señora mayor asiática ha venido solo a ver las vistas con el barco. Hemos hecho un desayuno rápido en el local y hemos subido a la embarcación.

No recuerdo si hemos tardado hora y media o dos horas hasta llegas al Blue Hole, pero que largo se me ha hecho. Saliendo de la isla de Cayo Caulker ha caído un chaparrón que hemos tardado rato en dejar atrás. La gente intentaba esconderse debajo del techo, que ocupaba la parte delantera del barco, yo suerte que traía mi chubasquero.
Antes de tirarme al agua me ha hecho cosa porque no recordaba apenas nada de como preparar el equipo, he pedido ayuda para hacer el control de seguridad de mi equipo, pero una vez dentro del agua es como ir en bicicleta, no se olvida nunca.
En el Blue Hole no se ve mucha fauna, más bien se va para apreciar la geología, está lleno de estalagmitas y si miras hacia abajo da hasta miedo de lo profundo y oscuro que se ve.
De allí al siguiente lugar de inmersión por suerte hay solo media hora de distancia en barco, se pasa entre zonas poco profundas y islas paradisíacas deshabitadas hasta llegar a Half Moon Wall, la segunda barrera de coral más grande del mundo, el mejor lugar para bucear en Belice.

Solo tirarme al agua de espaldas y girarme como las tortugas hemos encontrado un tiburón, el primero que veo, y se acercaba hasta estar a solo dos metros de nosotros, demasiado cerca para mi gusto. Cuando nos hemos reunido todo el grupo hemos ido siguiendo la pared de coral viendo una biodiversidad infinita: peces león, peces loro, barracudas, meros, tortugas, peces mariposa, peces cirujano, langostas gigantes…
Al terminar la inmersión hemos dejado en barco el la isla de Half Moon para comer sentados en las mesas de picnic que tienen allí. Luego nos han dado tiempo libre para ir hasta el mirador de pájaros de la isla.
Por el camino había que ir con mucho cuidado de no pisar los centenares de cangrejos ermitaños que había por en medio del camino. Para colmo cuando te acercabas se quedaban quietos y se escondían dentro de su concha, aumentando el riesgo de pisarlos porque no los veías. Al mismo tiempo se veían iguanas entre los árboles, tan tupidos que no dejaban ver el cielo.

Cuando hemos subido al mirador ya hemos alucinado del todo. Esos mismos árboles que no me dejaban ver el cielo son la zona de cría de varias especies de alcatraz. Está lleno de polluelos esperando entre las ramas a que sus padres vengan del mar para alimentarlos. Ver esto ha sido totalmente inesperado.

De aquí nos hemos ido a hacer la tercera inmersión del día a Long Caye Aquarium, con todavía más diversidad de veces y tiburones. He salido encantada con la experiencia.
La vuelta a Cayo Caulker se me ha vuelto a hacer larga. Sobre las 16h llegaba al hostal, donde hablaba con Joana mientras me daba una ducha bien larga para quitarme toda la sal.
Cuando he terminado he ido a la playa de los peces mantas a ver la puesta de sol, que hoy ha sido bien bonita.

Para cenar me he hecho un bocadillo y por fin le he añadido el queso que compré, ya le tenía ganas.
Me he quemado las piernas y me ha quedado la marca del traje de neopreno, me estoy poniendo capas y capas de aloe vera, todavía es del bote que compré en San Marcos La Laguna.
Ya estaba en la cama mirando el móvil cuando he recibido una llamada. Eran Byron y Chepe, a quienes conocí en Semuc Champey, no me lo esperaba, me ha hecho mucha ilusión. He salido de la habitación para poder charlar con ellos un rato, como estos días tienen el hotel medio vacío están más tranquilos.
12/05/2025 – Cayo Caulker
Hoy me lo he tomado como día de relax, de no hacer nada, y en parte tengo remordimientos porque no estoy acostumbrada a no hacer nada.
Me he levantado que debían ser las 9h, me he hecho dos bocadillos con tranquilidad y he decidido que hoy exploraría la parte norte de la isla. Fui a Livingston (diario de Guatemala) buscando cultura garífuna y está toda aquí, el reggae y el olor a porro llenan las calles.
En 1961 un huracán partió la isla en dos y desde entonces solo se puede cruzar de un lado al otro en barca. Apenas son veinte metros de distancia pero la corriente marina es muy fuerte, me ha costado 5€ el viaje de ida y vuelta. Me ha parecido surrealista cuando en mi barca también se ha subido un carrito de golf, que es el único método de transporte terrestre permitido en la isla.
La verdad? No vale la pena para nada ir al norte de Cayo Caulker: construcciones que dejaron a medias, caminos de tierra y barro, poco respeto por la naturaleza, basura por las calles y sólo se ven cangrejos e iguanas, y eso que lo venden como un lugar ideal para ir a explorarlo en bicicleta. Hasta las playas están sucias, y eso que son de arena blanca y estoy segura que en su momento fueron preciosas.
Por el camino he visto algún hotel que tiene muy buena pinta, edificios modernos con piscina y todo, pero los alrededores no acompañan. Yo no me hospedaría aquí para nada. En tres horas volvía a cruzar hacía la mitad sur de la isla.
Viendo artesanías me he comprado un colgante en forma de tortuga, que es lo que me hizo iniciar toda esta aventura de buceo en el mar, las tortugas de Marsa Alam. Lo podéis leer en el diario de Egipto.

Lo que queda de día lo he pasado en el hostal escondiéndome del sol y actualizando el Instagram. La gente de Belice la encuentro bastante cerrada, o al menos en esta isla, se nota que vienen de una colonia inglesa…
Por la tarde noche he ido a explorar más hacia el sur de la isla. Un chico muy majo me ha parado para que cenara en su local, pero eran las 17:30h, demasiado temprano hasta para mí. Le he dado mi nombre y le he hecho una broma, ya que Xe en maya significa árbol. Al chico le ha hecho gracia y ha quedado totalmente sorprendido, resulta que él es maya. Le he caído bien y hemos intercambiado números. Me ha recomendado ver el anochecer en la playa Iguana (que ya he ido estos días) y también en la playa Pelícano, pero se ha puesto a llover en cuanto he llegado. Mejor, porque la puesta de sol solo se puede ver sentada desde el chiringuito.
Estaba comprando en el supermercado cuando Emma me ha reconocido y me ha parado, Emma es la señora tan habladora con la que me senté para ir desde Lanquín a Flores (ver en el diario a Guatemala). Le he preguntado qué iba a hacer mañana y me he apuntado a hacer snorkel con ella en Hol Chan, hasta me ha acompañado a la agencia para que pudiera inscribirme. Luego he vuelto al supermercado a comprar mi cena de hoy.
En el hostal he cocinado demasiados macarrones y los he guardado en un tupper para otro momento. A las 22h ya me iba a dormir.
13/05/2025 – Snorkel en Hol Chan
A las 8:15h estaba muy puntual en el centro de Caye Caulker Reef Friendly Tours, y ha sido perfecto porque en el grupo éramos solo un total de cuatro personas, todo chicas. Casi tour privado a precio normal, 90USD. Hemos sido los primeros en salir, ya que el resto de agencias empiezan a las 10h.

El guía también es el capitán del barco y se llama Jordi, aunque es nacido en Belice. Tiene guasa encontrarse a alguien aquí con un nombre que es típico de mi tierra.
La primera parada ha sido en Shark and Ray Alley. No había nadie más que nosotros. Solo llegar se nos han acercado todos los tiburones que había en el área esperando que les diéramos comida, no iba a ser el caso, pero por lo visto algunas agencias lo hacen y con ello alteran todo el ecosistema.

Igualmente me ponía nerviosa ver tanto tiburón junto y saber que te tenías que tirar al agua. Una vez nos hemos metido en el mar los tiburones han empezado a irse, no sé si por miedo o por qué sabían que no les íbamos a dar comida.
Aquí las vistas de la barrera de coral son espectaculares, no es muy profundo, generalmente entre dos y tres metros de profundidad, llegando hasta los diez metros en algunos lugares donde se crearon cuevas.
Hemos visto muchos peces de colores, peces manta y alguna tortuga, a parte de corales de muchas formas y colores distintos. No ha venido ningún otro grupo de gente en todo el rato que hemos estado allá. Jordi nos señalaba y explicaba todo lo que veíamos, este chico sabe un montón sobre el ecosistema marino. A veces me pedía la GoPro y hacía unos videos magníficos.

De vuelta al barco nos ha cortado fruta que fresquita nos ha sentado muy bien.
De allí nos hemos ido al segundo punto de inmersión, la reserva marina de Hol Chan, donde hemos tenido que enseñar las pulseras rosas para poder entrar.
Ahora entiendo por qué no había nadie en el lugar de los tiburones, la mayoría de los tours empiezan en día aquí en Hol Chan y luego van a ver los tiburones, nosotros lo estamos haciendo al revés para evitar las aglomeraciones. Había algunos barcos demasiado llenos de gente para mí gusto, aunque según Jordi la reserva está bastante vacía, en temporada alta se duplican y triplican los barcos.
Aquí en la reserva sigue siendo obligatorio nadar con un guía, para tener cuidado con el ecosistema. Jordi nada como un pez y aguanta la respiración mucho rato bajo el agua. Nos ha ofrecido nadar dentro las cuevas y yo he sido la primera valiente en atravesarlas, aunque me quedaba sin aire. Por allí en dentro había peces enormes y morenas escondidas. Emma se ha dado de cabeza contra el techo de la cueva y le saldrá un buen chichón.
Al cabo de un rato nos hemos ido a Ship Wreck, un barco de carga que se hundió hace años y ha creado un ecosistema artificial a su alrededor. Aquí ya no era necesario ir con guía y lo hemos explorado cada uno por su cuenta. Seríamos unas quince o veinte personas las que estábamos por allá viendo el barco, que como está a poca profundidad se ve muy claramente. Mientras tanto Jordi nos ha estado preparando la comida en el barco, un buen arroz con pollo.
La última parada la hemos hecho a Coral Garden, donde volvíamos a estar solos, y también hemos explorado por nuestra cuenta, viendo más tortugas y tiburones en el lecho marino, parecía que durmieran. Aquí se notan las corrientes marítimas que entran en el arrecife procedentes del Mar Caribe, sin darte cuenta se te pueden llevar lejos del punto en el que nadabas.
Cuando menos me lo esperaba ha aparecido por debajo mío una raya águila moteada, me ha dado tiempo a seguirla y grabarla. Me he sentido muy orgullosa porque mis compañeras habían estado preguntando por esta especie todo el día. Las he intentado avisar, pero estaban lejos y no me han escuchado.

Volviendo a Cayo Caulker hemos parado el motor en varios lugares donde estos días han avistado manatíes, pero tampoco ha habido suerte. Parece que en este viaje me esquivan.
En el hotel toca poner capas y capas de aloe vera sobre la piel, tengo la espalda toda roja. Por la noche he quedado con Joel (el maya) pero no paraban de llegar clientes al restaurante y no le dejaban irse, así que he preferido marcharme.
14/05/2025 – San Pedro, la Isla Bonita de Madonna
Me he despertado relativamente tarde, a las 8h. Siento que he dormido un montón. Me he dirigido al muelle para comprar los tickets de ida y vuelta a Cayo Ambergris, que es como se llama la isla, San Pedro es el nombre de la ciudad.
El pueblo de San Pedro es más grande que el pueblo de Cayo Caulker y mucho más turístico. Se nota en las calles que están asfaltadas y sobre todo en el tráfico de carritos de golf, que a veces colapsan las calles. También se nota en los edificios y hoteles, más espectaculares y con mejores acabados, y todo es todavía más caro, obviamente.

He estado paseando por las playas llenas de hoteles, que son preciosas, pero se enfrentan al problema del sargazo, esta alga llega a toneladas a las costas del país y está invadiendo las islas de esta región, a parte que huele muy mal. En las islas más turísticas hay cada día trabajadores sacando el sargazo de las playas, pero en el resto de lugares no.
De camino al Eco Iguana Sanctuary he visto tiendas de souvenirs y me he estado mirando los imanes, he visto los mismos que me gustaron en Cayo Caulker de los peces manta.
Me imaginaba el santuario como un edificio de cría y conservación de iguanas, pero lo que me he encontrado es un patio con arboles y gallinas. Allí en medio había una cabaña de madera y les he ido a preguntar si aquello era el santuario, a lo que me han respondido que sí, aunque nadie más me ha mirado ni me ha dicho nada.
He dado una vuelta por el lugar, viendo como las iguanas se comían los plátanos que les daban algunos turistas. Estas iguanas son enormes, lo confirmo. El suelo está lleno de comida en descomposición y moscas.

Como nadie me ha hecho caso ni se han ofrecido a enseñarme el lugar me he marchado tal cual he venido, sin pagar nada. He vuelto paseando por la parte interior del pueblo, la que no queda enfrente de las playas, calles más coloridas de la gente local.
Hacía un calor horrible pero tenía que ver la famosa Secret Beach, un secreto a voces que conoce todo el mundo. Me he unido a un carrito de golf que ya iba para allá. Al final es una playa más, la verdad es que los vídeos y las fotos que se pueden hacer allí son increíbles, sentadas en las mesas del beach club que están puestas dentro el mar, pero la masificación de gente en temporada alta debe ser horrible. A mi ya me ha agobiado hoy y eran cuatro gatos en comparación a la temporada alta.

Finalmente he vuelto al muelle para coger el water taxi que me llevaría a Cayo Caulker. Durante el trayecto he pensado en cómo ir mañana hacia la frontera y he decidido que me iré directamente en Water Taxi hasta Chetumal (Mexico). Belice city tiene muy mala fama y es tontería coger el water taxi hasta la ciudad para luego coger el bus hasta la frontera. También supongo que el trayecto directo me saldrá más barato.
En la tarde no he hecho nada en especial, con el pasaporte en mano he ido a comprar los tickets de barco para mañana ir a Chetumal. El resto de día lo he pasado dando una última vuelta por la isla.
15/05/2025 – Cruzar la frontera a Mexico
Nos han hecho llegar cuarenta minutos antes al muelle para controlar pasaportes y billetes, cosa que en cinco minutos ya estaba hecha. Resumen, me han hecho ir allí a las 6:20h y me he pasado media hora sin hacer nada. Me he encontrado con Emma que se va a Belice city para dirigirse a Río Dulce (Guatemala). He aprovechado para desayunar, me he hecho los dos últimos bocadillos con el pan que llevaba desde Flores, me ha durado un montón.
Primero el water taxi ha hecho parada en el control de aduana de San Pedro. El edificio está en el muelle mismo y es ridículamente pequeño. Éramos solo 6 pasajeros para hacer el trayecto. Nos han hecho entrar en el edificio tres veces, para pasar tres controles distintos haciendo cola tres veces. Parecía que nos tomaran el pelo tanto entrar y salir.

A las 8:30h nos íbamos de San Pedro para dirigirnos a Chetumal, el trayecto ha durado un par de horas.
El viaje sigue 27 días más explorando Mexico, pronto subiré el diario en una nueva entrada 😉


